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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 117

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117: The True (1) 117: The True (1) El sujeto en armadura oscura giró lentamente, su presencia imponente llenando la sala con una energía siniestra.

“Seré su guía,” anunció con una voz que parecía resonar desde las sombras mismas, “y me reportarán cualquier cosa a mí.” Hizo una pausa breve antes de continuar: “Mi nombre es Aresus.” Todos los miembros del grupo intercambiaron miradas a través del enlace mental conectado por Golden.

“Vaya, este sujeto está completamente blindado,” pensó Lukeandria, observando cada detalle de la figura frente a ellos.

“No deja ver nada de su cuerpo, solo su reluciente armadura oscura, una pluma roja que sobresale de su casco y una capa que es roja por delante, pero negra por detrás.” “Dicho eso,” continuó Aresus con calma calculada, “¿por dónde quieren empezar la búsqueda?” Su tono era neutro, pero algo en su actitud sugería que no estaba interesado en sus respuestas.

Sin embargo, todos notaron algo extraño: a pesar de llevar puesto el casco, sentían como si estuviera mirando fijamente a Mok.

Dondequiera que el mayordomo se moviera, el casco de Aresus lo seguía, girándose hacia él como si tuviera un radar invisible.

“Pues, primero Paltio debe encontrar la pieza del cetro mediante su meditación,” intervino Pax, rompiendo el incómodo silencio.

“Es el único camino viable.” Paltio asintió con determinación y se posicionó en el suelo, adoptando su pose característica para entrar en el plano de búsqueda.

Cerró los ojos y, tras unos segundos de concentración, ingresó al mundo de búsqueda.

Pero esta vez, el escenario era diferente.

No había paisajes familiares ni colores vibrantes; todo estaba sumido en una oscuridad absoluta.

Era un lugar lúgubre, desprovisto de luz, donde la pura esencia de la oscuridad emanaba de cada rincón.

“Golden, ¿qué pasa?

¿Por qué todo está en tinieblas?” preguntó Paltio mentalmente, buscando alguna respuesta del ser dorado que solía acompañarlo.

Sin embargo, antes de que Golden pudiera responder, algo lo envolvió repentinamente, absorbiéndolo en la nada.

“Pero ¡qué pasó!” exclamó Paltio, alarmado.

Miró a su alrededor, pero nadie podía escucharlo.

Estaba completamente solo.

En momentos como ese, deseó que Rykaru estuviera allí para darle apoyo.

Sin embargo, justo cuando el pánico empezaba a invadirlo, un camino comenzó a tejerse frente a él.

Era un puente largo y angosto, formándose poco a poco como si estuviera hecho de hilos de energía.

Detrás de Paltio, el camino que acababa de cruzar comenzó a desaparecer, dejándolo sin opción más que avanzar.

Con paso decidido, aunque cargado de cautela, el príncipe siguió adelante.

El puente parecía extenderse infinitamente, pero finalmente llegó a lo que parecía una luz brillante al fondo.

Al acercarse, ingresó en ella, esperando encontrar algo que pudiera ayudarlo.

En cambio, fue recibido por una fuerza viscosa que lo agarró de las manos y piernas, inmovilizándolo por completo.

“¿Quién eres, niño?

¿Qué haces en mis dominios?” dijo una voz grave y distorsionada, emergiendo de la masa gelatinosa que lo sujetaba.

La sustancia oscura comenzó a alargarse, tomando forma frente a él.

Lo que parecía ser unos ojos brillantes y una boca irregular surgió de la gelatina, observándolo con intensidad.

“¿Qué cosa eres?” preguntó Paltio, tratando de mantener la calma mientras luchaba inútilmente contra la presión de la sustancia viscosa.

“Yo soy el que hace las preguntas aquí,” respondió la criatura con un tono autoritario.

“Solo me responderás cuando yo te lo permita.” Sin previo aviso, una pequeña porción de la gelatina se introdujo en la boca de Paltio, silenciándolo.

