Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 64

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
  4. Capítulo 64 - Capítulo 64: Capitulo 64 — Ecos de un mundo que despertó
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 64: Capitulo 64 — Ecos de un mundo que despertó

Luego de los hechos, la ciudad dejó de responder a la capital.

Ya no era parte del país.

Se había convertido en el dominio absoluto del Gobernador.

Su carisma era tan poderoso, y el amor del pueblo tan ciego, que cualquier decreto presidencial moría antes de cruzar sus fronteras. No gobernaba: reinaba. Un caudillismo férreo e inquebrantable que hacía que diputados y ministros parecieran simples intrusos caminando en territorio ajeno.

Y por un instante…

pareció que todo había terminado.

Pero no.

En todos los canales de televisión del país, la programación fue interrumpida.

—¡ÚLTIMO MOMENTO!

La voz de la conductora temblaba.

—Se encontraron múltiples cuerpos en una iglesia.

Las cámaras mostraban el lugar: patrullas bloqueando calles, luces intermitentes, forenses entrando y saliendo sin descanso.

—No hay testigos.

—No hay registros.

—No hay sobrevivientes.

La conductora tragó saliva.

—Toda la ciudad estaba concentrada en las protestas… nadie sabe qué ocurrió aquí.

Detuvo a un forense que acababa de salir.

—¿Qué puede decirnos?

El hombre miró hacia atrás. Más cuerpos cubiertos eran retirados.

—No sabemos qué pasó… pero fue algo grande.

—Hay muchos muertos. Todos pertenecen a la Santa Iglesia.

—¿Alguna hipótesis?

—Aún no. Los investigadores están trabajando. Esperamos respuestas pronto.

La noticia se volvió mundial.

Pero eso no fue lo peor.

Horas después, otra transmisión salió al aire.

—Tenemos información confirmada sobre la corrupción de la Santa Iglesia…

La conductora comenzó a leer los informes.

Su voz se quebró.

—No… no lo puedo creer…

Las lágrimas comenzaron a caer mientras continuaba.

Tráfico de personas.

Niños convertidos en armas.

Asesinatos encubiertos.

Manipulación religiosa.

Atrocidades.

—Esto es… inhumano…

El mundo entero quedó en silencio.

Muy lejos de las cámaras…

China.

Un templo antiguo.

Silencioso.

Eterno.

Una estatua colosal de Buda observaba el mundo desde lo alto.

Un hombre con una máscara de oro estaba arrodillado frente a ella, con la mirada baja. El silencio era absoluto.

Hasta que alguien entró.

—La Santa Iglesia fue eliminada.

El hombre alzó la cabeza lentamente.

Los ojos de la estatua de Buda…

comenzaron a llorar sangre.

Japón.

Un lugar oscuro.

Encerrado en sombras.

Un hombre alto, vestido con un traje más negro que la noche, sostenía con una mano la boca de una persona agonizante.

—¿Sabes qué les pasa a los que me roban?

La víctima temblaba.

Su respiración se descontrolaba.

Las pupilas se dilataban sin freno.

No hubo respuesta.

El líder selló los labios del hombre con una mano enguantada y, con la otra, enganchó el maxilar inferior. Tiró hacia abajo con una fuerza inhumana. Los ligamentos cedieron con un chasquido húmedo.

La agonía fue breve.

Absoluta.

Un estertor roncante escapó de la boca deformada antes de que el cuerpo colapsara.

Un subordinado entró e hizo una reverencia.

—Jefe. La noticia es real.

El hombre arrojó los guantes empapados de sangre.

—Esos bastardos de la Santa Iglesia alardeaban demasiado —dijo con desprecio—.

—Y al final… eran los más débiles de todos.

Egipto.

Un desierto infinito bajo un sol implacable.

Las pirámides se alzaban contra el cielo como testigos de eras olvidadas.

Dentro de una de ellas, una reunión estaba en curso.

Los Guerreros del Desierto habían escuchado la noticia.

Pero aún más lejos…

En el corazón del desierto blanco, donde el frío deja de ser clima y se convierte en arma, algo emergía.

Cada pisada quebraba hielo milenario que jamás había conocido el sol.

Vestía un traje de rojo absoluto, tan intenso que parecía empapado en sangre aún caliente, goteando sobre la nieve virgen.

Sobre él, las auroras boreales estallaban en destellos frenéticos, iluminando su silueta.

Aquel al que llaman…

El Papá Noel de la Muerte.

Su risa, seca y ancestral, rasgó el silencio del Ártico.

El ciclo del horror…

acababa de comenzar otra vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo