La Sombra Sin Dios - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Capítulo XIV — Perdiendo el control entrenamiento parte 2
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15: Capítulo XIV — Perdiendo el control, entrenamiento parte 2.
15: Capítulo XIV — Perdiendo el control, entrenamiento parte 2.
—Okay… comencemos —dijo Elior mientras estiraba sus músculos—.
¿Qué es lo que haremos?
—Comenzaremos en un momento, mi señor —respondió uno de los ancianos—.
Denos solo un instante.
Debemos ajustar algunas cosas.
Elior movió la cabeza de un lado a otro para liberar la tensión acumulada en su cuello.
—Está bien —dijo con calma—.
Cuando ustedes digan, comenzamos.
A unos pasos de distancia, los ancianos se reunieron para hablar en voz baja.
Hope fue el primero en tomar la palabra.
—Hay algo que debo comentarles… algo que considero importante respecto al cuerpo de nuestro señor —comenzó, mientras los demás lo observaban con atención—.
Es algo bastante inusual.
Los ancianos guardaron silencio.
—Durante la primera fase del entrenamiento —continuó Hope—, por más que aumentaba la intensidad, la fuerza y la velocidad de mis golpes, después del segundo o tercer impacto el daño que recibía era mínimo.
Además… era capaz de seguir mis movimientos con una precisión casi perfecta.
Frunció el ceño.
—Eso me hizo pensar que el cuerpo de nuestro rey podría ser incluso más letal que el del antiguo rey.
Su capacidad adaptativa podría ser abismal… aunque no puedo asegurarlo todavía.
—Ahora que lo mencionas… —intervino Demir—, durante el combate con espadas ocurrió algo similar.
Después de varios intercambios, fue capaz de seguirme.
Sin duda debemos observar esto con atención.
Los ancianos intercambiaron miradas.
—Por nuestra parte no hay problema —dijo otro—, pero deben tener algo muy claro.
El más anciano dio un paso al frente.
—Es evidente que el rey no tiene una buena sincronización ni con su sombra ni consigo mismo.
Sus golpes y movimientos son, en muchos casos, involuntarios.
Tiene poder, pero no eficiencia.
Debemos lograr que se conozca, que se acepte y que entienda su poder tal como es.
Guardó silencio unos segundos.
—Quizás la mejor opción para probar lo que ustedes han notado… y al mismo tiempo trabajar lo que le falta… sea realizar las dos fases restantes en el Vacío del Reino.
Hope reaccionó de inmediato.
—Es demasiado pronto —replicó—.
El vacío puede generar una confusión extrema.
No olviden que nuestro rey aún no ha muerto en su forma terrenal.
Sigue siendo humano.
Insertarlo ahí podría ser peligroso.
Antes de que pudiera decir algo más, el anciano mayor intervino.
—Más peligroso sería entrenarlo aquí, en el espacio que él desea proteger —dijo con firmeza—.
Esta vez lo guiaremos.
Tendrá que enfrentarse a sí mismo.
Será un enfrentamiento necesario… y revelador.
Hope apretó los labios, pero finalmente asintió.
—Está bien —cedió—.
Sigamos con las dos fases.
Preparémoslo y expliquémosle lo que haremos.
—Enseguida —respondió Demir.
Hope y Demir se acercaron a Elior.
—Mi señor —dijo Hope—, ha llegado la hora de comenzar.
Le explicaremos paso a paso lo que haremos.
—Perfecto —respondió Elior—.
Los escucho.
Ambos le explicaron el plan con detalle.
A medida que avanzaban, la expresión de Elior se volvía cada vez más confundida.
—¿El Vacío…?
—preguntó, arqueando una ceja—.
¿Qué se supone que es eso?
—Yo se lo explicaré —intervino el anciano mayor al acercarse—.
En el Vacío conocerá su verdadera fuerza… y su verdadera debilidad.
Su pelea será consigo mismo.
Sus miedos, su felicidad, su odio… todo será expuesto ante usted.
Elior tragó saliva.
—Deberá enfrentar lo que siente y encontrar una salida.
Pero tenga en cuenta algo importante, una hora en Geheris equivale a una semana dentro del Vacío.
