La sombra que me mira - Capítulo 35
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
35: Examen.
35: Examen.
—Hola, Anna, ¿cómo estás?
—Bien, por cierto, ¿se puede saber por qué has faltado tanto?
—Digamos que tenía cosas que hacer.
—¿Y qué era tan importante como para desaparecer sin decir nada?
—¿Recuerdas la propuesta que nos hicieron sobre el otro mundo?
—¿La del turismo?
—Sí, esa, pues me contacté con el hombre e hice un trato con él.
—¿Y el resto del tiempo?
—Eso es algo personal.
Después de un rato más de charlar, Anna finalmente volvió a su sitio, puesto que la clase ya iba a comenzar.
Noxel sentía rara a Anna; su última conversación le había parecido más un interrogatorio que una charla casual y no solo eso, sino que su sonrisa ya no parecía ser natural, parecía forzada, como si algo anduviese mal.
—¿Lo has notado, no?
La sonrisa de Anna ya no es de verdad; probablemente, al aparecerte, le hayas robado su felicidad; ya te lo dije antes, todo lo que quieres sufre.
Noxel intentó prestar atención el resto de la clase, pero la asfixiante voz de su reflejo no le dejaba en paz; parecía que Eco quería dejarle claro que todo era su culpa.
Eco en sí era un ser muy extraño, solo su naturaleza lo delataba, un ser que es la encarnación del deseo de una persona, pero que odia a la persona que lo creó.
Aparte de las paradojas de su propia naturaleza, él en sí mismo tenía raras actitudes; a veces se pasaba semanas sin hablar, solo observando desde una esquina, otras veces desaparecía por completo y otras veces no dejaba a Noxel en paz.
—Oye, Noxel, ¿quieres que te diga por qué sé que eres un monstruo?
A pesar de la pregunta de Eco, nadie respondió, ya que si Noxel respondía, toda su clase pensaría que estaba loco, pero a pesar de que nadie respondió, Eco continuó.
—Bueno, está bien, te lo diré: todos los humanos tienen una voz, pero tú no; todos los humanos descubren sus deseos tarde o temprano, pero tú no, solo eres una bestia que busca sobrevivir a cualquier costo.
Noxel cada vez tenía más ganas de hablar; con cada palabra que escuchaba, sentía que iba a explotar.
Quería decir que esas afirmaciones no eran verdad, que no se preocupaba solo de sí mismo, sino también de los demás, de personas como su madre, padre, hermano y amigos.
Por desgracia, el destino parecía haberlo condenado al silencio, no solo porque en ese momento no pudiese hablar, sino porque nada de lo que diga hará cambiar de opinión a Eco.
Por culpa de Eco, al final Noxel no prestó atención a ninguna clase; ya de antes le iba mal, pero ahora tenía un problema real: si no conseguía aprobar el próximo examen, repetiría a pesar de haber hecho todas las incursiones.
Una vez que Noxel llegó a su casa, se intentó concentrar en estudiar, mas no podía; el sonido que Isu y Sui hacían era demasiado, tanto que Noxel se levantó solo para alimentarlos.
Noxel, cuidando de estas criaturas, finalmente tenía una probada de lo que era la maternidad y no le gustaba en lo más mínimo.
Después de alimentarlos, volvió a estudiar, pero esta vez escuchó una voz.
—¿En serio crees que un idiota como tú podrá arreglárselas para graduarse?
Patético.
Una vez que Eco se calló, Noxel volvió a intentar estudiar, pero no lo logró.
Esta vez se quedó mirando los mapas que tenían pegados en la pared, pensando dónde se podría situar uno con respecto al otro.
Al final se acabó el día y Noxel no había estudiado nada; esta era su única oportunidad para estudiar, puesto que mañana ya comenzaba su nueva incursión y Noxel no se permitiría faltar a ella.
Al día siguiente, Noxel se preparó como de costumbre para hacer una incursión; antes de irse, dejó unos núcleos que compró para que Isu se pudiese alimentar y unos granos para que Sui también pudiese comer a gusto.
Por un momento, Noxel pensó en llevarse a Sui consigo, pero decidió no hacerlo, no porque creyese que estaría en riesgo, sino porque tendría que cuidar a Isu; de normal no haría falta, pero últimamente había estado más revoltoso y necesitaba a alguien que lo vigilase.
Antes de irse, se puso su nuevo traje que él mismo compró para ir a las incursiones; este se parecía más a su ropa normal.
Era una camiseta negra con el logo de una araña roja en el centro; los pantalones eran largos, bastante holgados, perfectos para hacer deporte y acompañar a un set de espadas, y para terminar llevaba una chaqueta de cuero negra que cubría el katar que se encontraba en su antebrazo disfrazado de guantelete.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com