LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 84
- Inicio
- Todas las novelas
- LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
- Capítulo 84 - Capítulo 84: Capitulo 84 — El Sentido del Vacío
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 84: Capitulo 84 — El Sentido del Vacío
El anciano se puso en pie, sus huesos crujiendo como ramas secas, y señaló el suelo de tierra batida.
—Siéntate —ordenó—. Olvida quién eres. Olvida lo que tus ojos te dicen que es real.
Adán obedeció sin cuestionar. El viejo le extendió una venda de tela rústica y oscura.
—Esta técnica se llama El Sentido del Vacío —sentenció el maestro—. Es ver cuando no hay luz, es oír cuando no hay sonido. Es percibir lo que está más allá de lo ordinario.
Con los ojos vendados, el mundo de Adán se sumergió en una negrura absoluta. Al principio, solo existía el silencio, pero luego la voz del anciano comenzó a guiarlo.
—No busques mi figura. Busca mi peso sobre la tierra. Siente cómo el aire se desplaza cuando muevo una mano. Siente el rastro del polvo, el olor de la madera de mi bastón. Si vas a pelear contra reyes y ejércitos, no siempre podrás ver al enemigo que te apuñala por la espalda.
¡Zas! El bastón golpeó el brazo de Adán. Un impacto seco. Adán no se inmutó.
—Otra vez —dijo el chico con voz plana.
Pasaron las horas. El sol cambió de posición en el cielo, filtrando un calor diferente a través de la paja del techo. El anciano estaba internamente asombrado; cualquier otro guerrero habría mostrado frustración, fatiga o impaciencia. Pero Adán era un lago en calma absoluta. Su tranquilidad era casi antinatural.
De pronto, algo hizo clic en la mente de Adán. El mundo oscuro dejó de ser un vacío. Empezó a “ver” sin usar los ojos. Podía sentir las partículas de polvo suspendidas en el aire, la ubicación exacta de cada mueble desordenado y, sobre todo, la vibración vital del anciano. El maestro ya no era una figura de carne; era un conjunto de sonidos, ráfagas de aire y energía.
El anciano lanzó un golpe rápido hacia el hombro de Adán. Esta vez, la mano del joven subió como un rayo, interceptando el bastón con una precisión quirúrgica. Sus dedos se cerraron sobre la madera antes del impacto.
El viejo retrocedió, su respiración agitándose.
—Increíble… —susurró—. Pero ahora iré en serio, muchacho.
El anciano se alejó varios metros, posicionándose en el rincón más apartado. Reuniendo la poca fuerza que le quedaba, lanzó su bastón con una violencia desesperada. El esfuerzo fue tal que el viejo perdió el equilibrio y cayó de rodillas al suelo. El bastón voló por el aire, girando como una hélice mortal, directo hacia la frente de Adán.
Adán no se movió hasta el último milisegundo. Con una elegancia aterradora, inclinó la cabeza hacia la izquierda. El bastón pasó rozándole la oreja, cortando el aire con un silbido, pero sin tocar un solo cabello.
Desde el suelo, el anciano lo miró con los ojos muy abiertos; una mezcla de terror y orgullo recorrió su cuerpo. Ya no tenía dudas: Adán era una persona que doblegará al mundo.
—Ya está —dijo el viejo con la voz temblorosa—. Lo tienes, muchacho.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com