El tiempo jugará en su contra.
El anciano hizo una breve pausa.
—No quiero que piense mal… pero lo encerraremos ahí.
Su poder aún es demasiado inestable.
Si entrenáramos aquí, podría dañar a otros.
—Tiene razón —intervino Elior sin dudar—.
Pensaron bien las cosas.
Gracias.
Lo mejor es mantener a los demás a salvo.
Levantó la mirada, decidido.
—Estoy listo.
Podemos comenzar.
Aunque intentaba mantenerse firme, Elior no podía ocultar el nerviosismo mientras seguía a los ancianos.
No sabía qué debía enfrentar… solo que sería a sí mismo.
—Mi señor, hemos llegado —dijo uno de ellos.
—¿Aquí está el portal al Vacío…?
—preguntó Elior sorprendido—.
¿En el castillo?
No pensé que hubiera un castillo aquí.
Supongo que aún me falta mucho por explorar.
—El Dominio de las Sombras es más grande que Geheris —respondió uno de los ancianos.
—¿Más grande que Geheris?
—repitió Elior, parpadeando incrédulo.
—Mucho más —asintió—.
En las afueras es extremadamente peligroso.
Allí habitan los que fueron expulsados de la ciudad.
Existen todo tipo de seres.
Nadie ha ido allí en miles de años.
Pero cuando usted restauró la ciudad… probablemente también reconstruyó el dominio entero.
—Eso es una locura… —murmuró Elior—.
Aunque explicaría por qué quedé tan exhausto.
Sacudió la cabeza.
—De acuerdo, no nos desviemos.
Entremos al castillo.
Con cada paso que Elior daba, el interior del castillo comenzaba a iluminarse.
Era una infraestructura antigua, demasiado antigua, con el mismo diseño que alguna vez proporcionó el antiguo rey.
Llegaron al salón principal.
En lo alto, las insignias estaban tan deterioradas que apenas se distinguían sus formas.
Elior las miró apenas un instante antes de avanzar.
Frente a él se alzaba el antiguo trono.
Estaba casi intacto, rodeado por ramas de un verde oscuro, como si supieran que había permanecido abandonado durante años.
—¿Ahí se sentaba el antiguo rey?
—preguntó Elior.
—Sí, mi señor —respondieron—.
Ese es ahora su trono.
Elior se quedó de pie frente a él unos segundos.
—No necesito un trono —dijo finalmente—.
Vamos al portal.
Eso es lo importante.
Continuaron avanzando hasta el final del castillo.
Las ramas se entrelazaban por todas partes, la naturaleza sombría dominaba el lugar.
Oscuridad y verde se mezclaban en una dualidad un tanto inquietante.
El portal estaba sellado por un enorme muro de piedra circular cubierto de enredaderas.
Nadie podía abrirlo sin la voluntad del rey.
—Mi señor —dijo uno de los ancianos—.
Usted debe abrirlo.
—¿Yo?
—preguntó Elior—.
¿Y cómo se supone que haga eso?
—Coloque su mano en el centro y desee que se abra.
La puerta escuchará su voluntad.
—¿Solo eso?
—Sí.
Solo se abrirá ante usted.
No nos dejará entrar.
Lo guiaremos como lo hicimos con el antiguo rey, pero no podremos hablar mucho.
Solo ayudarlo un poco.
Elior respiró hondo.
—Está bien… hagámoslo.
Se acercó a la puerta circular de piedra, cubierto de enredaderas verde oscuro, y apoyó la mano en el centro.
Ábrete.
Cuando abrió los ojos, estos irradiaban una luz que iluminó casi todo el lugar.
La puerta comenzó a abrirse lentamente y, al hacerlo, todo sonido desapareció.
Los ancianos asintieron con un leve movimiento de cabeza, indicándole que entrara.
Elior devolvió el gesto… y dio el paso.
Ya adentro no era un espacio frío y menos ruidoso.
Aun así, la oscuridad del lugar bastaba para hacer dudar a cualquiera.
En el vacío no existía una diferencia clara entre el cielo y el suelo.
Ambos se confundían en una misma negrura silenciosa.