“Te dije que solo respondas cuando te pregunto,” añadió la cosa con evidente molestia.

Paltio hizo un movimiento con la cabeza, aceptando las reglas impuestas por la criatura.

“Bien, ya que tengo tu atención,” continuó esta con un tono más calmado pero amenazador, “primera pregunta: ¿qué haces aquí?” Paltio tragó saliva y respondió lo más claramente que pudo, a pesar de la obstrucción en su boca.

“Estoy buscando la última pieza del cetro de Avocios.” Antes de que pudiera agregar algo más, la criatura volvió a sellar sus labios con otra parte de su gelatina.

“Te dije que solo respondas cuando te pregunto,” gruñó, irritada.

Paltio parpadeo como diciendo que estaba de acuerdo.

“Espero que así sea, porque no habrá una tercera oportunidad” dijo la masa viscosa.

“Segunda pregunta,” dijo la criatura viscosa, retirando lentamente el tentáculo gelatinoso que había sellado la boca de Paltio.

“¿Quién eres?” “Soy el príncipe Paltio de Avocadolia,” respondió el joven con firmeza, aunque su voz aún temblaba ligeramente bajo la presión de la situación.

“Interesante…

Un príncipe que viene de otro reino,” comentó la cosa con un tono pensativo, como si evaluara cada palabra que salía de la boca de Paltio.

Luego, sin darle tiempo para respirar, continuó: “Tercera pregunta: ¿Por qué eres dorado?” “Bien…

Cómo decírtelo…” Paltio dudó por un momento, tratando de encontrar las palabras adecuadas.

Sin embargo, antes de que pudiera elaborar una respuesta más detallada, la criatura emitió un sonido gutural de molestia, como un gruñido sordo que resonó en el vacío a su alrededor.

“Limita tus respuestas,” advirtió la criatura, su voz cargada de impaciencia.

“Pues…

Lo único que sé es que mi familia y yo fuimos elegidos por Avocios para seguir su mandato en este mundo, y es por eso que somos de este color,” explicó rápidamente, esperando que su respuesta fuera suficiente.

“Ya veo,” murmuró la criatura, su ojo brillante fijo en él.

Parecía estar analizando cada detalle de lo que acababa de escuchar.

“Así que estás buscando una pieza de tu dios…

Y es la última.” Hizo una pausa dramática antes de continuar, su tono ahora más curioso que amenazador.

“¿Por qué?” preguntó, como si fuera su cuarta interrogante.

Paltio tomó aire antes de responder, sabiendo que esta vez debía ser claro y conciso.

“Porque mi pueblo fue transformado en jade rojo por un tejón malvado llamado Tejod.

Él me dijo que debo llevarle las piezas del cetro en 30 días, cuando inicie el conocida Alba Marina, o de lo contrario arrasará con mi pueblo.” La criatura viscosa permaneció en silencio durante unos segundos, procesando la información.

Finalmente, habló con un tono más profundo y reflexivo: “Interesante, muchacho.

Así que eso es lo que ocurre afuera: un desbalance inquebrantable.

Veo que todo es oscuridad perpetua, algo falta…

Y ese algo es tu dador de vida, Avocios.

Me parece que está perdido.

No puedo permitir que el desequilibrio siga.” El ser comenzó a moverse lentamente, sus tentáculos gelatinosos deslizándose sobre el suelo mientras parecía meditar sobre lo que acababa de decir.

Luego, mirando directamente a Paltio, añadió: “Entonces, estás buscando el arma para dársela al villano.

Eso agravaría aún más la situación.” “Si me permites responder eso,” interrumpió Paltio rápidamente, tratando de defender su postura.

“Bien, lo permito,” respondió la criatura, cruzando sus tentáculos frente a sí como si estuviera esperando una justificación.

“En un primer momento, iba a entregársela para salvar a mi familia y mi reino,” admitió Paltio con franqueza.

