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La sombra que me mira - Capítulo 18

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18: Vuelta a casa 18: Vuelta a casa Una vez llegaron al desolado templo, Anna tumbó a Noxel en el suelo.

—¡Se está muriendo!

¡Hay que curarlo ya!

—¿Cómo lo vamos a curar?

Si gastas más energía interna, acabarás desmayada o podrías incluso morir; además, solo quedan cinco minutos antes de que le tengamos que inyectar energía al portal.

—Si curo a Noxel, él puede inyectarle energía al núcleo, y tú acabas de matar a esa cosa, por lo tanto, debes haber recibido parte de su energía interna.

Si aguantáis lo suficiente, podremos salvarnos todos.

—Eso suponiendo que tú sobrevives al quedarte sin energía interna y que Noxel tiene la suficiente como para mantener el portal abierto hasta que te recuperes; es demasiado arriesgado.

—¿Qué es la vida sin un poco de riesgo?

—preguntó Anna sonriendo mientras lágrimas brotaban de sus ojos.

Tenía miedo, pero decidió confiar en que todo saldría bien.

Una vez que curó las heridas de Noxel, se desmayó; Óscar comprobó su pulso.

—¡Bum-bum!

¡Bum-bum!

Por suerte, seguía con vida.

Noxel tardó un rato en despertar de su letargo, pero en cuanto se logró levantar, se fijó en Anna, preocupado.

—No te preocupes, aún respira.

¿Cuánta energía interna te queda?

—Casi la mitad.

—Si tenías tanta, ¿por qué no la usaste antes?

—Antes apenas me quedaba; es solo que la recargo antes.

—Está bien, recarga el núcleo entonces; yo cuidaré a Anna.

Noxel se encontraba sorprendido por la poca energía que necesitaba el núcleo; sentía que podría alimentarlo por horas, pero lo que más le sorprendía era que Anna se hubiese sacrificado por él.

Esto lo hacía sentir querido, pero de alguna otra forma también lo hacía sentir culpable.

(Todo es mi culpa; si no hubiese ido a entrenar, nada de esto hubiera pasado).

Sus propios pensamientos ya eran bastante negativos, pero no estaban solos; se encontraban acompañados de una voz burlona.

—Eres un fracasado, ser un cazador, claro, lo único que quieres es llevar a tus compañeros a la muerte.

Si hubieses sido fuerte, podrías haberlos protegido, pero fuiste débil y confiado, la combinación más patética del mundo; te subió demasiado el ego haber matado al cambiaformas y este es tu golpe de realidad.

Cada palabra que Eco decía era como una estaca en el corazón; estas palabras no eran como los otros insultos que Eco estaba acostumbrado a soltar; estas palabras dolían de verdad y el motivo por el que más dolían era porque Noxel sentía que eran verdad.

Después de un rato, solo apareció Óscar detrás de él con Anna en brazos, Anna se encontraba consciente, pero no demasiado cansada como para caminar.

—¡Anna!

—¿Qué pasa?

¿Creías que iba a morir solo por eso?

Anna se veía increíblemente débil; Noxel no sabía ni cómo podía hablar, pero era bueno ver que aún podía ser sarcástica y que, a pesar de la situación, mantenía su amable sonrisa.

—Lamento interrumpir, pero nos tenemos que ir ya.

—Pero Anna aún no puede caminar.

—No te preocupes, yo la llevaré.

—¿Y si algún monstruo nos ataca?

¿Quién va a pelear contra él?

—…

—Tenemos que esperar hasta mañana para poder partir; es más seguro volver de día.

—Ya, pero cómo vamos a mantener el portal abierto toda la noche.

—Haciendo guardia, yo lo alimentaré primero y, cuando se me acabe la energía, tú lo recargarás.

—Lo entiendo, pero me sigue pareciendo demasiado arriesgado; mientras más tiempo pasemos aquí, es más probable que aparezca un monstruo.

—Ya lo examinamos al llegar; en esta zona no hay monstruos.

—Eso era antes de que matáramos a la serpiente.

—Chicos, dejad de discutir, nos quedaremos hasta que pueda caminar, ya sea dentro de una hora o dentro de tres días.

Noxel y Oscar veían muchas fallas en ese plan, pero no se atrevían a expresarlas; incluso en el pésimo estado de Anna, se las mantenía como para imponer lo suficiente como para que no le llevaran la contraria.

A la mañana siguiente, Anna ya se encontraba mejor, pero el camino era demasiado largo como para que lo caminase en ese estado, así que Noxel decidió darle un poco de su energía interna con el objetivo de partir lo antes posible.

El resto de la mañana pasó de manera tranquila y silenciosa; nadie quería hablar después de todas las complicaciones que había habido, excepto, claro, el tortuoso reflejo de Noxel.

—¿Estás seguro de que te quieres ir?

¿Esto no es como un cielo para ti?

Estás rodeado de monstruos sedientos de sangre como tú, ¿o acaso no te gusta quién eres?

A Noxel le parecían cada palabra más estúpida que la anterior.

¿Quién en su sano juicio se quedaría en otra dimensión?

Pero, a pesar de la estupidez en las palabras de Eco, Noxel lo pensó, aunque solo fue por un instante.

Al mediodía finalmente lograron partir, yéndose lo más rápido posible sin mirar atrás, deseando llegar a casa lo antes posible.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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