La Sombra Sin Dios - Capítulo 38
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Capítulo 38: Capítulo XXXVII— Los devora cuerpos.
Son 7… debo cubrir bien todos los espacios posibles…
Se repetía.
Tres lanzas venían hacia él. Las esquivó rápidamente, quedando, sin pensarlo, dándole la espalda a una de las bestias.
Un impacto brutal.
Como un mazo golpeándole el costado.
Rodó por el suelo… pero se incorporó rápidamente.
Las lanzas volvieron a moverse, disparándose en distintas direcciones.
Elior tomó una de estas… y la arrojó de vuelta a una de las bestias.
Tan rápido y fuerte que no pudo atraparla.
La lanza atravesó su pierna.
Elior corrió hacia el
Pero, de inmediato, aquella bestia FUE CUBIERTA por otras dos.
Aun así, sin miedo, corrió hacia ellas.
Se deslizó por el suelo… y golpeó sus costillas con toda su fuerza.
Un crujido seco.
Rotas.
Ahora una patada rápida.
—Que se desestabilice…— Pensó.
La pierna obedecio.
La bestia perdió el equilibrio.
Elior sin perder un segundo rodó por su espalda… y con ambas manos le rompió el cuello.
Uno menos.
Corrió hacia otro.
—Ere… fu…rte…
Decían las bestias.
Pero no había miedo en sus voces. Aun.
Se lanzaban contra él con más fuerza.
Elior lanzó un golpe.
La bestia también.
Sus puños chocaron.
Una onda expansiva sacudió el entorno.
La mano de la bestia comenzó a quemarse al contacto con la sombra que cubría la de Elior.
Un gruñido.
Dolor.
La carne se carbonizaba.
Elior avanzó.
Y golpeó.
Uno.
Dos.
Diez.
Veinte.
Cincuenta golpes en un segundo.
El cuerpo de la bestia se llenó de agujeros.
Cayendo muerta sin corazón.
Solo 5 más.
Elior se lanzó hacia otra.
Pero fue detenido.
Sorprendido miró para todos lados.
Un tirón.
Hilos.Atraparon su cuerpo.
Siguió el hilo con la mirada.
Las lanzas.
—Mierda…
Susurró.
—Era una estrategia…
Su sombra quemó uno de los hilos.
Pero antes de cortar el otro
Un golpe directo en la cabeza con un mazo.
Los sentidos de Elior se distorsionaron.
El pitido en sus oídos era insoportable.
La sangre caía por su rostro.
Cortó el hilo pero al alzar la vista
El líder de aquellas bestias.
Le dio un golpe devastador rompiendoles Seis costillas.
El aire no entraba.
Elior intentaba respirar y con eso recuperar sus sentidos.
Las bestias venían hacia él.
Esquivó el primer golpe por poco…
Pero recibió una patada.
Su cuerpo salió disparado contra unas rocas.
Impacto.
A pesar del dolor. Se levantó.
Rodando por el suelo esquivó algunos golpes.
Otra bestia se abalanzó hacia él.
Elior tomó tierra del suelo y se la lanzó a los ojos.
La bestia se cubrió instintivamente.
Elior subió por su cuerpo.
Se posicionó en su cabeza
Y rompió su cuello.
Los brazos de esas bestias…
No podían alcanzar bien su espalda.
Ese era su punto débil.
…
—Ya me estoy cansando de esto…
Murmuró.
Atrajo sus dagas.
Se limpió la sangre del rostro.
La herida de su cabeza comenzaba a cerrarse lentamente.
—Vengan por mí…
Dijo, haciéndoles un gesto con la daga.
El silencio se plomo en el lugar.
—Pues entonces iré yo.
En un pestañeo
Elior desapareció.
Apareció en el aire frente a ellos.
Las dagas descendían con el
Terminando clavadas en la cabeza de una bestia.
Aterrizó sobre ella.
La azotó contra el suelo.
Las dagas se hundieron más.
Las juntó en el centro…
Y luego las separó.
Por primera vez aquellas bestias conocieron el miedo.
Las bestias no podían ver sus movimientos.
Uno lo golpeó.
Pero no era suficiente.
Elior lo miró fijamente mostrando que aquellos golpes ya no eran efectivos.
Rápidamente le cortó los brazos.
Las piernas.
Solo quedaban dos.
El líder y otro más.
Elior lanzó sus dagas hacia el líder.
Las esquivó con facilidad.
Pero el no era el verdadero objetivo.
Elior apareció frente a la otra bestia.
Lo último que vio… aquella bestia
Fue una sonrisa.
No humana.
Siendo recibida por golpes.
Uno tras otro sin detenerse.
Hasta que no quedó nada que identificará a la bestia..
Elior se levantó.
Sus puños goteaban sangre.
El líder… Estaba aterrado.
—No… eres humano…
Murmuró.
—Puedes unirte a mí…
Buscaba piedad.
Elior lo miró.
—Dijiste que acabarías conmigo con tus manos… ¿no es así?
Silencio.
—Te dije al comienzo que, de ser necesario, no peleáramos.
—Y se rieron en mi cara.
Sus ojos se clavaron en él.
—Ahora no los escucho reír.
Suspiro…
—Pero te dejaré vivir.
La bestia lo miró, incrédulo.
—Por favor… haré lo que quieras…
—Respóndeme esto.
La mirada de Elior cambió.
—Es obvio que algo está pasando aquí.
—Tú no tienes pinta de ser un demonio…
—¡Jamás!
Gritó la bestia.
—¡YO NACÍ AQUÍ!
Elior frunció el ceño.
—¿Naciste… acá?
No entendía nada.
—¿Cómo es esto posible…?
—¿Qué es este lugar…?
—Se supone que aquí solo hay almas…
Apretó los dientes.
—Esa mujer nunca cuenta absolutamente nada…
—Hablaré seriamente con ella cuando salga de aquí…
Se giró nuevamente.
La bestia tembló.
—Si dices que viviste aquí… quizás me seas de utilidad.
—Pero no hablarás.
—Solo responderás sí o no… hasta que te indique lo contrario.
—¿Entendido?
—S-sí…
—¿No estás con los demonios?
—No…
—¿Sabes información acerca de los que vinieron con los demonios?
Hubo una pausa, dejando ver claramente la duda de la bestia.
Silencio.
—Aquí es cuando respondes.
La presión en el ambiente aumentó.
—Cómo quieras…
Elior llevó su daga hacia él.
—Qué pérdida de tiempo…
—¡Espera!
Gritó la bestia.
—Solo sé de dos… uno está a unos días de aquí…
—Y el otro debe estar cerca de ese… La vez que los vi estaban juntos…Casi inseparables.
—¿Al norte?
—S-sí…
—¿Cómo eran?
—Uno… es calvo, casi raquítico…Pero su fuerza… es abismal Y… tiene alas…
Elior guardó silencio.
—¿Y el otro?
La bestia bajó la mirada.
—No lo sé… no pude acercarme a ese…
—El otro nos dejó vivir… para buscar información…
Elior frunció el ceño.
—¿Información?
—¿Acerca de qué?
—No sabemos exactamente…
—Pero escuché que…
Dudó.
—Que ya tenían la sangre de alguien que no esperaban…Y que necesitaban otras cosas…
El viento sopló entre los restos de los cuerpos.
Elior bajó la mirada.
—Sangre…
Susurró.
Recordando aquella batalla.
El cazador.
La puñalada que este le dio.
—¿Será… mi sangre?— susurro
Elior miró fijamente a la bestia.
—Teniendo en cuenta que no eres un demonio… no te considero del todo mi enemigo.
La bestia no se movía.
—Así que te dejaré vivir.
Pausa.
—Pero si vuelves e intentas cobrar venganza por tus compañeros caídos… no dudes en que te acabaré.
El silencio se volvió pesado.
—Si están muertos… es porque ustedes me atacaron.
La mirada de Elior no cambió.
—No volveré…
Respondió la bestia, desesperada.
Elior guardó ambas dagas.
Y se marchó.
—Mis enemigos son los demonios…
Se susurraba a sí mismo mientras avanzaba.
—Si este ser nació acá… no es mi problema…
Sus pasos continuaban firmes.
Mientras tanto, su mente no dejaba de procesar lo ocurrido.
Recordaba cada palabra.
Cada detalle.
Anotaba mentalmente.
—Un ser calvo… con alas…
—Casi raquítico… pero con una fuerza abrumadora…
Solo un par de días…Si es que siguen en esa ubicación…
—¿Estará bien que lo haya dejado vivir…?
Se preguntó.
Llevaba horas caminando. El paisaje cambiaba lentamente.
Dibujaba y anotaba, la flora y la fauna, todo.
Aquel lugar…
Era extrañamente parecido a Geheris.
Excepto por ciertas especies.
Deformadas eInquietantes.
La noche cayó casi sin aviso.Y con elle el descanso que Elior necesitaba.
Se sentó junto a una fogata improvisada.
Revisaba sus notas.
Sus dibujos.
Las criaturas que había encontrado.
—Quizás si les pongo nombre… podría matar el tiempo…
Se dijo a sí mismo.
Pasaba páginas lentamente.Observando y pensando.
Se detuvo en un dibujo.
Aquellas bestias.
Las que acababa de enfrentar.
Se quedó en silencio unos segundos.
Mirando el fuego.
