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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 128

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128: La Pelea Continua 128: La Pelea Continua “¡Ven aquí, Filio!

¡Ven si te atreves!” lo incitó Aresus con una sonrisa burlona.

“¿Cómo te atreves a hacerle eso al señorito Paltio?” respondió Mok con furia contenida, su voz resonando como un trueno en la cueva.

“Yo juré ser su protector.

Le juré a su familia que siempre lo protegería.

Ahora verás…

Es momento de que saldemos cuentas”.

Mok hizo una pausa, su mirada endureciéndose mientras ajustaba su corbata con determinación.

“Hermano…

No, ya no.

Tú no eres mi hermano ni mi familia.

Mi familia es la familia real de Avocadalia, que me acogió cuando nadie más lo hizo.

Te llamaré por tu verdadero nombre: ¡Aresus!”.

Con una actitud renovada y un aura de poder que emanaba de él, Mok cargó hacia su enemigo.

Su velocidad era asombrosa, dejando a Aresus boquiabierto ante la transformación del mayordomo.

Aresus esperaba un ataque frontal, pero Mok se movía ahora con una rapidez inusitada.

En un abrir y cerrar de ojos, apareció detrás de su oponente y lanzó un golpe devastador en su espalda.

El impacto fue tan fuerte que Aresus salió disparado hacia una de las paredes de la cueva, destrozándola con el choque.

“¿Pero qué demonios pasó?

¡No lo vi venir!

¿Qué fue todo eso?” pensó Aresus, aturdido, mientras un líquido negro comenzaba a brotar de uno de sus brazos, parecido al alquitrán.

“Te enseñaré cómo peleo de verdad”, declaró Mok con firmeza, su voz resonando con autoridad.

“Así como mi maestro me enseñó y aquellos que me instruyeron durante años de entrenamiento.

Había olvidado cómo luchar sin restricciones para adaptarme a una vida más hogareña, pero todo esto me hizo recordar.

Ahora he liberado mi verdadera fuerza”.

Aresus lo miró con incredulidad.

“¿Cómo te atreves?” gritó, lanzando varios ataques de DARK BLOODY BLADE hacia Mok.

Sin embargo, este último conjuró varios escudos gracias a las enseñanzas de Geki, bloqueando los ataques y devolviéndolos como reflejos hacia el cielo.

“Pero ¿cómo pasó esto?” seguía pensando Aresus, lleno de frustración e ira.

“¡No es posible que se haya vuelto tan fuerte en tan poco tiempo!

¡Esto no es justo!

¿Acaso es un sueño?”.

En su desesperación, Aresus avanzó descuidadamente hacia Mok, decidido a acabar con él.

Pero Mok, ahora más rápido y preciso, lo esquivó con facilidad.

Con un movimiento limpio, le propinó una patada en el rostro que lo envió volando varios metros, estrellándose contra un montículo de tierra con un estruendo ensordecedor.

Mok aprovechó que su enemigo estaba lejos y corrió hacia donde estaba Paltio, sacándolo de entre los escombros.

Al ver a Mok, el joven príncipe se alegró visiblemente.

“¿Está herido, señorito?

¿Necesita ayuda?” preguntó Mok con urgencia, inspeccionando rápidamente al muchacho en busca de lesiones graves.

“No, estoy bien”, respondió Paltio con una pequeña sonrisa.

“Solo algunos golpes menores, pero no hay nada grave.

Ya verás que con el orbe estaré como nuevo”.

“Me alegra que esté bien, señorito”, dijo Mok, sus ojos llenándose de lágrimas que apenas pudo contener.

“No puedo permitirme que le pase algo, joven príncipe”.

Sin decir más, Mok lo abrazó con todas sus fuerzas, transmitiendo todo el cariño y preocupación que sentía por él.

Paltio sintió el calor de ese abrazo, reconfortante y protector, como si fuera un hermano mayor cuidando de su hermano pequeño o un padre demostrando su amor incondicional a su hijo.

Mientras tanto, Aresus observaba desde la distancia, hirviendo de rabia y frustración.

“¡Ese maldito no puede ser más fuerte que yo!” se dijo a sí mismo, apretando los puños con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos.

“No puede pasarme esto a mí…

tan cerca que estaba de acabar con él.

Mi odio hacia él está aumentando cada vez más y más, haciéndose más grande”.

Su corazón, ya podrido por dentro, comenzó a oscurecerse aún más.

Una energía maligna emergió de lo más profundo de su ser, envolviéndolo en una oscuridad densa y palpable.