Era imposible saber si se caminaba, se flotaba o se caía.
Solo había una sensación constante de desorientación.
—Mi señor… —la voz de los ancianos resonó débilmente—.
Si logra escucharnos, por favor, siéntese y medite.
Entre en contacto consigo mismo.
El espacio hará lo suyo.
Usted relájese.
—Está bien… —respondió Elior en voz alta.
El sonido murió al instante.
No hubo eco.
No hubo respuesta.
Elior obedeció.
Se sentó y cerró los ojos.
No comprendía del todo lo que estaba ocurriendo, pero siguió las instrucciones.
No pensó en nada.
O al menos, eso intentó.
Entonces, una risa quebró el silencio.
—¡Míralo!
—dijo una voz burlona—.
Sentado como un idiota.
Patético.
Elior abrió los ojos de golpe.
Frente a él había una figura idéntica… y al mismo tiempo completamente distinta.
Era él mismo, pero con una cicatriz marcada bajo el pómulo derecho.
Sus ojos eran los de un cazador, afilados, vacíos, capaces de infundir miedo con solo mirarlos.
De sus manos sobresalían ligeras garras, y su sonrisa estaba cargada de desprecio.
—Debería aniquilarte aquí mismo —escupió la figura.
—Cállate —intervino otra voz, mucho más calmada—.
¿No ves que está procesándolo todo?
A la derecha de Elior apareció otro “él”.
Este tenía el cabello plateado, perfectamente recogido hacia atrás.
Sus ojos, también plateados, brillaban con una luz serena.
En su frente se extendía un símbolo dorado con forma de una corona de flores marchitas; los pétalos descendían por la garganta y se unían nuevamente en la clavícula, como si fueran un sello celestial.
Elior los observó con los ojos abiertos de par en par.
Parpadeó varias veces.
No desaparecían.
Eran reales.
Al girar un poco más la cabeza, notó una tercera presencia.
Otro Elior.
Este tenía la mirada baja, profundas ojeras y el cuerpo encadenado.
Sus manos y pies estaban atados.
No hablaba.
Solo lo miraba fijamente, transmitiendo una culpa silenciosa y pesada.
—¿Qué… qué está pasando?
—murmuró Elior—.
¿Quiénes son ustedes?
—¿Y qué importa eso, imbécil?
—rugió el de las garras—.
¡Vamos!
Ya somos libres.
Hay que devorar a unos cuantos.
Aniquilar ángeles.
¡Vamooos!
Su voz estaba cargada de ira.
—Me has tenido encerrado demasiado tiempo —continuó—.
Solo me dejas salir cuando estás al límite.
Si los destruimos a todos, nadie podrá volver a herirte.
Déjame ayudarte.
—No le hagas caso —dijo el de cabello plateado, avanzando con pasos tranquilos—.
Es cierto que el sacrificio es necesario, pero dejarse llevar solo por la ira lo arruinará todo.
Confía en mí.
Elimina los sentimientos.
Son una debilidad.
Yo te ayudaré a cumplir el objetivo.
Elior retrocedió un paso.
Ambos tenían argumentos.
Ambos tiraban de él.
Extendió la mano,de forma inconsciente, no tenía control de su mano.
Pero la mirada del Elior encadenado lo detuvo.
—No… —dijo con firmeza—.
No lo haré así.
Dijeron que debía enfrentarme a mí mismo.
Así que… esto debe ser.
—¡Maldito cobarde!
—gritó el de las garras.
Se lanzó contra él.
Golpeándolo en el rostro el impacto envió a Elior lejos.
Antes de que pudiera reaccionar con otro ataque, atrapó la pierna del atacante y lo golpeó en el rostro.
El dolor fue inmediato.
No solo en su oponente.
También en él mismo.
Cada golpe que lanzaba se reflejaba en su propio cuerpo.
El Elior de cabello plateado entró en acción.
No corrió.
Caminó.
Cuando estuvo frente a él, atacó.
Sus movimientos eran imposibles de seguir.
Golpes precisos, sin intención visible, sin emoción.
Dos contra uno.