—Serán… los devora cuerpos…
Dijo con cierto entusiasmo.
Escribiendo el nombre.
Una leve mueca.
—Si Hina estuviera aquí… se estaría burlando de mi poca originalidad…
Pero esta vez…después de tanto tiempo—
Elior sonrió, levemente.
—Espero que se encuentre bien…
Murmuró.
—No sé cuánto llevo aquí…
Bajó la mirada.
—¿Me estaré perdiendo de mucho…?
—Solo espero que no…
Suspiró.
—Ojalá tuviera la forma de verlos… aunque sea un poco…
Se llevó la mano al rostro.
—Ahg… carajo…
—Ya basta de lamentos.
Se dio un golpe en la cara.
—Tú quisiste esto. Ahora aguantate.
Cerró los ojos un segundo.
—Debo dormir y mañana seguir.
—Si hay dos que están casi juntos… debo avanzar rápido y sin parar…
Aquella idea…
Le devolvía energía.
…
La noche pasó.
Por primera vez en dos meses y medio…
Con normalidad.
Apenas la luz tocó la tierra, Elior ya estaba de pie listo.
Tenía carne seca y un poco de agua.
como también un objetivo claro.
Avanzar.
Las horas pasaban y pasaban, el bosque se extendía.
Árboles sin fruto, sombras densas y aquel recuerdo constante.
Los susurrantes el nombre escogido por Elior para esos seres…
Capaces de atormentar con los propios pensamientos.
—Si son varios… es peligroso enfrentarlos…
Murmuró.
Sin bajar la guardia.
Todo iba bien.Hasta que se detuvo.Algo no estaba bien.
Parpadeó.
Su visión…Había cambiado uno de sus ojos…
Veía borroso.
—Debo comprender mejor qué clase de poder tengo…
Susurró.
—De momento… solo veo consecuencias peligrosas…
Mientras caminaba Intentaba controlar su poder como lo hacía en las batallas.
La sombra.
Moldearla.
Usarla.
Pero
Nada. No respondía.
—Quizás…
Pensó.
—Quizás solo actúa de forma inconsciente… A través de mis emociones…
Se detuvo en seco. Sacó una de sus dagas y sin dudar
Se hizo un corte en la mano.
La sangre caía rápidamente.
Pero al instante la sombra dentro de su carne…
Se movió.
Unió los tejidos y se regeneró.
Elior observaba.
Con atención.
Con obsesión.
—¿Cómo es posible…?
Sus dedos recorrieron la herida cerrándose.
—Esto… es una sombra…
—¿Y está dentro de mí…?
—O quizás… No es una sombra…
Continuó caminando.
Pensando.
—Quizás “sombra” es solo un nombre…Y lo que está dentro de mí… es otra cosa…Una concentración de poder tal vez, que se alberga en mi interior…Pero que no tiene que ver con mi sombra…
Negó levemente.
—No tiene sentido…
Suspiró.
—Debí preguntarle a Alice… O a los ancianos…Fui bastante descuidado e impulsivo…
Apretó los dientes.
—Cuando vuelva…Preguntaré todo lo que necesito para entender esto…Y sobre todo.
Sus ojos se endurecieron.
—De dónde surgió ese “reino de las sombras”…
Volvió a enfocarse en el camino.
Y entonces
Se detuvo.
El entorno había cambiado.Nuevamente.
Cerros. Árboles secos, sin hojas.
Un paisaje completamente muerto.
—¿Otro ecosistema…?
Murmuró.
Mirando a su alrededor.
—Estoy a dos días de ese lugar…
Frunció el ceño.
—Pero… ¿cómo sé cuál es…?
Suspiró.
—Jamás aprendí a hacer las preguntas correctas…Seguiré avanzando.
El ánimo de Elior había cambiado.
Había subido, con cada paso,con cada hora.
Hasta que lo notó.No había vida.
Nada.
Ni sonidos.Ni presencias.
—Deberé racionar bien mi comida…—Dijo en voz baja.
La noche llegó justo al salir de aquel lugar desolado.
No había refugio.
Nada en lo absoluto.
Así que esa noche descansaria en la intemperie.
Encendió una fogata y se sentó frente a ella.Como siempre.
Pensaba.
—¿Para qué querrán la sangre…?
—¿Y cuál es el verdadero objetivo para entrar al purgatorio…?
El fuego crujía.
—Si tienen mi sangre…Quizás no sea nada bueno…
Cerró los ojos lentamente y mientras se perdía en el sueño, pensaba.
—Debo encontrarlos rápido…Y acabarlos…
Se recostó junto a la fogata.
El calor era tenue.
Pero suficiente.
Y mientras la noche lo envolvía
Elior planeaba.
Sus siguientes pasos.
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