La Señorita Tan Es La Verdadera Jefa - Capítulo 321
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Capítulo 321: 321 Reunión de estudio
Lu Qing escuchó su conversación, cada vez más disgustado. Le dijo a Zhuang Liu: —El Sr. Zhuang ya debería haber pasado la edad de estudiar, ¿no? Además, aquí todos somos estudiantes de bachillerato y al Sr. Zhuang podría aburrirle vernos estudiar. Si se aburre, puede salir a sentarse un rato. Ya hemos preparado té fuera.
Zhuang Liu se dio cuenta de la indirecta en las palabras de Lu Qing —sencillamente, quería echarlo—, pero no iba a permitir que se saliera con la suya. La mejor forma de tratar con un crío tan inexperto era demostrarle de lo que era capaz.
—Dame un bolígrafo y una hoja en sucio. —Zhuang Liu extendió la mano.
Tan Rou tomó un bolígrafo del escritorio y se lo entregó.
Tras recibir el papel en sucio y el bolígrafo, Zhuang Liu se inclinó para empezar a resolver un problema. Escogió uno que Xu Yan había hecho, pero cuyo procedimiento era bastante complicado. En poco tiempo, había redactado una solución concisa.
Xu Yan comprobó la solución, que era totalmente correcta, y además requería varios pasos menos que la suya. Él había tardado trece minutos en resolver el problema, pero este hombre solo necesitó cinco.
—En las competiciones de Física no solo se evalúa la capacidad para resolver el problema, sino también el enfoque para hacerlo. Si para este problema se sigue el método tradicional, se pierde el propósito de la competición —explicó Zhuang Liu—. A todos los entrenadores les gusta ver los enfoques novedosos de los alumnos. Las buenas estrategias pueden conseguir una puntuación alta.
Li Li, tras examinar la solución de Zhuang Liu y escuchar su explicación, dijo con admiración: —Un jefe es un jefe. Tiene labia y además es un hacha resolviendo problemas.
Todos se arremolinaron en torno a Zhuang Liu, dejando solo al anfitrión, Lu Qing. Estaba un poco celoso de Zhuang Liu; celoso de su origen privilegiado y de que acaparara la atención de Tan Rou.
—Gracias por el consejo. —A Xu Yan no le agobiaban esos pensamientos; había venido para que Tan Rou lo ayudara y ahora tenía un tutor más, así que estaba encantado de la vida.
Tan Rou le dijo a Zhuang Liu: —Si estás ocupado, puedes ir a atender tus asuntos primero.
—No estoy ocupado. —Zhuang Liu sacó su móvil—. Con internet, hoy en día puedo gestionar las cosas desde aquí. Además, si tenéis alguna pregunta, no dudéis en consultarme. —Lo dijo mirando a Li Li y a Xu Yan, pues sabía que Tan Rou probablemente no necesitaba su ayuda. En cuanto a Lu Qing, se preguntó si el joven maestro Lu tendría la desfachatez de pedirle ayuda a él.
—De acuerdo —aceptó Tan Rou.
Antes de ponerse con sus asuntos, Zhuang Liu añadió: —Ah, por cierto, mi madre dice que estás invitada a cenar a casa cuando quieras. Cocinará ella misma.
—¿Tu madre no se había vuelto ya? —preguntó Tan Rou.
—Mi madre ha vuelto conmigo y se quedará aquí una buena temporada —dijo Zhuang Liu con una sonrisa.
Tan Rou se alegró por él. —¡Qué bien! Entonces puedo pasarme cuando sea.
Zhuang Liu echó un vistazo a la cara de Lu Qing y añadió: —Pero mi madre no cocina tan bien como la tuya. Puede que no te guste tanto.
Al oír esto, Lu Qing preguntó instintivamente: —¿Y tú cómo sabes que su madre cocina bien? ¿Has estado en su casa?
Tan Rou frunció el ceño, molesta. —¿Eso no es asunto tuyo? —Le pareció que Lu Qing estaba siendo demasiado entrometido.
Zhuang Liu también terció: —Joven maestro Lu, a tu edad es mejor que te centres en los estudios en vez de meter las narices en asuntos ajenos como una maruja.
A Lu Qing se le hincharon las venas de la rabia. Apretó los dientes y siseó: —¿Así que tenéis tanta confianza?
—Lu Qing —dijo Tan Rou con tono molesto—, si nos has invitado para hablar de estas tonterías, será mejor que nos vayamos ahora mismo.
Lu Qing se puso nervioso. —No, no me refería a eso. Solo quería preguntar por qué os lleváis tan bien.
—Probablemente porque al principio Tan Rou era mi prometida, y eso sentó unas buenas bases —dijo Zhuang Liu.
Tan Rou se quedó desconcertada un instante, pero luego se echó a reír. —Vaya labia que tienes. —Y era cierto. Cuando aún era la niña bonita de la familia Tan, había estado prometida a Zhuang Liu. Aunque el compromiso se rompió más tarde, sus caminos habían vuelto a cruzarse, un giro del destino del que pocos podían presumir.
Al oír esto, Lu Qing palideció de rabia. Ignoró por completo el matiz de «al principio» y dio por hecho que estaban prometidos en la actualidad.
—Tan Rou también está en edad de estudiar como es debido, Sr. Zhuang. Usted lo entiende, ¿verdad? —le espetó Lu Qing, usando las propias palabras de Zhuang Liu en su contra.
Li Li y Xu Yan, al notar que el ambiente se estaba caldeando, se apresuraron a mediar: una agarró a Tan Rou y el otro se dirigió a Lu Qing.
Li Li agarró a Tan Rou del brazo. —Tan Rou, Tan Rou, ¿puedes ayudarme con este problema?
Xu Yan, con un examen en la mano, le preguntó a Lu Qing: —¿Lu Qing, tú qué opinas de este problema?
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