El cuerpo de Elior comenzó a adaptarse a los golpes que recibía.
Respondió.
Contraatacó.
La pelea se equilibró… hasta que perdió el control.
Las sombras envolvieron sus manos.
Golpeó sin detenerse.
Brutalmente.
Mientras más destrozaba a sus otras versiones, más se dañaba a sí mismo.
Atrapó al Elior de las garras.
Bloqueó su cuerpo colocando su pie en el cuello de este y atravesó su pecho con la mano.
El dolor le atravesó el corazón.
La figura de este se desintegró.
El de cabello plateado avanzó.
Uno contra uno.
Bloqueaban cada ataque.
Ninguno lograba acertar.
Hasta que Elior se volvió más rápido.
Más fuerte.
Costillas.
Rodillas.
Cincuenta golpes al rostro en apenas tres segundos.
aniquilando a su otra versión.
—¡Maldita sea!
—rugió Elior, fuera de sí.
Rápidamente se giró.
faltaba uno Caminó hacia el Elior encadenado.
Frente a frente.
Este levantó la mirada y habló por primera vez.
—¿Por qué te ciegas con el poder?
—dijo—.
Puedes tener toda la fuerza que quieras, pero no nos devolverá a nuestra familia.
Todo es inútil.
Humanos, ángeles, demonios… todos somos polvo.
Ríndete.
todos estarán mejor sin nosotros.
La figura desapareció como humo.
Elior cayó de rodillas, por un fuerte pitido en sus oídos.
El vacío reaccionó.
Miles de recuerdos invadieron su mente.
Sujetó su cabeza mientras el dolor se volvía insoportable.
—¡Mi señor!
—gritó Demir—.
Si no se calma, todo empeorará.
Mientras más reprima sus recuerdos, volverán con más fuerza.
Los ojos de Elior se tornaron blancos.
Su cuerpo quedó inmóvil.
Su mente no, esta comenzó a divagar en todos los recuerdos de Elior, La tragedia.
La noche.
Los gritos.
De un momento a otro estaba de pie , frente a su pueblo en llamas, mientras veía al Elior pequeño correr hacia su hermana, antes que la luz blanca la alcance.
intentó desesperadamente intervenir, pero no pudo , pero fue en ese lapso que reconoció a una figura.
La Muerte.
Y esta lo vio a él.
pero cuando esta se acerco rápidamente , Elior volvió a divagar Otro recuerdo.
misma noche pero minutos antes de que su familia muriera Un arcángel luchando contra un demonio.
—¡Azhael!
—gritó el demonio.
El nombre quedó grabado.
¿Azhael?, repitió mientras sus ojos se perdían en la nada, tenia el nombre del sujeto que activo esa luz blanca, asesinado a su familia.
Pero nuevamente de un momento a otro Elior regresó al vacío jadeando.
Su mente ya no podía recibir más información.
El vacío no podía darle más.
El cuerpo de Elior se había adaptado al entorno, siendo incapaz de sufrir más daño por la cantidad de información.
Pero mientras recuperaba el aliento.
Una luz apareció en la distancia.
Miles de estrellas cruzaron su visión.
y otros recuerdos pasaron por su cabeza.
—Alice, vamos, llegaremos tarde… —Ya voy, cariño… No me gusta que me estes apurando No era su recuerdo.
Era el del antiguo rey y Alice Su mente de forma abrupta cambió el panorama y cuando iba cayendo en la nada, cayó a una silla.
La luz del sol rápidamente lo cegó.
—¿Qué acaba de pasar…?
—Cariño, ¿te encuentras bien?
¿Te pasa algo?
Elior sin entender nada y no sabia como reaccionar, guardó silencio , por más que lo intento no logró ver el rostro de la mujer.
Otra vez volvió al vacío , pero el dolor de cabeza era extremadamente doloroso, así que al cobrar conciencia, comenzó a vomitar, y sus ojos comenzaron a sangrar, el dolor de cabeza y la ansiedad de todos los recuerdos lo estaba abrumando, necesitaba salir rápidamente de ahí… —Fue suficiente, necesito irme de aquí— exclamó mientras sacudía su cabeza por el dolor.
