LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 61
- Inicio
- Todas las novelas
- LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
- Capítulo 61 - Capítulo 61: Capitulo 61 — El silencio antes del juicio
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 61: Capitulo 61 — El silencio antes del juicio
Afuera de la gran puerta donde se llevaba a cabo la reunión de los ejecutivos y los seis guerreros de élite, yacían los cinco alumnos de la Santa Iglesia.
La calle estaba completamente silenciosa.
Toda la atención de la ciudad estaba puesta en el gobernador.
Nadie miraba aquí.
Adán y Tadeo avanzaron directamente hacia la iglesia.
Adán caminaba con las manos en los bolsillos, la mirada fija al frente, sin prisa, sin tensión aparente.
Tadeo lo seguía un paso detrás, en silencio.
Ambos tranquilos.
Al llegar a la puerta, uno de los alumnos extendió el brazo y sujetó a Adán por la muñeca.
Adán giró lentamente el rostro.
Solo fue una mirada.
El alumno soltó su brazo de inmediato.
Su cuerpo tembló.
Una gota de sudor recorrió toda su mejilla.
En ese instante comprendió la diferencia abismal de poder que había entre él… y Adán.
Adán entró.
Un silencio enorme y opresivo dominaba la iglesia.
La élite y los ejecutivos estaban sentados, callados.
El Primer Ejecutivo —el más fuerte de la Santa Iglesia— estaba hablando, pero al escuchar la puerta abrirse, alzó la mano.
—Silencio.
Adán caminó directamente hacia el centro.
Tadeo lo siguió detrás.
Adán no sacó las manos de los bolsillos.
En el centro había una elevación de tres escalones.
Allí se encontraba el Primer Ejecutivo.
El padre de Tadeo, al verlo entrar, se llenó de rabia y furia.
Adán subió los escalones… y se sentó en el tercero.
Tadeo permaneció de pie a su lado.
A Adán no le importó sentarse frente al Primer Ejecutivo.
No le importó la élite.
No le importaron los guerreros.
Todos lo miraban.
Pero Adán solo mantenía la vista clavada en la puerta.
En el rostro del Primer Ejecutivo se marcó una vena.
Estaba furioso.
Adán lo estaba subestimando.
Sentarse así… era una ofensa.
El Ejecutivo abrió la boca para hablar.
Adán giró por fin la mirada.
—¿Te he dado permiso de hablar?
El impacto fue inmediato.
Todos se pusieron de pie al mismo tiempo.
Los asientos, antes llenos, quedaron vacíos.
Los ejecutivos.
Los guerreros de élite.
Todos de pie.
—¡TADEO! —gritó su padre—. ¡VEN AQUÍ AHORA MISMO!
Tadeo ni dudó.
—Vete a la mierda, padre.
La furia en el rostro de su padre explotó.
El Primer Ejecutivo habló de nuevo:
—Veo que tienes mucha confianza, Tadeo. Vuelve con nosotros… o yo mismo te mataré.
Pero cuando dijo esas palabras…
No miraba a Tadeo.
Su mirada estaba fija en Adán.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com