La Sombra que Fui - Capítulo 15
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15: La primera jugada de la defensa 15: La primera jugada de la defensa La primera reunión del Equipo de Defensa para el Proyecto Centurión tuvo lugar en una sala de estudio que Teo había «requisado» con su encanto habitual.
El ambiente era una mezcla de entusiasmo y nerviosismo.
Se enfrentaban al equipo estrella, liderado por el estudiante más temido de la facultad.
—Bien, equipo —comenzó Camila, de pie frente a una pizarra blanca—.
Julián va a jugar según el manual.
Lanzará una oferta pública de adquisición (OPA) hostil, intentará ganarse a los accionistas mayoritarios y usará la presión mediática.
Es predecible.
Juega para ganar rápido y de forma aplastante.
—Y nosotros somos el pequeño David contra el gigante Goliat con un maletín de piel de cocodrilo —añadió Teo, recostado en su silla.
—Exacto —confirmó Camila—.
Y por eso no vamos a luchar en su campo de batalla.
No vamos a intentar superar su oferta o convencer a los accionistas.
Vamos a hacer que la empresa que quieren comprar se vuelva… indigerible.
Trazó un esquema en la pizarra.
—Nuestra estrategia se llamará «La Píldora Venenosa».
No es una, sino varias.
Primero —dijo, mirando a la chica experta en patentes—, revisaremos cada patente de nuestra empresa simulada.
Buscaremos la más valiosa y la transferiremos a una nueva subsidiaria, con una cláusula que estipule que si la empresa matriz es adquirida, los derechos de esa patente pasan a ser propiedad de una organización sin ánimo de lucro.
La chica sonrió.
—Haríamos que el activo más valioso de la empresa se evaporara en cuanto la compraran.
Genial.
—Segundo —continuó Camila, mirando al chico de las gafas—, buscaremos «pasivos ocultos».
Reabrirás viejos litigios laborales, buscarás posibles incumplimientos medioambientales… Haremos que nuestra empresa parezca un campo de minas legal a punto de estallar.
Aumentaremos el riesgo de la adquisición hasta el cielo.
—Tercero, y aquí entras tú, Teo —dijo, girándose hacia él—.
Necesitamos una campaña de comunicación.
Pero no defensiva.
Quiero que filtres a la prensa, simulada, claro, que nuestra empresa está a punto de anunciar una alianza estratégica con un competidor europeo.
Crearemos un «caballero blanco», un comprador amistoso que haga que la oferta de Julián parezca menos atractiva.
La sala, que había empezado con dudas, ahora bullía de energía.
La estrategia de Camila no era un muro; era una guerrilla.
No buscaba una confrontación directa, sino sabotear el valor del objetivo desde dentro.
—Pero, Cami —intervino Lucía, que había estado observando en silencio—, todo esto es muy agresivo.
Podría dañar la reputación de la empresa que se supone que defendemos.
—Ese es el punto —respondió Camila, su voz fría y calculadora—.
En una OPA hostil, no hay ganadores limpios.
Se trata de supervivencia.
Le vamos a demostrar a Julián que si intenta tragarnos, se va a ahogar en el proceso.
Haremos que la victoria sea tan costosa que parezca una derrota.
Nadie dijo nada.
Vieron en Camila una faceta que no conocían: una estratega implacable, dispuesta a jugar sucio para proteger su territorio.
Era la misma lógica que estaba aplicando a su propia vida.
Al final de la reunión, Teo se quedó atrás.
—Eso ha sido brillante y aterrador a partes iguales, capitana —dijo, con una sonrisa curiosa—.
¿De dónde sacas todo eso?
No parece sacado de un libro de texto.
Camila borró la pizarra, borrando los rastros de su plan.
—Digamos que he tenido buenos maestros en el arte de la traición —respondió, su voz con un matiz de amargura.
Salió de la sala de estudio sintiendo el peso de la doble vida que llevaba.
De día, era la capitana de un equipo de defensa en un juego universitario.
De noche, era una detective desenterrando los crímenes de su propia familia.
No sabía que, en ese preciso momento, Julián estaba saliendo de la oficina del profesor Márquez.
—…y esa es nuestra estrategia de ataque, profesor.
Rápida, eficiente y decisiva —terminó Julián.
Márquez asintió, impresionado.
—Sólido, Ortega.
Muy sólido.
¿Y qué espera del equipo de Montalbán?
Julián sonrió, una sonrisa condescendiente.
—Construirán un muro, intentarán retrasar lo inevitable.
Jugarán a la defensiva.
Es su naturaleza.
Pero cada muro tiene una grieta.
Y yo soy muy bueno encontrándolas.
El profesor asintió, pero una pequeña chispa de duda brilló en sus ojos.
Conocía a Julián, pero la nueva Camila Montalbán era una incógnita.
Y las incógnitas, en cualquier guerra, eran la variable más peligrosa.
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