La tentación detrás de la gentileza - Capítulo 44
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44: Capítulo 44: Amante 44: Capítulo 44: Amante La Dra.
Wu, que estaba hecha una furia, se quedó atónita por un momento.
Los curiosos agolpados en la puerta se miraron entre sí, incapaces de ocultar su asombro.
—El marido de la Dra.
Wu es el jefe del departamento administrativo, ¿y este nuevo médico asistente se atreve a ser tan arrogante?
—Si no fuera porque esos reporteros la liaron ayer, el Director ya habría despedido a este chico.
—Vaya, vaya, ahora vamos a tener un buen espectáculo.
Los espectadores observaban con atención, regodeándose en la desgracia que se estaba desarrollando.
—Mocoso, ¿qué quieres decir con eso?
Como era de esperar, la mirada de la Dra.
Wu se volvió fiera al mirar a Su Fan.
Su Fan habló con calma.
—Lo que quiero decir está muy claro.
Usted tiene manos y pies.
Si quiere comer, vaya a por ello usted misma.
La Dra.
Zhang es solo su médico asistente, no su secretaria personal.
¿Acaso le paga un sueldo aparte?
—Mocoso, ¿te atreves a replicarme?
La Dra.
Wu se abalanzó sobre él, con la intención de agarrar a Su Fan.
Realmente era una arpía.
—Je, je, este chico se va a enterar ahora.
Zas.
Al instante siguiente, una sonora bofetada resonó en la oficina.
Seguido de un fuerte golpe, la Dra.
Wu, que se había abalanzado sobre Su Fan, acabó sentada en el suelo.
Se cubrió el rostro hinchado, mirando a Su Fan con una mezcla de asombro y humillación.
—Tú…
¿te has atrevido a pegarme?
La Dra.
Zhang, que estaba paralizada en la silla, palideció al instante, y su rostro perdió todo el color.
La multitud de fuera estaba conmocionada.
—¿Este chico se ha vuelto loco?
La última vez, un médico asistente solo por replicarle a la Dra.
Wu fue despedido.
Las influencias de la Dra.
Wu no son cualquier cosa.
Y este crío, que ayer se enfrentó al Director, hoy, en su primer día, le pega a la Dra.
Wu.
Si el marido de la Dra.
Wu se entera, seguro que encontrará una excusa para despedirlo.
—Se está buscando la ruina.
Sin embargo, Su Fan permanecía tan tranquilo como el agua.
Aunque el jefe del departamento administrativo controlaba los traslados de personal en el hospital y era como el Rey Yan para los médicos de a pie, Su Fan tenía sus propios principios.
Jamás haría concesiones ni se doblegaría ante las influencias de nadie, yendo en contra de sus principios como ser humano.
—Le he pegado porque es una insolente que no respeta su propia edad.
—Aunque no me gusta pegar a las mujeres, si se atreve a acosar a alguien de nuevo, le garantizo que la próxima vez será peor que esta.
—Tú…
ya verás.
—Haré que te arrepientas de esto.
—Y tú, zorra, quiero que te largues del hospital con él.
La Dra.
Wu, cubriéndose el rostro, se levantó del suelo y salió hecha una furia, mientras los demás, temiendo verse involucrados, se apartaban rápidamente de su camino.
—Parece que la Dra.
Wu va a quejarse a su marido.
Este tipo está acabado.
—Ayer nos dejó en ridículo a todos y ahora, que se aguante.
Está a punto de que lo echen del hospital.
La multitud se mofó y rio de la desgracia, y luego se dispersó.
—Gracias por dar la cara por mí.
Zhang Jing se secó las lágrimas del rabillo de los ojos, enrojecidos, mientras le daba las gracias a Su Fan.
Luego, continuó entre sollozos.
—Pero…
pero no deberías haber dado la cara por mí.
Lo siento, te he metido en este lío.
—No llores.
Su Fan consoló a Zhang Jing.
—No es ninguna molestia.
La gente como ella se merece que la pongan en su sitio, y no me arrepiento en absoluto.
Zhang Jing entonces logró esbozar una sonrisa.
—De verdad, te lo agradezco.
En realidad, le tengo manía desde hace mucho tiempo.
Has hecho que se lleve su merecido.
De todos modos, ya pensaba renunciar, solo que no tenía el valor.
Has tomado la decisión por mí.
Antes de irme, comamos juntos.
Su Fan lo pensó y no se negó.
Los dos se dirigieron juntos a la cafetería.
Después de una comida sencilla, se sentaron a charlar.
—Yo me voy a ir, y a mí ya me da igual, pero como le has pegado a la Dra.
Wu, aunque consigas quedarte en el hospital, no te lo van a poner fácil.
La Directora Liu es tu prima, ¿verdad?
Creo que podrías pedirle que te cambie de puesto o que te recomiende para otro hospital.
Su Fan, con el enorme respaldo de Li Jian a sus espaldas, no se tomaba a la Dra.
Wu en serio en absoluto y dijo con indiferencia:
—Su marido no es más que un simple jefe del departamento administrativo.
No le tengo miedo.
—Pecas de ingenuo.
La Dra.
Wu ha acosado a muchísimos internos.
¿No te has dado cuenta de que soy su único médico asistente?
Eso es porque yo aguanto, y solo llevo un mes con ella.
Incluso consiguió que echaran a otro asistente cuyo padre era un cargo menor en el gobierno.
El verdadero respaldo de la Dra.
Wu no es solo su marido.
—¿Quién es entonces?
La curiosidad de Su Fan se despertó al instante.
—¿Mmm?
Zhang Jing vaciló y luego miró a su alrededor con cautela.
Al ver que nadie se fijaba en ellos, susurró:
—Como de todas formas me voy, te contaré un secreto.
—Es la amante del Director.
—¿Qué?
Su Fan se quedó de piedra y se puso en pie de inmediato.
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