La sombra que me mira - Capítulo 13
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13: La incursión 13: La incursión Noxel acababa de llegar al portal de la incursión; le sorprendió ver lo vacío que estaba.
Apenas pudo distinguir dos caras reconocidas; una era la de Anna y otra la de Oscar, un compañero que Noxel apenas conocía.
Óscar era rubio, con un pelo largo y desordenado; su complexión física era mayoritariamente delgada, pero con algo de músculo en zonas como la espalda y los brazos.
En cuanto a su cara, tenía ojos marrones claros y una mandíbula pronunciada, aparte de un pequeño lunar debajo de la comisura de sus labios.
A Noxel le pareció bastante sorprendente ver a otra persona más aparte de Anna; después de todo, la mayoría de sus compañeros aún no se atrevían a pisar un portal después de lo que les pasó la última vez.
—Como ya estamos todos, vamos a entrar.
—Dijo Anna en un tono animado.
—Deja que me ponga primero el traje y prepare mis cosas.
Una vez Noxel se terminó de vestir, cogieron sus mochilas y se prepararon para cruzar el portal.
—Oye, Óscar, ¿por qué te uniste a la expedición de hoy?
Podrías haber esperado a que más gente estuviera lista y haber ido más seguro.
—Es porque cuando estuvimos peleando contra los lobos me ayudaste y me curaste, por lo que venir aquí es mi forma de pagarte el favor.
—¿Cuáles eran tus habilidades, por cierto?
—preguntó Noxel con un tono amargo y seco.
—Puedo crear y controlar la electricidad.
—En serio, déjame adivinar, ¿¡tu deseo es ser electricista!?
—exclamó Noxel con un tono satírico, intentando reírse de él.
—Sí, de hecho ha sido mi sueño desde que era pequeño.
Noxel se quedó asombrado por la respuesta de Oscar.
¿Cómo podía un electricista tener una habilidad tan fuerte?
No espera.
¿Cómo podía alguien desear ser electricista?
Una vez que se atrevieron a atravesar el portal, se encontraron en una selva con árboles gigantes que tenían en la cima hojas con tonos cálidos como el naranja y el café; estas hojas solían estar en compañía de frutos extraños.
A pesar del increíble paisaje que se podía ver, Noxel no le dio mucha importancia y se encargó de esconder un localizador cerca del portal.
—¿Por qué pones un localizador ahí?
—Para poder volver cuando hayamos encontrado lo que creó el portal.
—¿A qué te refieres con lo que creo el portal?
—Un portal se abre cuando algo o alguien tiene demasiada energía interna; cuando matas a ese ser y destruyes su núcleo, el portal se cierra.
—¿Y si el portal se cierra, cómo vamos a volver?
—preguntó Oscar, cada vez más agobiado por la idea de quedarse atrapado en otra dimensión.
—Cuando matemos al monstruo, extraemos su núcleo y lo alimentamos con nuestra energía para mantener el portal abierto; una vez crucemos el portal, dejamos de darle energía y el portal se cierra.
—Noxel ya estaba harto de las preguntas de Oscar; le parecía insólito que alguien pudiese entrar a un portal sin saber nada de eso.
—¿Y cómo sabemos cuál es el monstruo que creó el portal?
—Porque suele ser el más fuerte.
Una vez terminada toda la explicación, se pusieron en busca de un sitio por el que acampar por la noche.
Normalmente, cerrar un portal solía llevar varios días, por lo que era importante encontrar un sitio cómodo y seguro para poder descansar.
—Chicos, ¿qué tal si nos subimos a un árbol para ver mejor nuestra posición?
—Buena idea.
¿Pero quién va a subir tan alto?
Sería muy arriesgado para cualquiera de nosotros.
—Vas a subir tú, bueno, tú no, tu clon.
De repente, a Noxel ya no le parecía tan buena idea subir al árbol; no es que le diesen miedo las alturas, es solo que no quería experimentar el dolor de la caída dos veces en su mente.
—¿Por qué tengo que ser yo?
—Porque si algo le pasa a tu clon, no pasa nada, además de que eres el más fuerte de aquí, por lo tanto se te dará mejor escalar.
Noxel realmente no quería hacerlo, pero que Anna le dijese que era el más adecuado y el más fuerte le ayudó a llenarse de valor y llegar a lo más alto del árbol; allí vio una estructura abandonada parecida a un templo abandonado, que parecía un buen lugar para quedarse, aunque estaba un poco lejos, ya que Noxel estimaba que tardarían un día en llegar ahí.
Una vez Noxel terminó de observar sus alrededores, deshizo su clon y empezó la marcha hacia el templo.
—¿A dónde vamos, Noxel?
—A un lugar muy especial.
—¿A qué te refieres?
—He encontrado un templo abandonado.
En efecto, era un lugar bastante especial, ya que las estructuras en el otro mundo eran escasas y las personas que encontraran alguna e informaran sobre ellas recibieron una buena compensación económica.
Mientras seguían caminando, cada vez más emocionados por el dinero que podían ganar gracias a esta fortuita casualidad, se encontraron en medio del camino a un grupo gigante de conejos albinos con ojos rojos.
Estos conejos tenían algo que los hacía extremadamente monos y llamativos, lo que hizo que Anna y Oscar se precipitaran hacia ellos con el objetivo de acariciarles la cabeza.
—¡Alejaos de ellos ya!
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