LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 42
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- Capítulo 42 - 42 Capítulo 42 — Cuatro contra dos
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42: Capítulo 42 — Cuatro contra dos 42: Capítulo 42 — Cuatro contra dos Adán y Tadeo se separaron al mismo tiempo.
Corrieron en direcciones opuestas, como si ya hubieran decidido el campo de batalla desde antes.
Los Soberanos reaccionaron de inmediato.
—¡Ahora!
—ordenó Nikolai con voz firme—.
Lucian, León… vayan contra Tadeo.
Marco y yo nos encargamos de Adán.
¡YAAAA!
Los cuatro se lanzaron al ataque.
— Adán corrió directo hacia Nikolai y Marco, sin rodeos, sin miedo.
Apenas estuvo a distancia, lanzó un puño explosivo, rápido como un disparo.
Nikolai apenas logró levantar la guardia.
—¡¿Qué…?!
—gruñó, sintiendo el impacto vibrarle en los huesos.
En ese mismo instante, Marco apareció desde un costado.
Intentó atrapar el brazo de Adán, buscando llevar la pelea al suelo, donde era letal.
Pero Adán no se dejó.
Retiró el brazo con una velocidad absurda y, sin dar tiempo a reaccionar, giró la cadera y lanzó una patada directa hacia Marco.
—¡¿Pero qué…?!
—exclamaron ambos al mismo tiempo.
Había atacado con un puño… y en una fracción de segundo ya estaba pateando.
Marco y Nikolai retrocedieron de inmediato, alarmados.
Pero Adán no les dio respiro.
Volvió a lanzarse hacia ellos, avanzando como una bestia que no sabe retroceder.
— Mientras tanto, del otro lado del terreno… Tadeo ya tenía su relicario en la mano.
La cadena con la cruz se tensó alrededor de su muñeca.
Sabía exactamente a quién debía neutralizar primero.
—León… —pensó—.
Tengo que ahorcarlo.
Cueste lo que cueste.
Cargó directamente contra él.
Pero Lucian se movió como una sombra.
Su pierna se elevó en un arco perfecto y lanzó su patada más poderosa, directa a la cabeza de Tadeo.
Tadeo reaccionó por puro instinto.
Se agachó en el último segundo, sintiendo el viento cortar sobre su rostro.
—Rápido… demasiado rápido —pensó, apretando los dientes.
— De vuelta con Adán.
Nikolai atacaba sin parar, combinaciones limpias, precisas, propias de un boxeador experto.
Pero Adán esquivaba todo.
Cabeceos mínimos.
Pasos cortos.
Movimientos justos.
Cada golpe que pasaba rozándole la cara hacía que Nikolai frunciera más el ceño.
—¿Qué demonios eres…?
—murmuró.
Entonces Adán contraatacó.
Un puñetazo directo, brutal, sin florituras, apuntando de lleno al rostro de Nikolai.
Nikolai no alcanzó a cubrirse.
Sus ojos se abrieron al ver el golpe venir.
Pero en el último instante… —¡Ahora!
—gritó Marco desde el suelo.
Marco logró sujetar el brazo de Adán con ambas manos, aferrándose como una serpiente.
Pero fue un error.
Adán, con el brazo atrapado, lanzó todo su cuerpo hacia atrás, usando su peso y fuerza bruta.
Marco perdió el equilibrio.
—¡¿Qué—?!
Cayó violentamente al suelo.
Adán ya estaba girando el cuerpo para rematarlo con una patada descendente… Pero no llegó.
Un puñetazo de Nikolai apareció de costado, violento, preciso.
Interrumpiendo el ataque.
La pelea… apenas estaba empezando.
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