“Pero luego, con todo lo que ha pasado y la revelación de Avocios, entendí que no puedo entregársela.

Una vez que tenga el cetro completo, planeo enfrentarme a él y a sus fuerzas oscuras.” La criatura observó al príncipe en silencio durante unos instantes antes de comenzar a retirar completamente sus tentáculos de su cuerpo.

“Ya veo, niño.

Hablaste con la verdad,” dijo finalmente, su voz adoptando un tono más amigable.

“Aunque, debo decirte, incluso sin tus palabras, ya podía sentir tus pensamientos cuando te toqué.

Pero quería escuchar la verdad de tus propias palabras.” “¿Y entonces…

estamos bien?” preguntó Paltio, todavía un poco nervioso, mientras se ponía de pie lentamente.

“Claro, niño.

Es más, para que veas que no hay rencores, puedes hacerme tres preguntas,” respondió el ser viscoso con un gesto que parecía casi amistoso.

“Pero piénsalas bien, porque solo serán tres.” Paltio frunció el ceño, intentando decidir qué preguntas hacer.

Nunca había sido bueno con este tipo de situaciones, y la presión de elegir correctamente lo estaba poniendo ansioso.

“¡Vamos, niño, rápido!

Ya me estás aburriendo.

¿O quieres que lea tu mente?” presionó la criatura, su tono volviendo a ser impaciente.

“¡No, no!

Ya te digo,” respondió Paltio rápidamente, levantando las manos en señal de rendición.

Tras unos segundos de reflexión, finalmente formuló su primera pregunta: “¿Qué cosa eres?” “Bien elegida, niño,” respondió la criatura con una especie de satisfacción.

“Yo soy la Verdad misma, aquel al cual no puedes escapar.

Siempre detectaré la verdad en ti, incluso cuando tú mismo pienses que algo es cierto, pero no lo es.” Paltio asintió, impresionado por la respuesta.

Decidió formular su segunda pregunta sin dudar: “¿Cómo te llamas?” “Como ya te dije,” respondió la criatura con un tono casi didáctico, “soy un ser que solo ve la verdad en los demás.

Mi nombre es como lo que acabo de decir.” Hizo una pausa, observando a Paltio con una mirada penetrante, como si esperara que el joven atara cabos sueltos.

“Pero parece que eres un poco lento en captar lo obvio.

Mi nombre estaba implícito en mis palabras.

Soy conocido como ‘The True’.” “¡Oh!

Ya veo,” murmuró Paltio, rascándose la cabeza mientras procesaba la información.

Aunque el nombre sonaba imponente, algo en su tono sugería que no era simplemente un título elegido al azar.

Era más bien una declaración de su naturaleza absoluta, una afirmación de su papel en el universo.

“Bien, solo te queda una pregunta,” continuó The True, cruzando sus tentáculos frente a sí como si estuviera evaluando la situación.

“Será mejor que sepas lo que vas a pedir.

¿Acaso no has venido al espacio de la búsqueda para saber dónde está la última pieza del cetro?” “¡Ah, sí!

Tienes razón,” admitió Paltio rápidamente, sintiendo cómo el peso de la decisión recaía sobre sus hombros.

Sabía que esta era su oportunidad de obtener la clave para completar su misión.

Pero también sabía que debía elegir cuidadosamente.

No podía permitirse desperdiciar la única pregunta restante.

Tras unos momentos de silencio, durante los cuales Paltio cerró los ojos y se concentró profundamente, finalmente habló: “Ya sé qué voy a preguntar.” The True inclinó su forma viscosa hacia adelante, como si estuviera genuinamente interesado en lo que el príncipe tenía que decir.

Su ojo brillante parecía escanear cada gesto, cada cambio en la expresión de Paltio.

“Interesante…

Ya veo a dónde quieres llegar, niño,” dijo, dejando escapar una risa baja y resonante que llenó el vacío a su alrededor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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