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LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 63

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Capítulo 63: Capitulo 63 — Lo que se quiebra para siempre

Adán seguía luchando contra los pocos que aún quedaban en pie.

El Primer Ejecutivo lo observaba con una rabia enfermiza.

No podía aceptar lo que veía.

No podía comprenderlo.

Quería matarlo.

En un parpadeo, apareció detrás de Adán, estirando la mano para sujetarlo—

Pero Adán ya no estaba ahí.

—…—

El Primer Ejecutivo sintió una presión brutal.

Adán apareció detrás de él.

Lo sujetó.

Y lo lanzó.

El cuerpo del Primer Ejecutivo salió despedido y chocó violentamente contra la pared. El impacto resonó en toda la iglesia. Cayó al suelo, aturdido, apenas consciente.

Los pocos que quedaban se lanzaron desesperados contra Adán.

Adán corrió hacia ellos.

Saltó.

En el aire giró su cuerpo y lanzó una patada giratoria, una volea perfecta, devastadora.

El golpe fue absoluto.

Los cuerpos se doblaron, cayeron de rodillas y luego al suelo, desmayados, sin posibilidad de levantarse otra vez.

Silencio.

Adán caminó entre los cuerpos.

—Me aburren mucho…

Su mirada se posó en el Primer Ejecutivo, que yacía en el suelo, temblando de rabia.

—¿No te lo dije ya? —continuó Adán—. No hay nadie que pueda ganarme.

El Primer Ejecutivo, con el rostro ensangrentado, se levantó como pudo.

—Te mataré… cueste lo que cueste…

Adán suspiró.

—Aún sigues sin entenderlo.

Desapareció.

El Primer Ejecutivo apenas abrió los ojos… y vio la palma de una mano a centímetros de su rostro.

No tuvo tiempo de reaccionar.

Adán lo sujetó y lo estrelló contra el piso.

El golpe fue seco.

La cabeza del Primer Ejecutivo comenzó a sangrar de inmediato.

Adán lo levantó otra vez.

Y otra vez… contra el suelo.

La sangre se extendía.

Los ojos del Primer Ejecutivo comenzaban a apagarse lentamente.

A diferencia del sol… que brillaba cada vez más fuerte.

Por otro lado…

Tadeo arremetió contra su padre.

Su padre lanzó una patada.

Tadeo se cubrió con ambos brazos, pero aun así retrocedió varios centímetros por la fuerza.

El hombre miró alrededor.

Todos estaban caídos.

Vio el cuerpo sin vida del Primer Ejecutivo.

—¡ESTO NO ES POSIBLE! —gritó.

Luego clavó su mirada en Tadeo.

—DESPUÉS DE TI… TE MATARÉ.

—Nadie se atreve a ir contra la Santa Iglesia.

Y entonces sonrió.

—Me alegro de haber matado a tu madre.

—Se lo merecía. Siempre se entrometía donde no debía.

Rió.

Las gotas comenzaron a caer.

No del techo.

De los ojos de Tadeo.

Miró al suelo… y recordó.

“Estoy orgullosa de ti, Tadeo.”

“Eres un excelente hijo.”

Recordó la mano de su madre acariciándole la cabeza.

Recordó su sonrisa.

Su voz.

Algo se encendió.

Tadeo apretó los dientes.

—Me quitaste lo que más amaba…

Alzó la mirada.

No había tristeza.

Solo furia.

Solo venganza.

Corrió.

Su padre lanzó un puño directo al estómago.

Tadeo lo detuvo.

—¿Esto es lo mejor que tienes, padre? —dijo con frialdad—.

—Eres patético.

El hombre rugió y lanzó otro golpe.

Esta vez impactó en el rostro de Tadeo.

Tadeo ni se movió.

Las gotas que brotó de su cara recorrió el puño de su padre.

El hombre quedó desconcertado.

Cerró los ojos un instante.

Cuando los abrió…

Tadeo ya estaba detrás.

El relicario rodeó su cuello.

Un tirón brutal.

El cuerpo cayó al suelo.

Tadeo se montó sobre él.

Y comenzó a golpear.

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cinco.

Seis.

Siete.

Ocho.

Los ojos de su padre se apagaron.

Tadeo gritó.

Un grito que liberó años de dolor.

Adán lo observaba desde lejos.

Orgulloso.

Se acercó y extendió la mano.

—Estoy orgulloso de ti, Tadeo.

Tadeo tomó su mano.

Ambos sonrieron.

Habían alcanzado algo enorme.

Se habían convertido en algo distinto.

—Aún falta mucho camino por recorrer —dijo Adán.

—Te seguiré a donde sea, Adán.

Adán sonrió.

—Lo sé.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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