La tradición de los Castelia - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Capítulo 22 ~Sentimientos~
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23: Capítulo 22: ~Sentimientos~ 23: Capítulo 22: ~Sentimientos~ Sentía lástima por aquellos seres, incapaces de sentir más de lo que sus acompañantes necesitaban, solo eran la balanza que mantenían cuerdo a sus protegidos.
Solo tenían la capacidad de sentir lo que a sus dueños les faltaba para poder afrontar esa vida tan complicada que se esperaba en su destino o campo de batalla contra el mal que los va asechando, pero ese era el sentido de su vida.
Por unos momentos miré a aquel guardián de cabello naranja, había algo en él que me hacía querer ir a abrazarlo para calmar esa ira que se filtraba ligeramente por su mirada que debía disimular a causa de que se le botaba que no deseaba preocupar a su protegido.
Pronto Argenis me tomó del brazo y de un tirón fuerte me hizo levantarme y comenzar a correr, carrera en la cual tardé en seguirle el paso por repentino acto que me había desorientado pero aún así mis piernas reaccionaron de la manera más torpe que pude.
Quise mirar hacia atrás para ver si huíamos de algo, pero Argenis apretó su agarre en mi brazo para mantenerme con la mirada hacia delante mientras seguíamos por aquel jardín en el cual nos adentrarse en medio de los arbustos para buscar una salida que note que mi acompañante buscaba con la mirada.
La duda carcomiendo mi pecho y mente, y yo sin respuesta alguna para mantenerme sereno.
Aunque la duda se despejó cuando Argenis al fin habló con una pizca de preocupación que ocultaba detrás de esa mirada llena de seriedad.
— No estamos solos en este libro.
Ella al parecer encontró una manera de entrar—.
comentó de la nada mientras el broche con una gema en su saco emitía un ligero brillo.— Y si nos vio, va a adelantarte tu ceremonia.
Y lamentablemente…
los últimos Fray en pie qué se encuentran más cerca de ellos…
es tu madre y tu…
y eso no es nada bueno.
— Argenis, ¿es de ley que necesito un Fray para poder hacer la tradición que tienen los Castelia?—.
pregunté con preocupación y aún manteniendo de seguirle el paso.
— Joven Nathaniel, ese lugar es muy peligroso.
Solo van ahí para mantener la conexión con un ser que era un ángel, pero no se que sucedió y eso cambió…
primero a donde iban era un lugar lleno de luz, pero tan pronto llegó tu tía y padre…
y eso cambió.
Por ese tonto ritual fallecieron tus tíos y tu madre debió entrar a sacar a tu padre.
Al escuchar aquella revelación, mi corazón se sintió pesado.
Pero el malestar aumentó al solo mirar sobre mi hombro por mera curiosidad para tranquilizarme y encontrarme con una joven que nos veía desde la lejanía, verla me hizo sentir un nudo en mi estómago.
Sensación de la cual Argenis se percató y son cuidado alguno, me atrajo a él para cargarme en brazos mientras corría, aquel acto solo me hizo soltar un jadeo y aferrarme a su pecho que en esos momentos me hacía sentir un poco más seguro en ese lugar tan extraño.
— ¡Ahg!.
Tu prima y esa bruja nos han visto…— rompiendo el sonido de susbpasos y respiracion agitada me susurró Argenis.
— ¿Esa cosa es mi prima?—.
pregunté mientras lo veía al rostro.
Pero esa pregunta le hizo abrir sus ojos como platos y asintió en respuesta silenciosa.— Eso que dices que es mi prima…
hay un aura tan grande y aterradora que emana.
— Joven Nathaniel, al fin abrirás los ojos cuando salgamos de aquí.
Y verás el por qué Madam Hester no quiso compartir sus secretos con ellos…
porque vio en ese entonces un mal presagio que comenzaba con esa mujer.
Pronto escuché un ruido ensordecedor y Argenis me abrazó con fuerza.
sentía como poco a poco me desvanecía entre los brazos de Argenis pero al abrir los ojos me encontré tirado en el suelo de la biblioteca de mis abuelos mientras el ave azul estaba sobre el libro y a su lado estaba Alepoú lleno de heridas pero no parecían importarle en absoluto, ya que al verme moverme se lanzó sobre mi para abrazarme.
— ¡Joven Nathaniel!.
Mi Nathaniel…
creí que este idiota te había perdido en ese lugar…—.
habló sin temer en insultar a su compañero mientras me apretaba con fuerza.— No lo volveré a dejar solo.
Yo soy su guardián y no volveré a permitir que te pase algo.
Tan pronto dijo eso, Argenis dejó de lado su transformación de pájaro para volver a tener una forma humana y mirar con incredulidad a mi guardián zorro.
Estaba más que claro que él no dejaría las cosas al aire sin ser resueltas.
— Calla zorro indulgente.
Que al sobreprotegerlo harás que se haga inútil, déjalo usar sus habilidades y enséñale a usar su verdadera naturaleza a su favor—.
Alepoú lo miró con sorpresa que rápidamente cambió a una llena de molestia, pero Argenis no se quedó callado y le apuntó con su dedo índice.— No me muestres los colmillos, zorro.
Que ni creas que no sé que tú y Renard sobreprotegieron a los gemelos Fray…
por eso ellos cayeron y….
Alepoú me soltó y con ira se dirigió a Argenis para tomarlo del cuello de la camisa y levantarlo.— Sigue hablando de eso, y te reduciré a plumas.
Porque el pasado es pasado.
— ¿Olvidas que soy el primer guardián marioneta que mi señora hizo?.
No olvides quien es tu superior, zorro inútil.
Así que…
Suéltame y centra tu energía en proteger y enseñarle a este joven—.
sin previo aviso, de un empujón lanzó a Alepoú hacia los estantes de la biblioteca para lograr liberarse de su agarre.— Porque al anterior…
no pudiste.
¿Y sabes por qué?—.
preguntó con clara expresión llena de seriedad.— ¡Claro que no!.
Solo lo veías como la perfección andante, te confiaste…
y lo amaste.
Cuando escuché eso último, miré hacia Alepoú que estaba en el suelo sentado y mirando al suelo.
Y se notaba que no tenía intenciones de dirigirnos la mirada pero eso me hizo sentir…
una ligera molestia.
¿Realmente…
ellos pueden sentir amor hacia sus protegidos?
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