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LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 57

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Capítulo 57: Capitulo 57 — Forjados en el dolor

El primer entrenamiento había terminado, pero el cansancio apenas comenzaba.

El suelo estaba marcado por huellas profundas, respiraciones agitadas y músculos temblorosos. Tadeo cayó de rodillas, empapado en sudor, mientras Adán apenas mostraba señales de fatiga.

—Háblame de la Santa Iglesia —dijo Adán, directo, sin rodeos.

Tadeo levantó la mirada con esfuerzo.

—Cada año… exactamente dentro de un mes… los ejecutivos se reúnen —explicó—. Son las personas más fuertes, los que realmente mandan. Se encuentran en una iglesia específica, a varias horas de aquí.

Adán permaneció en silencio, escuchando.

—Además… cuentan con seis guerreros de élite —continuó Tadeo— y cinco alumnos. Yo fui uno de ellos.

Hizo una pausa.

—La diferencia… es que la Santa Iglesia adopta niños para entrenarlos. No los cría… los rompe. Los convierten en armas. Máquinas de matar.

Adán asintió lentamente.

—Ya veo —dijo—. Entonces iremos cuando se reúnan.

Sin decir nada más, Adán se dio la vuelta y se retiró del lugar.

Pero el entrenamiento no terminó allí.

Tadeo, con el cuerpo exhausto y los músculos al límite, volvió a ponerse de pie. Cada movimiento le dolía, cada respiración ardía en el pecho. Aun así, continuó. Golpe tras golpe. Caída tras caída.

No podía permitirse ser débil otra vez.

Al día siguiente, el entrenamiento se volvió aún más brutal.

Adán no enseñaba con palabras, enseñaba con exigencia.

Carreras interminables hasta que las piernas fallaban.

Golpes repetidos hasta que los nudillos sangraban.

Combates sin descanso, donde Adán no bajaba la intensidad ni un solo segundo.

—Otra vez —ordenaba—. Levántate.

Tadeo caía… y se levantaba.

Caía… y volvía a levantarse.

Su cuerpo gritaba que se detuviera, pero su mente ya no aceptaba retroceder.

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad…

Albert se encontraba sentado en su oficina cuando un funcionario del gobierno ingresó con varios documentos en mano.

—Señor Albert —dijo con voz firme—, por orden del gobernador, sus proyectos de construcción entran bajo investigación inmediata.

Albert tomó los papeles y los revisó con calma.

—Se aplicará una presión fiscal extraordinaria —continuó el funcionario—.

Aumento de impuestos por expansión acelerada, auditorías por posible evasión y revisión completa del origen de sus fondos. Cada obra será detenida hasta nuevo aviso.

Albert dejó los documentos sobre el escritorio.

—El gobierno considera que su crecimiento es demasiado rápido —añadió—. Sospechan que sus construcciones afectan el equilibrio económico de la ciudad… y quieren respuestas.

Entonces, Albert sonrió.

Una sonrisa tranquila. Calculada.

—Tal como lo dijo Adán… —murmuró para sí.

El gobierno había empezado a moverse.

La iglesia se preparaba para reunirse.

Y mientras unos atacaban con leyes y otros con fe torcida…

Adán y Tadeo se estaban forjando en el dolor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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