La sombra que me mira - Capítulo 2
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2: El reflejo que me habla 2: El reflejo que me habla La silueta era él.
Al principio, Noxel se quedó conmocionado, sin saber qué hacer; su reflejo no parecía poder moverse o hablar, simplemente se dedicaba a observarlo.
Por lo tanto, decidió no darle tanta importancia y se preparó para ir a clase; allí se supone que le explican todo lo que estaba pasando.
Después de un rato de probarse ropa, se dio cuenta de un nuevo problema que tenía: debido a su impresionante cambio físico, apenas tenía ropa que ponerse.
Por suerte, logró encontrar una camiseta de compresión negra y unos pantalones largos de su padre.
Al salir de la casa, Noxel se dio cuenta de que su reflejo lo seguía como una sombra incapaz de alejarse demasiado de él.
No se había dado cuenta antes debido a que estaba muy ocupado encontrando algo que ponerse, pero ahora que se daba cuenta, solo lo ponía más nervioso aún.
Al llegar a clase, saludó a sus compañeros rápidamente y se sentó en su pupitre.
Por suerte, Noxel no tenía que preocuparse de que lo pillaran actuando raro porque no tenía demasiados amigos con los que hablar y la mayoría de esos amigos no lo conocían del todo bien.
Una vez llegaron todos los alumnos, un instructor entró por la puerta y empezó a hablar.
—Entiendo que deben estar confundidos sobre por qué están un 1 de enero en la escuela; puede que alguno de vosotros esté más confundido por estar escuchando voces y susurros de la nada.
Lo último que dijo sorprendió a Noxel, ya que él no escuchaba nada, sino que se veía a sí mismo; a pesar de eso, decidió mantenerse callado y esperar a que ese extraño instructor terminara de hablar.
—Esas voces son completamente normales y llegan el primero de enero después de los dieciséis.
Esas voces son vuestros deseos y, con el tiempo, no solo escucharéis voces, sino que también obtendréis habilidades relacionadas con ellos.
Algunas pueden parecer que no tienen nada que ver, pero siempre están relacionadas… A lo largo del día fueron recibiendo más información sobre las voces y los deseos y cómo funcionan; por ejemplo, si estás a punto de morir y deseas sobrevivir, tu deseo no se cumplirá a menos que tengas otro deseo tan importante y fuerte como para que evolucione, pero esta situación es extremadamente inusual.
Aparte, los deseos generales o que implican a otras personas tienen menos poder que los deseos propios.
En medio de esta explicación, Noxel escuchó algo, pero esa voz no era la del instructor ni ningún compañero de clase, sino que era su propia voz.
—Parece que eres bueno disimulando —dijo el reflejo con tono burlesco.
—Instructor, ¿puedo ir al baño?
—Sí, pero que sea rápido.
En el baño, Noxel se lavó la cara con agua; necesitaba refrescarse y pensar con claridad lo que acababa de pasar.
Se estaba empezando a tranquilizar cuando de repente escuchó: —¿Qué te pasa?
Parece que te hubiese atropellado un camión.
—¿Qué eres?
—preguntó Noxel sorprendido al ver que su reflejo podía hablar.
—¿No es obvio?
Soy tu deseo —contestó el reflejo con tenebrosa sonrisa entre los labios.
—¿No se supone que deberías ser solo una voz?
¿Por qué te ves como yo?
—Es cierto que debería ser solo una voz, pero no lo soy, y me veo como tú porque soy tu deseo; ¿cómo creerías que se vería tu deseo, idiota?
—No lo sé, nunca me había imaginado que mis deseos tuvieran forma.
Además, ¿qué quieres?
¿Por qué soy el único que ve un reflejo en vez de escuchar una voz?
—La verdadera pregunta aquí es qué quieres tú; yo solo soy la encarnación de tu deseo, y respecto a la segunda pregunta, es muy obvia, eso se debe a que eres una persona muy codiciosa; de hecho, se podría decir que eres la persona más codiciosa del mundo; yo solo soy la representación de tu codicia.
Noxel se quedó un momento aturdido, procesando la información que le acababan de dar, no sabía si podía creer en lo que su reflejo decía, ademas aún no tenía suficiente información ni recursos para hacer nada por lo tanto decidio volver a clase y actuar como si nada hubiera pasado.
Cuando Noxel llegó a clase, se encontró con un hombre alto y de aspecto demacrado.
Tenía el pelo largo y desordenado, además de grandes ojeras.
En cuanto respecta a su físico, era bastante delgado y, sumado a su piel pálida, lograba parecer un fantasma.
Una vez Noxel pasó por la puerta, el misterioso hombre dijo: —Ahora que estamos todos, es hora de ir a la sala de entrenamiento a por una clase práctica.
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