LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 41
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41: Capitulo 41 — el lugar elegido 41: Capitulo 41 — el lugar elegido La obra estaba desierta.
Columnas de hormigón sin terminar, varillas de hierro expuestas como costillas abiertas, el eco del viento recorriendo la estructura incompleta.
No había obreros.
No había luces.
No había testigos.
Adán y Tadeo se detuvieron al mismo tiempo.
Se dieron vuelta.
Frente a ellos, a unos pocos metros, estaban los cuatro soberanos.
El aire se volvió pesado, casi irrespirable.
Nikolai dio un paso al frente, los nudillos crujieron cuando cerró los puños.
—Ja… —rió sin humor—.
No tienen escapatoria ahora.
Tocaste a uno de los nuestros, Adán.
Y ahora vas a sufrir las consecuencias.
Adán lo miró sin expresión alguna.
Ni rabia.
Ni miedo.
—Me importa una mierda —respondió—.
Solo ven.
El silencio que siguió fue brutal.
Los ojos de Nikolai se encendieron.
Una vena palpitó en su sien.
Estaba a punto de lanzarse cuando una mano se levantó frente a él.
Marco Santori.
—Espera —dijo con frialdad—.
No nos precipitemos.
Sus ojos recorrieron el lugar: las alturas, los espacios abiertos, las sombras.
Luego miró a Adán… y a Tadeo.
—Este lugar no es casual —añadió—.
Él lo eligió.
León resopló con impaciencia, flexionando los hombros como una bestia lista para embestir.
Lucian no dijo nada.
Solo ajustó su postura, el cuerpo perfectamente alineado, las piernas tensas como muelles.
El silencio empezó a sonar.
No era ausencia de ruido… era expectativa pura.
Los soberanos comenzaron a calentar las manos.
Nudillos golpeando palmas.
Cuellos girando.
Respiraciones profundas.
Cada uno entrando en su propio ritmo de combate.
Adán y Tadeo, en cambio, no se movieron.
Tranquilos.
Demasiado tranquilos.
Tadeo cerró los ojos un segundo.
Adán dio apenas medio paso hacia adelante.
Nikolai sonrió.
Una sonrisa torcida, cargada de violencia.
—Iremos —dijo—.
Todos a la vez.
El viento sopló entre las columnas.
El primer paso estaba a punto de darse.
Y cuando eso ocurriera… no habría marcha atrás.
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