Se levantó del piso y abrió un portal hacia fuera abrió un portal por instinto para lograr salir del vació, los ancianos sorprendidos por la facilidad de salir, le dijeron que el dolor desaparecería.
Pero no los escucho, tanta información estaba corrompiendo su mente.
Así que Corrió.
abriendo un otro portal, cayendo en el suelo de la calle en Geheris, rápidamente sin poder ver y con el dolor torturándolo, siguió corriendo sin rumbo en busca de silencio.
Hasta que choco con alguien.
—Mierda, lo siento… — exclamó Elior mientras apretaba sus dientes.
—¿Elior?
¡Elior!
¿Qué te pasó?
¿Estás bien?
—Sera… ¿Eres tú?
por favor… ayúdame… hay demasiado ruido… —¡Ven conmigo!
Seraphine sin pensarlo dos veces y afirmó a Elior, el simple contacto de Seraphine estabilizaba de alguna manera el dolor de él.
Al llegar al departamento de Sera, rápidamente puso a Elior en el sillón.
—Llamaré a Kael, el sabrá que hacer… —¡NO!, no lo llames, por favor no lo hagas.
—Pero Elior , esto no está bien —Ya pasara, solo necesito que el ruido par… No alcanzo a terminar la frase cuando su cuerpo colapsó, Elior había sobrepasado el umbral del dolor que una persona podía soportar, haciendo que su cuerpo se “desconectara” por unos segundos.
—Que puedo hacer— pensó Seraphine mientras preparaba unas compresas frías Ya con Elior inconsciente, Seraphine se dispuso a quitarle la polera manchada con sangre y sudor.
colocando las compresas frías en el cuerpo.
Mientras tanto en el dominio de las sombras… —¿Sois idiotas?
—gritó Alice a los ancianos—.
¡Es un niño!
¡Es humano!
—Fue precipitado —admitió Hope—, pero con ello descubrimos algo único.
—¿A qué demonios te refieres?
¿ Eres siquiera consciente de los daños que le pudieron haber provocado?.
—El cuerpo del rey… es único en este universo, Alice.
El silencio, se tomó el lugar por completo.
—Se adapta a todo —continuó—.
Incluso, su cuerpo logró adaptarse al vacío.
Alice apretó los puños.
— ¿¡Oh, en serio!?, que grandioso, lograron encontrar algo impensable , mientras él sufría… la idea era que lo ayudarán a entrenar, no torturarlo.
Horas después, Elior aun inconsciente, sonrió.
Estaba de vuelta a ese recuerdo con esa mujer desconocida.
—Cariño… ¿estás bien?
—Sí cariño, tranquila, solo me maree un poco , pero solo eso.
La chica sin pensarlo se acercó a Elior, tocando su frente.
—Aún tienes fiebre, ¿es necesario que vayas a trabajar?, porque mejor no descansas… —Ya lo hablamos, tengo miles de cosas que hacer hoy.
—Esta bieeee, no insistiré, pero promete algo — dijo mientras se sentaba a su lado.
—¿Qué cosa, cariño?
—Apenas te sientas mal, descansaras Elior no respondió, solo asintió con su cabeza y una sonrisa, mientras la chica juntaba su mano con la de él, elior instintivamente apretó la mano de ella como para nunca soltarla.
la paz que transmitía ese momento era algo que Elior jamás había sentido.
En Geheris, Seraphine quien estaba sentada al lado de Elior esperando a que este despierte se sonrojó al notar que Elior le tomaba la mano sin soltarla de la nada.
—¿Elior…?
Pero todo cambió cuando quiso retirar una de las compresas, al tocar a Elior sintió una combinación rara en su alma , como si su ira, la felicidad, culpa , todas sus emociones, intentaran buscar salida.
—Seraphine… solo quedate—Susurro Elior, mientras aún estaba inconsciente.
—Qué está pasando contigo Elior… , no quiero pensar que de verdad eres un peligro.
Seraphine a pesar de estar feliz hace un momento porque Elior le dio la mano, el sentir esas cosas en el alma de él, la perturbó, era algo grotesco, algo que instintivamente saldría a cazar…
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