Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 43

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
  4. Capítulo 43 - 43 Capítulo 43 — El prodigio no retrocede
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

43: Capítulo 43 — El prodigio no retrocede 43: Capítulo 43 — El prodigio no retrocede Tadeo respiraba con control absoluto, pero su cuerpo ya estaba al límite.

Frente a él, Lucian y León avanzaban como dos bestias coordinadas.

Las patadas mortales de Lucian cortaban el aire una tras otra.

Eran rápidas, precisas, diseñadas para matar.

Tadeo las esquivaba sin pestañear, apenas moviendo el cuerpo lo justo y necesario.

Pero su atención jamás abandonaba a León.

Sabía la verdad.

Si León lograba sujetarlo, todo terminaría ahí.

—No puedo dejar que me toque… —pensó Tadeo, apretando los dientes.

Entonces decidió ir más allá.

Sus piernas explotaron contra el suelo.

Tadeo comenzó a correr, cada zancada más rápida que la anterior, rompiendo la distancia en un parpadeo.

Fue directo hacia Lucian.

—¡¿Qué—?!

Lucian reaccionó por instinto y lanzó una patada directa al torso.

Pero en ese instante… TADEO SALTÓ.

El tiempo pareció detenerse.

Cuando volvió a tocar el suelo, ya estaba detrás de Lucian.

—¡¿CUÁNDO—?!

Tadeo giró el cuerpo y lanzó una patada brutal a la cabeza de Lucian.

CRACK— La patada estaba a punto de impactar, pero— —¡APÁRTATE!

León se interpuso como un muro humano.

El golpe no conectó.

Ahora los tres estaban frente a frente.

Silencio.

Tadeo exhaló lentamente… y sonrió.

—Iré en serio ahora.

Lucian, furioso, lanzó otra patada, más rápida, más violenta.

Esta vez… Tadeo no la esquivó.

La detuvo con la mano.

—¿¡PERO QUÉ—!?

—gritó Lucian, incrédulo.

Antes de que pudiera reaccionar, un golpe seco, directo y brutal se hundió en su estómago.

—¡GHK—!

Lucian cayó de rodillas, sin aire, con los ojos abiertos de par en par.

—Uno fuera… —murmuró Tadeo.

Pero no tuvo tiempo de rematar.

Un rugido bestial sacudió el lugar.

—¡TE VOY A MATAR!

León cargó con todo su peso, sus músculos tensados al límite, el rostro cubierto de sangre y furia.

Era una avalancha humana.

Tadeo dio un paso atrás… y luego desapareció.

Se movió como una sombra, girando sobre su eje justo cuando León intentó sujetarlo.

Los brazos de León cerraron el vacío.

—¿Qué…?

En ese instante, la cadena del relicario se deslizó como una serpiente.

Tadeo la lanzó, no al cuello… al brazo.

La cadena se enrolló alrededor del antebrazo de León.

—¡¿EH?!

Tadeo giró el cuerpo, clavó los pies en el suelo y usó todo su peso y técnica.

No fue fuerza bruta.

Fue palanca, precisión… ejecución perfecta.

—¡GRAAAH!

León fue levantado del suelo y estampado violentamente contra el piso.

BOOM.

El impacto sacudió la construcción.

León quedó aturdido, sin entender cómo alguien más pequeño había logrado eso.

Tadeo se irguió lentamente… y volvió a sonreír.

Esa sonrisa enloqueció a León.

—¡NO ME MIRES ASÍ!

León se levantó a la fuerza y cargó de nuevo, sin técnica, sin control, solo rabia.

Tadeo esquivó con calma.

—Perdiste la cordura… —dijo con voz fría— Y ese fue el significado de tu fracaso.

En un solo movimiento fluido, la cadena cambió de trayectoria.

Tadeo giró, pasó por debajo del brazo de León, subió el codo y, aprovechando el impulso de la carga… EL RELICARIO TERMINÓ EN EL CUELLO DE LEÓN.

—¡¿QU—?!

La cadena se tensó.

Los pies de León patinaron hacia atrás mientras Tadeo clavaba el talón contra el suelo y cerraba el lazo, apretando con todo su cuerpo, usando la espalda, las piernas, el núcleo.

No era un ahorcamiento torpe.

Era una técnica de ejecución.

—¡GH… GHH…!

León golpeó los brazos de Tadeo, desesperado, pero cada segundo la presión aumentaba.

El prodigio de la Santa Iglesia no apartó la mirada.

—Terminó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo