La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 102
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102: Evolución 102: Evolución “No podemos quedarnos aquí solo mirando…
¡Maldición!
Necesito salvarlos”, dijo Paltio con frustración mientras observaba a través de la esfera mágica del plano de entrenamiento.
Su voz estaba cargada de desesperación al ver cómo sus amigos estaban atrapados y cómo Rykaru enfrentaba al poderoso Treelion.
“Mira allá”, señaló Toco-Toco, cerca de Paltio y Golden.
Todos se volvieron hacia la escena: Rykaru estaba siendo envuelto por un brillo intenso que parecía emanar de su interior.
“¿Qué le está pasando a Rykaru?” preguntó Paltio, asustado, pero también fascinado por lo que veía.
Rykaru, aún consciente dentro de esa luz, gritó con todas sus fuerzas: “¡Debo salvar a mi papi y a sus amigos porque yo soy el más fuerte!” Su grito resonó como un eco que pareció sacudir todo el lugar.
La energía lo envolvió completamente, formando un huevo luminoso alrededor de él, similar al que había presenciado durante su nacimiento.
Dentro de ese capullo de luz, su cuerpo comenzó a cambiar, a evolucionar.
“Muy bien, evoluciona”, murmuró la misma voz misteriosa que antes lo había guiado.
El Treelion, por su parte, ya estaba listo para envolver a todos en esferas y usarlos como nutrientes cuando notó esa enorme luz que emergía detrás de él.
“¿Qué es eso?” rugió el árbol monstruoso, girándose hacia la fuente de la luz con curiosidad mezclada con irritación.
La luz se expandió repentinamente, iluminando toda la cabaña con un resplandor morado casi azul oscuro.
El brillo era tan intenso que incluso el Treelion quedó temporalmente cegado.
Cuando la luz finalmente comenzó a disiparse, reveló una nueva silueta frente a ellos.
Era una figura más alta que el pequeño Rykaru que todos conocían, aunque seguía siendo relativamente pequeña en comparación con Paltio o los demás.
Lo que emergió de la luz dejó a todos boquiabiertos.
Era una criatura majestuosa, cubierta de un pelaje blanco como el de un león alvino que recorría todo su cuerpo.
Sus ojos brillaban con un azul claro cristalino, y su larga cabellera blanca terminaba en puntas azules que parecían reflejar el cielo nocturno.
Llevaba una túnica azul adornada con un cinturón en el que descansaba una esfera multicolor que contenía los colores del arcoíris.
De sus manos y pies surgían llamas combinadas de azul y morado, y sus garras afiladas reemplazaban las uñas.
Tobilleras y muñequeras anaranjadas combinadas con amarillo completaban su apariencia imponente.
“¿Qué cosa eres?” gruñó el Treelion, recuperando lentamente la vista y mirando con incredulidad al nuevo ser frente a él.
“Soy tu peor pesadilla”, respondió la criatura con una voz firme y resonante.
Sin dar tiempo al árbol para reaccionar, lanzó un potente gancho que impactó directamente contra el tronco del Treelion.
El golpe fue tan devastador que el árbol entero se tambaleó, aunque sus raíces endurecidas lo mantenían firmemente anclado al suelo.
Desde el espacio mental, Paltio observaba todo con asombro.
“Pero ¿qué pasó?
¿Quién es él?” preguntó, dirigiéndose a Golden y Toco-Toco mientras seguía viendo la escena a través de la esfera.
El ser dorado también estaba confundido.
“No tengo idea…
¿Quién podría ser ese ser?” dijo Golden, igualmente sorprendido por la transformación.
“Al parecer es Rykaru, miau”, intervino Toco-Toco, utilizando uno de sus ojos especiales para examinar al nuevo Rykaru con atención.
“Pero ¿cómo?
¿Qué le pasó?” exclamó Paltio, incrédulo ante lo que veía.
“Se ve muy fuerte”, añadió, admirando la nueva apariencia de su pequeño compañero.
“Así parece, pero…
¿Cómo cambió a esa apariencia?” reflexionó Golden en voz alta, todavía sin poder creerlo.
“¿Será acaso producto del entrenamiento?” Mientras tanto, en el mundo real, el Treelion intentó contraatacar, extendiendo sus brazos convertidos en ramas hacia el nuevo Rykaru.
Pero este, ahora mucho más ágil y poderoso, esquivó los ataques con facilidad.
Con un movimiento fluido, saltó sobre uno de los brazos y corrió hacia el tronco principal del árbol.
Rykaru rugió, lanzando un par de golpes hacia el Treelion.
El impacto fue devastador.
“Maldito, ¡cómo te atreves!” rugió el Treelion, lanzando un par de ramas convertidos en manos hacia Rykaru con una furia desbordante.
Sin embargo, Rykaru los esquivó con una facilidad asombrosa, como si los ataques se movieran en cámara lenta frente a él.
“Esto es asombroso”, murmuró Rykaru mientras observaba su nuevo cuerpo, maravillado por la increíble agilidad y fuerza que ahora poseía.
Con un solo golpe limpio, cortó los brazos del árbol, reduciéndolos a simples ramas inertes.
Luego, lanzó una potente patada al rostro del Treelion, hundiéndolo varios metros en el suelo.
“Deja a mis amigos y el cuerpo de mi papi en paz viendo al Treelion ir hacia ellos”, ordenó Rykaru con una voz más madura y seria, reflejando su nueva confianza y determinación.
El Treelion ajustó su rostro maltrecho y respondió con rabia: “¡Tú no me das órdenes, maldito mocoso!” Furioso por el golpe recibido, el árbol lanzó todos sus brazos hacia Rykaru, como una lluvia de meteoritos que destrozaron el techo de la cabaña.
“Entonces tengo que darte una lección”, dijo Rykaru con calma mientras destruía los pedazos del techo que caían sobre él.
Avanzando entre los escombros, escuchó nuevamente la voz que lo había ayudado a alcanzar esta nueva forma.
“Debes destruir al Treelion sacándolo desde la raíz”, le indicó la voz con firmeza.
Sin pensarlo dos veces, Rykaru se lanzó a una velocidad sobrenatural hacia el suelo donde estaba plantado el Treelion.
Con un puño cargado de energía, golpeó el suelo con fuerza devastadora, desquebrajándolo y exponiendo las raíces del árbol.
Una luz morada brillante yacía debajo de estas, revelando el núcleo de poder del Treelion.
“¡Pero qué maldito niño!
¡Te arrepentirás de lo que has hecho!” gritó el Treelion, furioso al ver su fuente de poder expuesta.
Desesperado, intentó usar sus manos para capturar a Paltio y los demás, convirtiéndolos en nutrientes para recuperar su fuerza.
Pero para su mala suerte, Rykaru apareció frente a él en un abrir y cerrar de ojos.
Con sus puños envueltos en fuego azul y morado, quemó las manos del árbol antes de que pudieran alcanzar a los cautivos.
El fuego no solo consumía las extremidades del Treelion, sino que también comenzó a expandirse rápidamente por todo su cuerpo.
“¡AAAH!
¡MALDITO NIÑO!” rugió el Treelion mientras cortaba frenéticamente las partes afectadas, tratando de detener el avance del fuego.
Sin embargo, ya no podía moverse con libertad; estaba ligado a la luz morada que Rykaru había descubierto al romper el suelo.
“¡Vamos, Rykaru!
¡Destruye sus raíces!” instó la voz en su mente.
“Bien”, respondió Rykaru con determinación.
Con un rugido feroz, cargó directamente hacia el árbol, pero esta vez usó una estrategia inesperada.
En lugar de atacar su rostro, engañó al Treelion dirigiéndose hacia sus raíces.
Con ambas manos, jaló con fuerza sobrehumana, arrancando al Treelion del suelo por completo.
El árbol monstruoso lanzó un grito desgarrador mientras era arrancado de su conexión con la luz morada.
Rykaru, sin darle tiempo de recuperarse, lo lanzó por los aires con un movimiento poderoso.
Finalmente, remató al Treelion con un golpe devastador que lo desintegró por completo, partiéndolo en varios bloques de madera que se dispersaron por el suelo.
La luz morada que emanaba del núcleo del Treelion comenzó a desvanecerse lentamente, dejando el ambiente en calma.
Desde el espacio mental, Paltio y Golden observaban todo con asombro.
“No puedo creerlo…
Rykaru lo hizo”, murmuró Paltio, visiblemente orgulloso de su pequeño compañero.
“Es increíble…
¿Cómo logró esa transformación?” reflexionó Golden, todavía procesando lo que acababa de presenciar.
“Parece que Rykaru ha alcanzado un nuevo nivel de poder.
Esta victoria no solo fue física, sino también emocional”, añadió Toco-Toco, cerca de ellos con una sonrisa satisfecha.
“¡Qué bien, Rykaru!” exclamaron Golden, Paltio y Toco-Toco desde el espacio mental.
Sus voces estaban llenas de orgullo y asombro al ver cómo el pequeño ser había derrotado al temible Treelion.
Sin embargo, Paltio frunció el ceño al observar a Rykaru acercarse al hoyo donde había estado el árbol monstruoso.
“Pero ¿qué está haciendo?” preguntó Paltio con curiosidad mientras veía cómo Rykaru se inclinaba sobre la luz morada que aún brillaba débilmente en el centro del cráter.
En ese momento, Rykaru habló en voz alta: “Y ahora, ¿cómo te libero?” Su tono era serio pero decidido, como si supiera que esa voz dentro de su mente lo estaba guiando hacia algo importante.
“Solo da un pequeño golpe en el centro, y yo haré el resto”, respondió la voz con calma, casi como si sonriera en silencio.
Sin perder tiempo, Rykaru lanzó un golpe preciso al centro de la esfera de luz morada.
En un instante, un haz de energía purpúrea emergió desde el hoyo, iluminando todo a su alrededor y extendiéndose hacia el cielo como una columna celestial.
El brillo era tan intenso que incluso Mok y Lucca, quienes aún estaban tendidos en el suelo tras el ataque del Treelion, comenzaron a despertar lentamente.
“Paltio, ¡vuelve!
Todo parece estar bien.
Puedo contactarme con Mok nuevamente”, dijo Golden con evidente alivio al notar que los efectos paralizantes del Treelion habían desaparecido.
Sin pensarlo dos veces, Paltio regresó a su cuerpo físico para ir corriendo hacia el lugar donde había visto a Rykaru.
Temía que algo le hubiera pasado a su pequeño compañero después de ver esa luz intensa emerger.
Sin embargo, cuando la luz finalmente se disipó, algo inesperado ocurrió.
En el lugar donde había estado Rykaru, apareció una figura completamente nueva.
Era alguien vestido con una armadura morada oscura que cubría todo su cuerpo, irradiando una energía poderosa que parecía hacerlo brillar como si fuera energía pura.
Su presencia era imponente, pero también inspiraba respeto y admiración.
Lucca, quien acababa de recuperar la conciencia, abrió los ojos de par en par al ver a la figura.
Con voz temblorosa y llena de incredulidad, murmuró: “Será…
será cierto…
¿Es…
mi señor Serlet?”
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