La sombra que me mira - Capítulo 38
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
38: Contrato.
38: Contrato.
—Esto es por hacerte pasar por Noxel, ahora muere, maldito cambíaformas.
Anna iba a asestar un segundo golpe, pero Noxel lo pudo detener con su guantelete y correr hacia un lugar seguro, escondiéndose por el bosque.
—¡Perseguidlo!
¡No dejéis que huya!
—Anna, ¿no crees que sería mejor dejarlo ir y volver a casa?
Si lo dejamos aquí, ya no podrá dañar a nadie más.
—No, esa cosa mató a Noxel y nos engañó para intentar devorarnos; no descansaré hasta que la mate con mis propias manos.
Mientras tanto, Noxel se encontraba corriendo, desorientado y herido, sin saber lo que había pasado.
—Parece que al final hasta tus amigos se han dado cuenta de que eres un monstruo; claro que les ha costado bastante, en mi opinión, pero más vale tarde que nunca, ¿no?
—Deja de huir, maldito cambiaformas, y tu muerte será rápida.
Claro que ante estas palabras Noxel no reaccionó; ahora que estaba en esta situación, se había dado cuenta de que no le apetecía morir y mucho menos morir a manos de una de las personas que más quería.
Noxel corrió y corrió, siendo perseguido por personas que alguna vez llamó compañeros y amigos.
—¡No soy ningún monstruo!
—Gritó Noxel a los cielos desesperado.
—¿Se lo dices a ellos o a ti mismo?
—¡Tú!
¡Tú eres mi deseo, seguro que tienes alguna forma de ayudarme!
—Puede.
¿Pero por qué lo haría?
¿Qué gano yo?
—¿Qué quieres?
—¿Qué quiero?
Es una pregunta simple con una respuesta simple, pero por desgracia tú no puedes darme lo que quiero, así que hagamos esto.
Tú me darás control completo sobre tu clon siempre que te lo pida.
Noxel iba a aceptar el acuerdo de inmediato, pero para su desgracia sus antiguos compañeros ya lo habían alcanzado, Noxel se escondió dentro de una cueva que vio al pasar.
—Sal, escoria, sal, y tu muerte no será tan dolorosa como debería.
Noxel sentía cómo el grupo lo buscaba, acercándose y alejándose a posibles escondites como si estuviesen buscando una presa para cazar.
Hasta que sintió que alguien se acercaba y se acercaba más y más.
—Te encontré.
Allí, en esa tenebrosa cueva, Anna se encontró con Noxel derribado en el suelo, cubierto de sangre y barro.
—Hagamos un trato: si respondes a mis preguntas, seré piadosa contigo.
—Anna, tienes que creerme, soy yo, Noxel, no soy ningún cambiaformas.
—Buen intento, pero no te creo; si te soy sincera, ya sospechaba que no eras el verdadero, pero cuando mataste a tu último equipo, lo tuve todo muy claro.
Al principio no lo quería creer, pero eran demasiadas coincidencias; eres el único superviviente de tu incursión, actúas raro y justo cuando vuelves te aislas de la sociedad como si estuvieses tramando tu siguiente plan, demasiadas casualidades en mi opinión.
—Sé lo que parece, pero, por favor, tienes que creerme.
—Cállate y responde a mis preguntas.
¡Ah!
Y no te preocupes de intentar convencer a alguien más aquí, todos saben que eres un monstruo; de hecho, esto era una trampa para matarte.
—¿Qué?
¿Por qué?
Si de verdad soy un monstruo, ¿por qué no enviaron a cazadores profesionales a por mí?
—Muy sencillo, no tenemos pruebas suficientes; cuando te matemos, simplemente diremos que moriste como un héroe, salvándonos, es lo que se merecía el verdadero Noxel.
—Pero yo soy el verdadero.
—Sí, seguro.
Ahí va la primera pregunta.
¿Cuánto tiempo llevas reemplazando a Noxel?
—Ya te lo he dicho, yo soy el verdadero Noxel.
—Veo que no quieres responder, bueno, da igual, responde a esta pregunta entonces.
¿El verdadero Noxel sentía algo por mí?
Se supone que los cambiaformas podéis ver los recuerdos de los cuerpos en los que os transformáis, así que si respondes con honestidad, perdonaré tus mentiras y pecados y te mataré rápidamente.
En ese momento, Noxel ya había perdido toda esperanza de sobrevivir; Eco había desaparecido sin previo aviso y su trato no se había realizado.
Ya no podía ganar más tiempo para que volviera a aparecer, así que decidió responder con la verdad.
—Sí, yo te amaba, quiero decir, él te amaba, te consideraba una de las cosas más importantes de su vida y sentía que no podía vivir sin ti.
De repente, Noxel escuchó una voz burlona que venía desde detrás de él.
—¡Oh!
Mira qué monada, un pequeño enamorado que va a morir a manos de su amada, aunque si quieres puedo salvarte de este fatal destino; solo tienes que dejarme tu cuerpo por un momento y todo estará bien.
Noxel no sabía qué hacer, quería vivir, pero no sabía de lo que Eco era capaz; no quería que matase a la persona que más amaba ni a los demás, y su duda solo aumentó al ver a Anna llorar por las palabras que antes le había confesado.
—¿En serio estás dudando?
Patético, pues no dudes más, te prometo que no haré daño a ninguno de tus compañeros; con eso aclarado, déjame entrar.
—Como te lo prometí, te daré una muerte rápida.
—Dijo Anna de repente alzando el puño.
Pero en ese mismo instante algo más pasó: Noxel finalmente le dejó su cuerpo a Eco y de repente se desmayó.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com