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La sombra que me mira - Capítulo 46

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46: Recuerdos ardientes.

46: Recuerdos ardientes.

Esta no era la primera vez que Noxel acababa con un cambiaformas, pero no por ello era más agradable o soportable; de hecho, Noxel dudó bastante antes de matar a esa farsante; sabía que no era la verdadera Anna, pero era tan parecida… Lo único que le ayudó a tomar esa decisión era el saber de que la verdadera Anna estaba en algún lugar de este infierno helado esperando por él.

Noxel avanzó, continuando explorando el lugar en busca de cualquiera de sus compañeros.

Allí, en la distancia, logro ver… ¿¡Una casa!?

(¿Qué hace una casa en medio del otro mundo?) La casa se encontraba en llamas; no había nadie a su alrededor, pero cuando Noxel se acercó, pudo ver a alguien dentro; de hecho, vio a dos personas, Noxel pudo distinguir a Oscar dentro de la casa quemada, pero no a la otra persona.

La otra persona se encontraba rodeada de fuego; su cara, quemada como si fuese un montón de carne picada.

Noxel no dudó y entró a la casa lo más rápido que pudo, sin temer del fuego.

—Óscar, levántate, tenemos que salir de aquí.

Pero Oscar no escuchó, no reaccionaba a nada; era como si lo viese, como si Noxel no existiera.

—¡Oscar!

¡Reacciona!

Pero Oscar no se movió; su expresión se encontraba congelada, reflejando su puro terror.

En un momento la otra persona empezó a hablar; su voz era ronca y seca con un tono de agresividad y resentimiento.

—¡Tú!

¡Por tu culpa estoy así!

Me quitaste mi sueño, mi cara, mi futuro.

¡Me lo quitaste todo!

Noxel se acercó más a Oscar, intentándoselo llevar; si Oscar no reaccionaba, él haría que lo hiciese.

Pero cuando intentó acercarse a él, vigas de metal cayeron del techo, atravesando a Noxel, pero dejando a Óscar atrapado.

En ese momento, Noxel se dio cuenta de algo.

Estaban en una ilusión.

O más bien un recuerdo, el recuerdo de cuando Óscar perdió su hogar.

Pero algo no cuadraba; se suponía que el que se había quedado atrapado era el hermano de Oscar, no el mismo Óscar.

Noxel quería intervenir, salvar a su amigo, pero antes de que pudiese hacerlo, Óscar apartó las vigas logrando ponerse de pie.

—¡No!

¡No dejaré que vuelva a pasar!

Oscar se encontraba iluminado; la electricidad le rodeaba y el falso fuego empezaba a desvanecerse.

O al menos así era hasta que la voz de la otra persona volvió a sonar.

—Lo lograste, pero ya es muy tarde.

—El otro, poco a poco, gateaba hacia él, agarrando su pierna con fuerza y mirándolo con una mezcla de odio y resentimiento.

—¡Mírame!

Mira en lo que me he convertido; si no hubieses vuelto a por tu estúpido juguete, no hubiese acabado así.

¡Te odio!

¡Todo es tu culpa!

Y con esas palabras las llamas se volvieron a avivar, solo que esta vez Noxel no permitiría que pasase.

Noxel se acercó a Oscar, tocándole el hombro.

Para su sorpresa, esta vez Óscar reaccionó.

Pero no como Noxel esperaba.

Óscar se veía asustado, como si hubiese visto un fantasma, Noxel no sabía lo que Óscar en realidad veía, pero podía intuir que no era a él.

—¡Aléjate de mí!

Oscar se tropezó, cayendo al suelo mientras que el otro se acercaba más y más a él, hasta llegar a tener sus caras una enfrente de la otra.

—Es hora de pagar por lo que me hiciste.

—Dijo el otro con una voz fría como la de la misma muerte mientras acercaba su mano a la cara de Óscar.

Noxel intentó sacar a Óscar de la casa, pero era incapaz de moverlo; había algo que lo sujetaba en el sitio, algo que no lo dejaba moverse.

Noxel no sabía cómo sacar a Óscar; este no reaccionaba y era imposible moverlo, pero tenía que haber una manera de sacarlo de ahí.

Entonces pasó un pensamiento fugaz por la cabeza de Noxel.

Noxel sacó su katana y la empuñó con gran fuerza, lanzando un tajo hacia el hombre quemado.

Este golpe degolló al hombre, haciendo desaparecer la ilusión e hizo que el otro volviera a su verdadera forma, la de un cambiaformas.

Óscar vio cómo todo su escenario cambiaba y la casa en la que vivía desaparecía solo para dar paso a un clima helado y desolado donde solo quedaba una persona a su lado.

—¿Eh?

¿Qué ha pasado?

—Un cambiaformas te había encerrado en una ilusión.

—¿Pueden hacer eso?

—Parece que ahora sí.

—¿Cómo escapé?

—No lo hiciste, yo lo maté y la ilusión se deshizo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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