La sombra que me mira - Capítulo 27
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27: La montaña.
27: La montaña.
—Ya sé cómo acabar con ese maldito cangrejo.
—¿Cuál es tu plan?
—Thor, Jim y yo pelearemos contra él y, cuando use tus habilidades, quemaremos el bosque de la isla; eso lo aturdirá lo suficiente como para poder matarlo.
—Es un buen plan, pero ¿qué pasará si copia algunas de vuestras habilidades?
—No creo que pueda, mi habilidad le causará un terrible dolor; la de Thor es superfuerza y esa cosa ya tiene superfuerza, ¿qué diferencia habría?
Y la de Jim solo funciona si tiene a alguien a quien proteger y los monstruos no tienen a nadie, solo se preocupan por sí mismos.
—Vale, cuando nos reunamos con los demás le contaremos el plan, pero descansa de mientras; si queremos tener una oportunidad contra esa cosa, debemos estar en nuestro mejor estado.
Al día siguiente, Noxel y Emma recorrieron la isla en busca del resto del grupo.
El hecho de que las islas se movieran no facilitó las cosas, pero pudieron encontrar a un amigo que los guiaría con el resto.
—Cruac, compañeros, cruac, compañeros.
—Me alegro mucho de verte, Sui.
—Dijo Noxel acariciando suavemente el cuello del cuervo.
—Llévanos con los demás, por favor.
Una vez se encontraron con Sui; este los dirigió hacia una cascada en otra isla muy lejana.
Esta isla poseía un aire diferente; en el centro de ella había una montaña gigante cubierta de nieve.
El resto del bioma era increíblemente caluroso a pesar de que en las otras islas hiciese frío.
La cascada y los alrededores estaban vacíos, pero parecía que alguien estuvo ahí hace poco, debido a la leña que se encontraba no muy lejos de los alrededores.
—Han estado aquí hace poco.
—¿Por qué se habrán ido?
—No lo sé, puede que algo les haya atacado.
—Es posible, pero no hay sangre ni signos de lucha.
—Cierto.
Noxel y Emma siguieron analizando e investigando los alrededores, pero no pudieron encontrar nada.
—Sui, busca a nuestros compañeros.
Sui salió volando lo más rápido que pudo, pero fue incapaz de encontrar nada; rodeó toda la isla, inspeccionándola sin mucho éxito; solo hubo una parte que no pudo investigar.
La montaña.
—Cruac, vacío, cruac.
—¿La isla está vacía?
¿Estás seguro?
—Cruac, montaña, cruac.
—¿La montaña está vacía?
—Cruac, no, cruac.
—¿Entonces están los demás en la montaña?
—…
Noxel no lograba entender al cuervo, pero su comunicación era demasiado limitada para él; solo podía hacer suposiciones.
—¿Tú qué piensas, Emma?
—Preguntó Noxel dándose media vuelta en busca de su amiga.
—¿Emma?
Por desgracia para él, nadie se encontraba allí; es como si hubiese desaparecido, como si se la hubiese llevado el viento.
—Sui, ve a buscar a Emma, ¡rápido!
Y así Sui batió sus alas lo más rápido que pudo.
Noxel esperó y esperó, pero nunca nadie regresó; ni Emma ni Sui se encontraban allí, lo único que apareció fue su deseo interior.
—¿Ves?
Eres tan patético que todos te han abandonado; en mi opinión, mucho han tardado en librarse de tal fracasado.
Entiendo que te sientas desolado, pero, entiéndelo, nadie podría querer estar con un monstruo como tú.
Las palabras de Eco hicieron cierta mella en Noxel, pero no le terminaron de hundir; este en el fondo sabía que ellos no lo abandonarían así.
Después de un rato más, entonces recordó que Sui algo sobre la montaña mencionó.
Entonces decidió emprender un viaje para recuperar a sus compañeros; nada le aseguraba que se encontrarían allí, pero lo tendría que intentar, era la única pista que tenía en realidad.
El camino era largo y el calor era insoportable; mientras más se acercaba, un mayor calor hacía.
Eso lentamente lo cansaba y tampoco ayudaban los monstruos con los que se encontraba.
—Ríndete ya, probablemente ya estén muertos.
—No, no puedo rendirme; si ellos mueren, habré fracasado de nuevo, tengo que protegerlos.
Cada paso costaba más; cada lucha era peor.
Mientras más avanzaba, más bestias aparecían; estas eran similares a los coyotes, pero con colmillos más afilados y un pelaje rojizo.
Al principio eran fáciles de matar, pero cada vez aparecían más; estos acabaron rasgando su traje y causándole heridas graves, pero no pudieron pararle, Noxel acabó con todos y cada uno de ellos.
Noxel los mató a todos.
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