La sombra que me mira - Capítulo 26
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26: Luminosa 26: Luminosa Si el cangrejo quiere copiar habilidades, entonces copiará habilidades.
Noxel invocó a su clon de nuevo, no para que luchase, sino para que el decápodo lo copiase, y lo hizo.
De repente, el monstruo se retorció de dolor, tirándose al suelo, y el clon del decápodo se desvaneció en la nada y las enredaderas que sostenían a Noxel lo soltaron, Noxel recogió sus espadas en una mano, ayudó a Emma a levantarse y salieron corriendo.
—¿Qué ha sido eso?
—Ha copiado mi habilidad; cuando lleguemos a un lugar seguro, te lo explicaré mejor.
Noxel siguió corriendo con el rumbo perdido; no le importaba a dónde iba; lo único que le importaba era alejarse del monstruo y salir de la isla antes de que aparecieran los zombis.
Para su mala suerte, el crustáceo ya se había recuperado y estaba persiguiéndolos, y no solo eso, sino que el sol se acababa de poner.
De forma inmediata, la tierra se empezó a agitar y la marea empezó a bajar, dejando un camino en el medio del mar, Noxel y Emma lo cruzaron sin dudar, pero el vil cangrejo no se atrevió a seguirlos; simplemente los observó quieto, mientras arrasaba con el ejército de zombis que salían del mar.
—¡Uff!
Hemos tenido suerte.
—Suspiró Noxel con un tono cansado.
—No te confíes, si ese monstruo no nos ha seguido, será probablemente porque aquí hay algo peligroso.
—Bueno, da igual, escondámonos rápido y todo estará bien.
—Esperemos que sea así.
Emma y Noxel se subieron a una palmera para intentar ocultarse entre la oscuridad de la noche; para su desgracia, esta isla también era bastante peculiar.
En cuestión de minutos, toda la isla se encontraba iluminada; todo en la isla brillaba de distintos colores como si fuese un espectáculo de luces.
Esto se debía a las distintas luciérnagas que habitaban el interesante paisaje, pero las luciérnagas no eran lo único que brillaba, sino que también algunos árboles y flores.
—Es hermoso, ¿no crees?
—Es horrible, si hay algo peligroso en la isla, no le costará encontrarnos.
—Deja de ser tan negativa y de pensar en lo que puede pasar.
—No puedo evitarlo.
—¿Por qué no puedes evitarlo?
—Eso da igual, cuéntame lo que le pasó a ese bicho antes.
—Solo si tú me cuentas por qué actúas tan raro a veces.
—Está bien, pero responde tú primero.
—Cuando me clono, mi mente se fractura en dos; la primera vez que me pasó, me quedé desmayado, así que pensé que a él le pasaría algo parecido.
—¿Y si no hubiese funcionado?
—Funcionó, eso es lo único que importa; ahora te toca a ti.
¿Por qué actúas así?
—Vengo de una familia rica; la mayoría de personas pensarían que es algo bueno, pero mi familia no lo era; yo era la única heredera, por lo que me educaron para ser siempre formal, siempre objetiva y para mantener la calma.
Cada vez que fracasaba, me castigaban; no podía ver la televisión o salir de la mansión.
Lo único que podía hacer era visitar el jardín de mi casa; es por eso que me enamoré de la naturaleza de las plantas.
Eran mi ruta de escape del horrible mundo en el que vivía.
Con el tiempo, me perdí a mí misma, perdí mis sentimientos, pero cuando obtuve mi deseo, me recuperé y decidí que viviría mi vida por mí misma.
—Debiste haber tenido una infancia muy dura.
—Lo fue, pero gracias a mi deseo y a mis amigos puedo volver a sentir emociones.
—¿Entonces cuál es tu deseo?
—Quiero mostrarle la belleza de las plantas al mundo, pero también quiero ser feliz con todos ellos.
—Espero que lo logres.
—Bueno, ahora que lo sabes, cuéntame tu deseo, no me creo que de verdad no lo sepas.
—Es complicado.
—Entiendo que algunas cosas pueden ser complicadas de expresar, pero me gustaría que me lo contases cuando te sientas listo.
Noxel pensó por un momento en contarle la verdad, en hablarle sobre Eco, pero nada le aseguraba de que Emma le guardaría el secreto; no se lo había contado a nadie, ni siquiera a Anna, y no se lo podría contar a Emma tampoco, pero agradecía verdaderamente su comprensión.
—Cuéntaselo, cuéntale qué tipo de bicho raro eres, cuéntale también que eres un monstruo en tu interior.
Eco había estado desaparecido por un tiempo, pero justo ahora había decidido volver; él en realidad siempre se encontraba dentro de él, esperando el momento perfecto para hundirlo e insultarlo.
—Por cierto, Emma, ¿por qué soltaste ese chillido de dolor cuando cortaron tus plantas?
—Cuando uso mi habilidad, no solo controlo las plantas, me conecto a ellas como si fueran una parte de mí; lo que ellas sienten, también lo siento yo.
—Ya sé cómo acabar con ese maldito cangrejo.
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