La sombra que me mira - Capítulo 16
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16: La niebla 16: La niebla —Oye, ¿no crees que Noxel está tardando demasiado en volver?
—No te preocupes, ha dicho que iba a entrenar.
—Lo sé, pero Noxel no suele tardar tanto, creo que algo le ha pasado.
—No te preocupes, es fuerte, estará bien.
—Tienes razón, pero ¿no crees que últimamente ha estado actuando extraño?
—No lo sé, tú eres su mejor amiga, deberías saberlo tú.
—Tienes razón, por eso vamos a ir a buscarlo.
—Ve tú, yo me quedo, tengo demasiado sueño.
—Dijiste que viniste a la incursión por mí; si eso es verdad, ayúdame a buscar a Noxel.
—Está bien, está bien, te ayudaré.
A Oscar le parecía una tontería ir a buscar a Noxel; si él no había podido con algo, ellos tampoco podrían, pero le debía ese favor a Anna, así que por esta vez no seguiría su lógica y ayudaría a Anna a encontrar a Noxel.
Después de un rato caminando, Anna y Oscar se sentían cada vez más cansados, casi como si algo externo les estuviese afectando; poco a poco fueron encontrando escamas y quemaduras alrededor de los árboles.
—Algo anda mal.
—¡¿En serio?!
¡No me digas!
Claro que algo anda mal, no estás viendo todas las quemaduras y las escamas.
A pesar de esa mala sensación, decidieron continuar con su camino hasta que empezaron a notar una niebla morada, que se dirige hacia ellos.
—Anna, ¿qué es eso?
—preguntó Oscar asustadizo y con las piernas temblando.
—Probablemente nada bueno.
—Respondió Anna, mirando temerosa a la extraña niebla.
Una vez que se fijaron más en la niebla, pudieron ver una serpiente de gigantescas magnitudes; era tan grande como un avión sin alas y de un color verde veneno, con escamas de colores cafés y anaranjados como las hojas de los árboles.
—¡Corre!
En el instante en el que vieron que esa monstruosa criatura se acercaba a ellos, los dos corrieron lo más rápido que podían; el cansancio que habían sufrido antes desapareció gracias al shock que sufrieron al presenciar a esa intimidante serpiente.
—Tenemos que acabar con ella antes de que anochezca.
—¡¿ACABAR CON ELLA?!
¿¡CÓMO PIENSAS ACABAR CON ELLA!?
—Cálmate, primero la bloquearé con mi escudo para ganar tiempo.
—¿Y luego?
—Luego tú la electrocutas y yo la golpeo.
—¿Qué clase de plan es ese?
—El único que tenemos.
Oscar estaba muerto de miedo, no creía que tuviesen ninguna oportunidad contra esa cosa, pero no le quedaba otra que confiar en Anna; después de todo, ella ya había vencido a un lobo gigante, hacerlo ahora con una serpiente no sería tan diferente, ¿verdad?
En el momento en el que Anna creó el escudo, la serpiente lo mordió, segregando un ácido que corroyó el escudo en cuestión de segundos; lo que no se esperaba la serpiente era que un rayo le golpeara en todo su hocico.
Claro que el rayo no hizo demasiado daño, pero ganó el tiempo suficiente para que Anna le asestase un golpe con toda su potencia.
Por desgracia, el golpe de Anna no logró detener a la serpiente de seguirlos; lo único que consiguió fue enfadar más a la serpiente.
(La niebla nos está alcanzando y mi golpe apenas le ha hecho nada, ¿cómo se mata a esa cosa?) Una vez que la niebla les alcanzó, empezaron a sentirse sin energía, como si les estuviesen drenando su vitalidad, y lo peor de todo es que no podían hacer nada para remediarlo.
—Sus escamas son demasiado resistentes, pero si logramos atravesarlas, la podremos matar.
—Buena idea, pero ¿cómo vamos a hacer eso?
Anna no tenía idea de cómo rompería sus escamas, pero sabía que lo lograría; tenía que hacerlo si quería sobrevivir, tenía que hacerlo si quería vengar a Noxel.
Poco a poco la serpiente se les iba acercando; Anna y Oscar apenas tenían energía como para correr.
Si seguían así, los pillarían y no podrían defenderse; por eso mismo decidieron dejar de correr y enfrentarse a la monstruosa criatura.
—Ven aquí, pequeño reptil, que te voy a enseñar un par de cosas.
Cuando el reptil escamoso se acercó lo suficiente, este se propuso comerse de una mordida a Anna, pero en vez de poder disfrutar de un sabroso aperitivo, se encontró con un puñetazo que la aturdió por unos segundos.
Anna aprovechó este valioso tiempo asestando una lluvia de golpes; por desgracia, no calculó bien y recibió un pequeño arañazo de uno de los dientes de la serpiente que hizo que se sintiera mareada en ese mismo instante.
Por lo único que logró sobrevivir fue gracias a su curación; logró exterminar el veneno de su sangre.
—Oscar, no te acerques, ataca con tus rayos desde lejos y no dejes que te muerda; si el veneno siquiera te roza, morirás.
A pesar de todo el dolor que estaba sufriendo, Anna se levantó y siguió luchando hasta no parar; cada golpe que recibía lo curaba, pero poco a poco se estaba cansando.
Ya había utilizado demasiada energía interna de su batería y su cuerpo apenas se podía mantener del dolor, ya que, aunque las heridas se curaban, el dolor seguía.
Justo en el momento en el que Anna estaba a punto de caer ante el dolor, apareció una silueta de entre la niebla.
La silueta era alta e imponente; lo que más resaltaba de ella era la espada ígnea que llevaba en la mano; su fuego era tan fuerte que se podría confundir con el sol.
Esa silueta era Noxel.
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