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LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 62

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Capítulo 62: Capitulo 62 — El peso de los que no entienden

Adán habló por fin.

Su voz fue calmada.

Demasiado calmada.

—¿Por qué no lo entienden? —dijo—. Todos me atacan… y todos caen. No pueden aceptar que exista alguien superior, solo por orgullo.

Esas palabras fueron la chispa.

La iglesia estalló.

Los seis guerreros de élite se movieron al mismo tiempo, como bestias liberadas. Sus cuerpos cortaron el aire mientras lanzaban golpes simultáneos, precisos, mortales.

Adán aún estaba sentado.

Un instante después, se puso de pie.

Una sola patada.

El impacto fue absoluto.

Los seis élites salieron despedidos como muñecos rotos, atravesando el aire, golpeando columnas, bancos, paredes.

—¿QUÉ…? —los ejecutivos abrieron los ojos, paralizados—. ¿Eso… eso fue real?

No podían creerlo.

No podían ni procesarlo.

En ese mismo instante, Tadeo sacó su relicario y se lanzó hacia su padre.

Sus patadas chocaron en el aire.

Fuerza contra fuerza.

Varios ejecutivos se abalanzaron hacia Tadeo, pero el más fuerte de todos… no apartaba la mirada de Adán.

Adán avanzó.

Paso a paso.

Hasta quedar cara a cara con el Primer Ejecutivo.

Sus respiraciones chocaban.

El aire se volvió pesado, espeso.

El sol que entraba por los vitrales parecía brillar con más fuerza, como si incluso el mundo estuviera observando.

Todos miraban a Adán.

Pero Adán solo miraba al más fuerte de la Santa Iglesia.

El Primer Ejecutivo lanzó un golpe.

Pasó a un centímetro del rostro de Adán.

La fuerza fue tal que el cabello de Adán se movió con la onda del impacto.

Adán respondió.

Un golpe directo al rostro.

El Ejecutivo lo bloqueó… pero aun así retrocedió.

Sangre comenzó a gotear desde su nariz.

El silencio se rompió.

Élites y ejecutivos restantes atacaron a Adán desde distintos ángulos, dividiéndose, intentando rodearlo.

Adán desapareció.

Parpadearon.

Y entonces—

Una patada.

No fue solo poderosa.

Fue devastadora.

Los cuerpos volaron una vez más, pero esta vez los asientos se hicieron polvo. Madera, piedra, todo se desintegró bajo la fuerza del impacto.

Muchos no volvieron a levantarse.

Quedaban pocos.

Mientras tanto, Tadeo luchaba por su vida.

Dos contra uno.

Su padre y un ejecutivo más.

Ambos atacaron al mismo tiempo.

Tadeo extendió su mano, el relicario brilló, y logró sujetar el brazo de su padre. Giró el cuerpo, lo lanzó al suelo y descargó un golpe brutal.

El otro ejecutivo respondió con una patada que empujó a Tadeo varios centímetros hacia atrás.

—Eres una basura —escupió su padre al levantarse—. Igual que tu madre.

Algo se rompió dentro de Tadeo.

Su mirada cambió.

Cargó.

Lanzó la misma patada que una vez usó contra Adán.

El impacto fue directo.

El ejecutivo salió despedido y cayó al suelo sin moverse.

Silencio.

Ahora solo quedaban ellos dos.

—Solo quedas tú… padre.

El hombre rugió y lanzó un golpe.

Tadeo giró el cuerpo; el golpe pasó rozando su costado.

El relicario volvió a tensarse.

Y Tadeo se lanzó hacia él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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