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La tradición de los Castelia - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 Capítulo 23 ~Levántate~
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24: Capítulo 23: ~Levántate~ 24: Capítulo 23: ~Levántate~ El silencio inundó el lugar y Argenis solo me tomó del brazo para mantenerme a su lado y no caminar hacia Alepoú.

Aunque quisiera…

no podía.

Mi mente estaba hecha un caos al saber que posiblemente él podía sentir amor.

Mi acompañante de cabellos azules podía estar equivocado con su conjetura hasta que se aclararan las cosas que realmente había de por medio.

Tal vez era admiración y cariño, ¿no?

Desconocía ese sentir, pero ver por la ventana me daba una ligera ventaja de poder notar las señales sutiles que daban ciertas emociones expresadas.

Sin embargo…

Alepoú a veces era confuso.

Lo poco que llevaba con él me hacía sentir como si estuviese en medio de un torbellino lleno de caos y voces indescifrables que me dejaban confuso por sus acciones que me hacían sentir el estómago revuelto e incluso hasta especial.

En fin, no sé si llegaré a entenderlo más adelante.

Argenis solo permaneció frente a mí hasta que Alepoú, con una expresión llena de dolor, se levantó del desastre de libros que cayó sobre él por el impacto para luego caminar y arrodillarse frente al primer guardián.

Este había perdido toda su aura tranquila para derrochar autoridad y superioridad, buscando apaciguar la adrenalina que Alepoú cargaba en su cuerpo o lo que sea que tengan ellos en su anatomía, que es desconocida para mí.

— Estoy dejando de lado mi orgullo solo por Nathaniel, arrodillándome frente a ti para que te quites y me dejes cumplir mi misión —.

habló al fin después de unos minutos para darle a conocer a Argenis que tal vez ya estaba listo para ayudarme, aunque ya lo había hecho desde que lo activé.

Creí que esa acción permitiría que el tranquilo de cabellos azules se retirara para dejarme encontrarme con Alepoú, pero inesperadamente le dio una patada que lo hizo caer al suelo.

Y no solo eso, caminó con seguridad hacia mi guardián para ponerle un pie en el pecho y hacer presión en él, ocasionando que emitiera gritos desgarradores de dolor.

Una luz se hizo presente por breves instantes y, al desaparecer, mi querido guardián era solo ese pequeño zorro bajo la bota de Argenis, quien solo levantó su pie para tomarlo del lomo y lanzarlo a mis pies.

Estaba atónito por aquella escena que me había dado aquel ser que parecía imperturbable, pero después de unos minutos reaccioné y tomé a Alepoú en brazos para acunarlo y revisar sus heridas que, inesperadamente, comenzaron a sanar por sí solas.

— Vamos a salir de aquí para evitar más problemas a tus abuelos y vayamos al otro lado de la villa.

Debo ayudarte a aprender nuevas cosas porque esa cosa que llamas “prima” va a venir por nosotros cuando cumplas veintidós años —.

habló Argenis, tratando de romper aquel ambiente tenso que se había formado por todo aquello que no lograba procesar.

Todo iba muy rápido para poder pensar con claridad, aunque estaba seguro de seguirlo para tratar de terminar aquello que, al parecer, había comenzado con mi padre y tía.

— Argenis…

¿Mi padre es parte de la tragedia en los Fray?

—.

pregunté sin rodeos a la vez que trataba de levantarme sin lastimar más a Alepoú que yacía inconsciente en mis brazos como un pequeño zorro.

La mirada de Argenis solo se volvió de sorpresa ante mi repentina pregunta, pero alzó sus hombros.

— No sé, también estoy confundido.

Madam Hester estaba sorprendida cuando tu padre anunció que quería casarse con tu madre…

tal vez…

quería enmendar su error o, tal y como lo dijo mi señora: “Puede que quiera crear un primogénito capaz de ir y venir solo entre ambos mundos”.

Aunque no le encontramos sentido, ya que…

¿para qué quiere eso?

Sentí cómo mi corazón se hundía una vez más.

¡¿Acaso mi padre no amaba a mi madre y solo jugaba a la familia feliz?!

Si era así, es un ingrato que, al igual que mi abuela, mi tía y mi prima, debían de caer…

No por ser una familia despreciable, sino por envolver a mi madre en un capricho que era desconocido.

— Sea lo que sea…

lo enfrentaré, aunque me duela la verdad que aparezca cuando llegue el día en el que deba entrar en aquel lugar que tanto veneran los Castelia —.

respondí mientras caminaba hacia el centro de la biblioteca de mis abuelos.

— Mi madre no va a terminar como mis tíos Tristan y…

Por unos momentos mi mente me traicionó y miré a Argenis, quien solo me dedicó una mirada llena de curiosidad ante mi reacción tan inesperada para la declaración de guerra que mi familia paterna no vería llegar.

— Joven Nathaniel…

¿sucede algo malo?

—.

preguntó acercándose a mí.

— Mi…

yo…

eh…

ayer ellos…

—.

Mis pensamientos me hacían caer en cada una de las probabilidades que pudieron suceder, pero aun así solo logré articular una oración corta que rápidamente le di a conocer para evitar que se esfumara como humo en el viento.

— ¡Mamá y ese traidor de mi padre salieron ayer y no regresaron!

Los orbes azabache de él se entrecerraron ante mi mención de esa nueva información.

Parecía que quería encender todo nuestro alrededor en llamas.

Aunque mantenía aquella respiración tranquila, su aura y alrededor de él se volvió pesado.

Parecía molesto y decidido.

— Faltan dos semanas.

Te voy a enseñar lo que sé, y de vez en cuando iré volando a tu casa para vigilar y ver si tu madre está ahí…

y si no…

—.

Miré su rostro y noté cómo ligeramente su mandíbula se apretó, pero sin dejar notar su molestia en la voz, volvió a hablar.

— Madam Hester no se va a contener en darte más guardianes para que te levantes en contra de esos pecadores.

No se les dio los dones para hacer el mal y acabar con las familias de aptitudes espirituales y mágicas…

era para ayudar y ellos han desequilibrado la balanza…

— Argenis, confío en ti y en las decisiones que tenga Madam Hester.

Y haré lo posible por detener esto antes de que pase a mayores, tanto en el mundo terrenal como en el espiritual.

Pero…

dime: ¿Lo haces por Madam Hester o porque odias a los humanos?

—.

pregunté sin temor a que se molestara por hacerle perder el tiempo con preguntas que podrían desenterrar su pasado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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