Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La sombra que me mira - Capítulo 48

  1. Inicio
  2. La sombra que me mira
  3. Capítulo 48 - 48 Búsqueda
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

48: Búsqueda.

48: Búsqueda.

Carlo lentamente notó cómo la cara del asesino de su hermano cambiaba a la de Noxel y su alrededor se distorsionaba, convirtiéndose en un clima frío y desolador.

Carlo cayó de rodillas al suelo, sintiendo la nieve, incapaz de entender lo que sucedía.

La calefacción de su traje lo calentaba, pero aun así Carlo sentía un inhóspito frío que recorría su cuerpo.

—¿Qué ha pasado?

—Preguntó en busca de alguna respuesta al súbito cambio de clima.

—Estabas dentro de una ilusión de un cambiaformas.

—Dijo Noxel apoyando su mano en el hombro de Carlo.

—Pero se sentía tan real.

—Lo sé, lo sé.

Carlo se quedó quieto unos segundos más antes de levantarse; tenía muchas preguntas, pero poco a poco estaba empezando a recordarlo todo.

—Quédate con Oscar, yo buscaré a Anna y a Eris.

—Estoy bien, te ayudaré a buscar.

—No, necesito que protejas a Óscar por si algo le pasa y es evidente que no estás bien; si me ayudas, solo serías un lastre; además, ya has caído una vez en la ilusión, ¿quién dice que no podrías volver a caer?…

Regresa al portal y espera a que lleguemos; es la mejor opción.

—Lo entiendo, pero ir solo es demasiado peligroso; es mejor que te acompañemos.

—Por favor, vete, ya perdí a mis compañeros una vez y no volveré a hacerlo.

—Está bien, me iré, pero asegúrate de regresar; yo tampoco quiero perder a ningún compañero.

Y así Oscar y Carlo se fueron, abandonando estas tierras congeladas para nunca regresar.

Al menos así debía ser, pero Noxel notaba que algo faltaba, algo que debía estar junto a Óscar, pero no estaba; Eco había desaparecido.

Noxel se preocupó por unos instantes, antes de darse cuenta de que era Eco, el mismo que creó una ilusión de un monstruo gigante y que seguramente estaría bien.

Entonces Noxel no dudó en seguir en busca de sus dos compañeras, pero esta vez no se encontró con ninguna persona ni cosa fuera de lo común; en cambio, solo se encontró con una espesa niebla que se aproximaba hacia él.

La niebla llevaba consigo un aura tenebrosa y en el centro de ella se podía discernir una silueta humana con una armadura como la de un caballero del medievo.

Con la niebla también llegó un pequeño silbido; este era casi imposible de discernir, pero sin duda estaba ahí, intentando decir algo, un susurro de una historia que se perdió a lo largo del tiempo y la destrucción de este extraño mundo.

La niebla cada vez se acercaba más e iba rodeando a Noxel, como si fuese una trampa y él una presa.

Por suerte, este último se dio cuenta a tiempo y se alejó rápidamente; Noxel desconocía la naturaleza de la niebla, pero instintivamente su cuerpo lo impulsaba a alejarse.

Noxel se alejó lo suficiente como para perder de vista a la niebla y finalmente volverse a sentir a salvo; entonces escuchó un crujido de ramas moverse.

Una vez Noxel se encontró con la fuente del ruido, pudo ver a Eris, en posición de lucha y con dos dagas en sus manos, Eris estaba cubierta de sangre azul, prueba de una pelea reciente.

—Eris, cálmate, soy yo.

—¿Cómo sé que no eres un cambiaformas?

—¿Por qué todos creen que soy un cambiaformas?

—Acabo de pelearme con uno y de repente apareces tú; tienes que admitir que es ciertamente sospechoso.

—Tienes razón, es algo sospechoso, pero puedo probar que soy humano.

—¿Ah, sí?

¿Cómo?

En ese momento, Noxel sacó su wakizashi, haciendo que Eris se ponga alerta, pero no atacó; en cambio, Noxel se hizo un pequeño corte en el brazo que emanaba un poco de un líquido espeso de color rojo como el tinto.

—¿Qué te crees que haces?

—Te demuestro que soy yo, mi sangre es roja.

—Eso… tiene sentido, supongo.

—Vale, ahora te toca a ti demostrar que eres humana.

Con esa frase, Eris también se hizo una pequeña herida en el brazo con su daga.

—¿Me crees ahora?

—Te creo, pero dime, ¿qué te ha pasado?

¿Cómo has acabado así?

—No sé cómo, pero un cambiaformas me atrapó en una ilusión; por suerte me di cuenta y acabé con él.

—¿Cómo te diste cuenta?

—Prefiero no hablar de ello.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo