LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 Capítulo 36 — El proyecto que sacudió a la ciudad
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36: Capítulo 36 — El proyecto que sacudió a la ciudad 36: Capítulo 36 — El proyecto que sacudió a la ciudad Albert estaba sentado en su oficina, con la espalda recta y las manos entrelazadas sobre el escritorio.
No miraba documentos ni pantallas; miraba el televisor encendido frente a él.
Esperaba.
La inversión ya estaba hecha.
Los acuerdos firmados.
Ahora solo faltaba una cosa: la reacción del mundo.
—Interrumpimos la programación habitual para una noticia de último momento —anunció la presentadora—.
El empresario Albert Reyes ha confirmado el inicio de uno de los proyectos más grandes de infraestructura social de la historia reciente del país.
Las imágenes cambiaron.
Planos digitales, maquetas, terrenos baldíos marcados en rojo.
—El llamado “Proyecto Reyes de Infraestructura Social Nacional” contempla la construcción de complejos habitacionales gratuitos para familias de bajos recursos, hospitales públicos equipados con tecnología moderna, escuelas técnicas, y centros de capacitación laboral —continuó el noticiero—.
Todo financiado por inversión privada, sin endeudamiento estatal.
Albert no sonrió.
Solo cerró los ojos un segundo.
—El proyecto también incluye la renovación de redes de agua potable, energía eléctrica y transporte en los barrios más olvidados de la ciudad —agregó otro periodista—.
Se estima que generará miles de puestos de trabajo directos e indirectos.
Las cámaras salieron a la calle.
—¿Qué opina de esto, señora?
—Es… es una bendición —respondió una mujer mayor, con los ojos llenos de lágrimas—.
Yo vivo en una casa de chapa desde hace treinta años.
Nunca nadie vino a preguntarnos nada.
Que alguien piense en nosotros… Un hombre joven, con un niño en brazos, habló después: —Si esto es real, le va a cambiar la vida a mucha gente.
Trabajo no hay, hospitales no alcanzan… alguien tenía que hacer algo.
Otra imagen mostró a una madre abrazando a su hija frente al televisor.
—Mamá, ¿vamos a tener una escuela nueva?
La mujer no respondió.
Solo la abrazó más fuerte.
Pero no todas las voces eran de agradecimiento.
—Lo que la gente se pregunta es —dijo un hombre frente a cámara— ¿por qué tiene que venir un empresario privado a hacer lo que el gobierno no hizo en décadas?
Otra mujer fue más dura: —Esto deja en evidencia el abandono del Estado.
Si una sola persona puede hacer tanto, ¿dónde estuvo el gobierno todo este tiempo?
Las redes sociales ardían.
Algunos llamaban a Albert un salvador.
Otros, una amenaza al sistema.
En la oficina, Albert apagó el televisor lentamente.
Se levantó y caminó hasta la ventana.
Desde allí, la ciudad parecía la misma de siempre… pero ya no lo era.
—Esto recién empieza… —murmuró.
Y muy lejos de allí, en oficinas donde no había aplausos ni lágrimas, más de una mirada se volvió fría.
Porque cuando alguien cambia el tablero, siempre aparecen enemigos.
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