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La sustituta equivocada del CEO - Capítulo 73

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  3. Capítulo 73 - 73 Una maniobra para recuperar su trabajo
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73: Una maniobra para recuperar su trabajo 73: Una maniobra para recuperar su trabajo —¿De verdad vas a hacerlo?

—preguntó Mike, a quien cada vez le costaba más reprimir la ira que se extendía sin cesar por sus venas.

Tolu se miró al espejo antes de volverse hacia él.

—Sí, lo haré.

Mike se pasó una mano por el pelo.

—¿Qué coño te pasa, Tolu?

Esto es una estupidez y lo sabes —espetó él.

Ella entrecerró los ojos al mirarlo.

—Pues no, no lo es, y estás empezando a ponerme de los nervios.

¿A ti qué te pasa?

—replicó ella.

Mike apretó los puños.

—¿Que qué me pasa a mí?

¡A quien debería preguntárselo es a ti!

¡¿Qué demonios te pasa?!

¿En serio vas a entrar en esa empresa, mirar a Curtis a la cara y preguntarle por qué te quitó el trabajo?

¿Pedirle que te lo devuelva?

—se burló, con la incredulidad resonando en cada una de sus palabras.

Tolu se cruzó de brazos.

—¿Sabes qué?

Bien.

Tienes razón.

No tengo por qué hacerlo.

Me quedaré en casa sin hacer nada.

¿Me oyes?

¡NADA!

Lanzó los brazos al aire y a Mike lo invadió una rabia inexplicable.

—¿Cómo puedes siquiera…?

¡Joder, puedes buscarte otro puto trabajo!

¡Mueve el culo y busca otra fuente de ingresos!

¡Es así de simple!

Tolu soltó un grito de rabia.

—No.

No, no lo es.

¿Por qué es simple?

Me he dejado el culo trabajando durante años, ¿y él me lo quita así como si nada?

Es jodidamente injusto por su parte.

Ni siquiera hice nada y él simplemente decidió dejarme sin trabajo.

Si cree que voy a aceptar su decisión sin más, se equivoca.

Voy a luchar.

Joder, lo demandaré si es necesario.

La correa que contenía la ira de Mike se le escapó de las manos y explotó.

—¡¿HAS PERDIDO LA CABEZA?!

¡¿TE HAS VUELTO COMPLETAMENTE LOCA?!

¡ENVENENASTE A LA JODIDA ESPOSA DE ESE HOMBRE, Y CREES QUE NO TIENE DERECHO A DESPEDIRTE?

—le gritó en la cara, con el cuello y el rostro enrojecidos por la ira.

—¡YO NO FUI QUIEN LE DIO EL PUTO TÉ!

¡FUE LA CRIADA!

¡LO ÚNICO QUE HICE FUE ASEGURARME DE QUE EL ARTÍCULO SE PUBLICARA!

¡¿CÓMO COÑO SE SUPONE QUE ESO ES MOTIVO DE DESPIDO?!

—le devolvió el grito.

Mike se quedó boquiabierto.

Se quedó con la mente en blanco, completamente inmóvil.

Las palabras de Tolu le calaron hasta los huesos y, por primera vez desde que la conoció, Mike vio a Tolu tal y como era.

Una mujer malvada, consentida, perversa y absolutamente irresponsable.

Nunca debió haberse enredado con ella.

La oleada de arrepentimiento que lo golpeó fue tan pesada que las piernas le flaquearon bajo su peso.

Tolu nunca había sido una buena persona, y era evidente que estaba empeorando con el tiempo.

Cuando Tolu vio que Mike no decía nada más, le dio la espalda y volvió a mirar al espejo.

—Sabes, has estado muy raro estos últimos días.

Deberías apoyarme siempre, Mike.

Tú y yo somos iguales.

No deberíamos estar peleando —dijo en voz baja.

Tenía una pequeña sonrisa en el rostro, y esa sonrisa la hacía parecer tan dulce, tan sincera, que si Mike no hubiera sabido qué clase de mujer era, se habría dejado engañar por su fachada.

—Eres tan…

descarada, Tolu.

¿Cómo puedes siquiera…?

—empezó a decir él de nuevo, pero ella lo interrumpió, cortándolo antes de que pudiera añadir nada más.

—Cállate.

Simplemente…

cierra la puta boca —espetó ella.

Y sin decir una palabra más, Tolu salió de la habitación.

Nada iba a impedir que hiciera lo que quería.

Mike podía quejarse todo lo que quisiera, pero su decisión ya estaba tomada.

Con esa resolución en mente, Tolu condujo hacia la empresa de Curtis.

~~
Lara estaba agotada.

Estaba triste, cansada, y lo único que quería era dormir.

Pero hasta el sueño se le escapaba.

Curtis llevaba fuera dos semanas.

Catorce días enteros, y no tenía ni idea de dónde estaba.

No contestaba a sus llamadas ni respondía a sus mensajes.

Con cada día que pasaba, Lara se sentía aún peor.

Sentía su piel como algo ajeno y deseaba ser otra persona.

Alguien que pensaba antes de actuar.

Alguien que no hubiera herido al hombre que no había sido más que amable y cariñoso con ella.

Alguien que no le hubiera roto el corazón a Curtis.

—Ya hemos llegado, señora —anunció Lázaro.

La voz del guardaespaldas la sacó de sus pensamientos.

—Gracias, Lázaro —dijo ella en voz baja mientras salía del coche.

A Lara le había dado por trabajar obsesivamente.

Era su forma de sobrellevar lo que había pasado, y Lázaro empezaba a preocuparse por ella.

—¿Necesita algo, señora?

—preguntó él cuando ella estaba a punto de marcharse.

—Estoy bien, Lázaro.

El guardaespaldas sabía que probablemente debería dejarla sola un rato, como de costumbre, pero la veía inusualmente pálida.

Y no había comido absolutamente nada esa mañana.

—Puedo traerle algo de picar, si quiere.

Café, té.

Lo que sea —insistió él.

Lara suspiró mientras se pellizcaba la frente.

—¿Tan mal aspecto tengo, Lázaro?

—preguntó ella.

Él se quedó paralizado un instante, sin saber qué responder.

¿Debía decirle la verdad?

¿Que parecía que podría desplomarse y desmayarse en cualquier momento?

¿O debía decirle que tenía buen aspecto y que solo quería que comiera porque no había probado bocado desde que se despertó?

Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, ella negó con la cabeza y extendió la mano para darle una palmadita en el brazo.

—Estoy bien, Lázaro.

De verdad.

No tienes que preocuparte por mí ni nada.

Estoy bien —dijo en voz baja.

Lázaro asintió, y su mirada permaneció inexpresiva.

Pero sabía que corría el peligro de morirse de hambre, y si no paraba, iba a tener que llamar a Curtis.

Lara le dedicó una pequeña y triste sonrisa y empezó a caminar hacia la entrada de la empresa.

Estaba casi en la puerta cuando alguien se paró delante de ella.

La mente de Lara tardó un minuto en procesar a quién estaba mirando.

Y cuando lo hizo, la expresión en el rostro de la mujer hizo que Lara deseara no haber ido a trabajar.

Porque no estaba de humor para lidiar con Tolu, sobre todo cuando Curtis estaba fuera de la ciudad.

Y mucho menos cuando estaba enferma.

—Hola, Tolu —dijo a pesar de todo.

Y la otra mujer ronroneó con saña.

—Hola, perra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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