“¡¡¡No, no puedes derrotarme tan fácil, Mokkkkk!!!!” gritó Aresus, emergiendo de entre los escombros con un aura maligna que lo rodeaba y una sonrisa macabra dibujada en su rostro.

Avanzó hacia Mok con paso firme, decidido a acabar lo que había empezado.

Mok reaccionó rápidamente, desenvainando su espada para bloquear el ataque de su hermano malvado.

“¡Toma esto, Mok!

¡Filo siniestro!” exclamó Aresus, lanzando un rayo oscuro desde su espada que se dirigía directamente hacia el mayordomo y Paltio.

“Será mejor que regrese con los demás, señorito”, dijo Mok sin apartar la mirada de su enemigo.

“Yo me haré cargo de este sujeto”.

Paltio entendió al ver la mirada seria y segura de Mok.

Asintió con determinación y respondió: “De acuerdo, lo dejo en tus manos.

No vayas a morir”.

“No lo haré, mi joven señor.

Ya verá que saldré victorioso”, prometió Mok antes de concentrarse completamente en la batalla.

Con precisión, Mok bloqueó el ataque oscuro con su espada, desviándolo hacia un lado.

Aresus, furioso, decidió cambiar de táctica.

Elevó sus puños al aire mientras gritaba: “¡Puños del fuego siniestro!”.

Sus manos se iluminaron con un brillo púrpura, y grandes flamas moradas emergieron de ellas.

Con una velocidad impresionante, comenzó a lanzar ataques hacia Mok, quien los bloqueaba uno a uno con su espada, sin darle oportunidad alguna de acertar.

Mok, viendo una oportunidad, utilizó uno de sus anillos: el de fuego.

Canalizó su poder en la hoja de su espada y lanzó un ataque devastador que hizo retroceder a Aresus, quemando parte de su armadura.

“¡Maldito seas!” gritó Aresus, apretando los dientes con furia.

“¿Cómo puedes haberte vuelto tan fuerte tan rápido en tan poco tiempo?” “Ya te lo dije”, respondió Mok con calma, su voz firme pero cargada de determinación.

“He liberado mi potencial, uno que no utilizaba desde hace mucho tiempo y que había ocultado porque no era necesario…

hasta ahora”.

Aresus, consumido por la ira, comenzó a transformarse.

Su armadura se desquebrajó lentamente, hasta hacerse añicos, revelando un cuerpo metálico fusionado con un material oscuro que cubría sus extremidades como un exoesqueleto siniestro.

El cambio fue acompañado por un brillo maligno que emanaba de su ser, como si algo oscuro despertara dentro de él.

Con renovada furia, Aresus lanzó una serie de puñetazos y patadas hacia Mok, cada golpe cargado de energía oscura.

Sin embargo, Mok bloqueó todos los ataques con precisión milimétrica.

Con un movimiento rápido y certero, contraatacó con un fuerte golpe en el pecho que hizo que Aresus saliera volando, rebotando varios metros antes de detenerse.

Aresus jadeaba, luchando por recuperar el aliento mientras se incorporaba lentamente.

La desesperación comenzó a apoderarse de él.

¿Cómo podía ser posible?

Él, quien siempre se consideró superior, estaba siendo opacado por alguien a quien creía débil.

“¡No, no, no puede ser!” gritó Aresus, su voz temblorosa por la rabia.

“¡Él es débil!

¡Debería ser débil!

¡Yo siempre fui el fuerte!

¿Por qué ahora mis ataques no le hacen daño?

¿Cómo pasó todo esto?

¡Y encima me los regresa como si nada!” Sus palabras resonaron en la cueva, mezcla de frustración y desesperación.

Aresus se llevó las manos a la cabeza, presionando con fuerza como si quisiera contener su propia locura.

“¡No puede ser!

¡Eso me enerva!” rugió, sus ojos llenos de odio.

“Creo que me falta más furia…

más furia, más odio…

¡Sí, sí, eso debe ser!”.

El cuerpo de Aresus comenzó a emanar un aura oscura tan densa que parecía absorber toda la luz a su alrededor.

Era como si un demonio estuviera tomando control total de su ser.

Había perdido completamente la razón, y ahora solo la ira pura lo dominaba, alimentando su odio y su sed de venganza.

“¡Todos, retrocedan!” ordenó Mok sin apartar la mirada de Aresus.

“Yo me encargaré de esto”.

Su voz era autoritaria pero calmada, reflejando la seriedad de la situación.

Observó cómo Aresus se transformaba completamente en un ser poseído por la oscuridad, su figura envuelta en una energía maligna que distorsionaba el aire a su alrededor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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