Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 142

  1. Inicio
  2. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  3. Capítulo 142 - 142 Lavafire
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

142: Lavafire 142: Lavafire “¡Listo, vamos!” dijo Alita mientras concentraba su poder para aprisionar a la bestia.

El suelo bajo la criatura comenzó a endurecerse y comprimirse, inmovilizándola.

La bestia rugió con furia al darse cuenta de que no podía moverse con facilidad.

Intentó liberarse con fuerza bruta, pero cada vez que lo intentaba, Alita reforzaba su agarre.

“Es muy fuerte,” murmuró Alita entre jadeos, sintiendo cómo su energía se agotaba rápidamente.

“Tranquila, yo te ayudo,” dijo Nakia, transformándose en su otra forma.

Sus alas crecieron aún más, y con un movimiento elegante, lanzó una ráfaga de plumas que se convirtieron en enredaderas mágicas.

Estas envolvieron a la bestia, restringiendo aún más sus movimientos.

En otro frente… “¿Cómo va la evacuación?” preguntó Ariafilis a uno de los soldados mientras supervisaba el caos.

“Va bien, mi señora.

Estamos llevando a todos fuera del reino por la puerta sur,” respondió el soldado, aunque su tono revelaba cierta preocupación.

“Pero aún hay muchas personas atrapadas.” De repente, una gran roca voló hacia ellos.

La bestia, al no poder moverse libremente, había extendido sus enormes alas, provocando que algunas estructuras colapsaran.

Ludra reaccionó rápidamente y, con una fuerte patada, destruyó la roca antes de que impactara contra los civiles.

“¡Vaya, siempre eres genial!” exclamó Ban, impresionado por la habilidad de Ludra.

“¿Verdad?

Ese niño Ron y ese señor Rodelos no son los únicos fuertes aquí,” respondió ella con una sonrisa confiada.

“Será mejor que ayudemos a los demás,” dijo Ban, volviendo su atención a la situación.

Lucca, por su parte, utilizaba su bastón como si fuera una hélice, repeliendo escombros y enviándolos lejos para evitar bajas entre los ciudadanos.

“¡Vamos, rápido, fuera de aquí!” gritó Lukeandria mientras conducía un carruaje a toda prisa, llevando a grupos de personas hacia las afueras del reino.

Un grupo de ancianos observaba la escena con expresiones de terror.

Uno de ellos murmuró: “¡No lo sabía!

¡El monstruo de hace siglos ha vuelto para cobrar venganza!

¡Esa bestia del infierno emergió porque profanaron la tumba del héroe!” “¿Por qué dice eso, anciano?” preguntó Lukeandria, acercándose con curiosidad.

“Es una enorme bestia conocida como el Lavafire.

Cuenta la leyenda que fue vencida por el héroe de antaño, quien la selló en las profundidades del reino con un arma mágica.

Pero ahora… parece que alguien profanó el lugar y permitió que escapara,” explicó el anciano, visiblemente alterado.

“Vaya, qué héroe tan ‘genial’… Solo dormir a la bestia y no matarla.

Es como dejar un peligro latente listo para despertar en cualquier momento,” comentó Lukeandria, algo indignada por la decisión del supuesto gran héroe.

Sin embargo, al notar el miedo en los rostros de los ancianos, suavizó su tono y añadió: “Bueno, bueno, gracias por la información, señor.

Pero déjelo en manos de los nuevos héroes.

Nosotros nos encargaremos.” “¡Ay, Paltio, espero que puedas salir de esta!” pensó Lukeandria mientras dejaba a ese grupo a salvo y regresaba corriendo al campo de batalla para ayudar a los demás.

Ron corrió hacia una de las patas de la bestia, tratando de hacerla caer junto con Rodelos y Chiki.

A pesar de sus esfuerzos combinados, la criatura era demasiado fuerte; solo lograban hacerla retroceder unos centímetros.

Mientras tanto, Alita y Nakia trabajaban en conjunto para aletargar la otra pata de la bestia, reforzando su agarre mágico.

Lume, en su forma otra forma, lanzó un ataque coordinado junto con sus tres copias contra la bestia.

Sin embargo, esta ni siquiera se inmutó, resistiendo los golpes como si fueran meros molestos picotazos.

“¡Geki, lánzame hacia allá!

Ese es el punto que me indicó Paltio.

Es nuestra oportunidad,” dijo Mok con urgencia.

Geki rápidamente creó una especie de catapulta improvisada para lanzar a Mok hacia el abdomen de la bestia.

“Yo voy contigo.

Necesitarás ayuda,” dijo Rykaru, decidido a acompañarlo.

Ambos subieron a la catapulta y fueron lanzados hacia su objetivo.

Para su mala suerte, la flecha que usaron como soporte se quebró en el aire, pero gracias al anillo de aire de Mok y a que Rykaru logró clavar una de sus garras en la piel de la bestia, lograron aferrarse.

“Nada mal, pequeño Rykaru,” dijo Mok mientras se sostenía precariamente del joven.

“Ahora solo falta que uses tu espada para salvar a mi papi,” dijo Rykaru con determinación.

Mok negó con la cabeza.

“Maldición aún estoy cansado y herido… Será mejor que la uses tú, amiguito.

Creo que ya no puedo sostenerme más.

La última batalla me dejó muy cansado,” respondió el mayordomo, colgando débilmente de la mano de Rykaru.

“¡Oye, no!

No me vas a dejar algo tan difícil.

¡Ni siquiera sé usar una espada!” protestó Rykaru, visiblemente nervioso.

“No importa.

Solo debes hacer un corte cuando Paltio te dé la señal.

Confío en ti,” dijo Mok antes de soltarse y caer.

“¡No, Mok!

¡Si te mueres, mi papi se va a poner muy triste!” gritó Rykaru, desesperado.

“¡Tranquilo, yo lo tengo!” intervino Toco-Toco, transformándose en su forma mayor y cargando a Mok sobre su lomo justo antes de que tocara el suelo.

“Rykaru, todo depende de ti ahora, mi querido hijo,” dijo Paltio a través del enlace mental de Golden.

Su voz era firme, pero también reflejaba la presión del momento.

“¡Apúrate, Paltio!

El mantener este enlace seguido me está cansando, y ya pierdo mi fuerza,” advirtió Golden, jadeando por el esfuerzo.

“Oíste, Rykaru.

Sé valiente.

Yo sé que puedes hacerlo,” le dijo Paltio, infundiendo valor al pequeño.

“A mi señal, Rykaru,” continuó Paltio.

“3, 2, 1… ¡Ahora!” Rykaru realizó un movimiento rápido, como si estuviera haciendo un corte con una espada invisible.

Simultáneamente, Paltio lanzó un puño poderoso desde el interior de la bestia.

Ambos ataques chocaron en un punto crítico, creando una pequeña hendidura en el cuerpo de la criatura, pero lo suficientemente grande para que Paltio pudiera escapar.

“¡Es ahora o nunca!” exclamó Golden, usando su telequinesis para empujar a Paltio fuera de la bestia.

Por la grieta emergió Paltio, quien fue rápidamente atrapado por Rykaru justo a tiempo.

En cuanto salió, lava comenzó a brotar de la herida, sellándola nuevamente.

“¡Maldición!

¡Esa bestia es muy poderosa!

¿Cómo la vamos a acabar?” exclamó Rodelos mientras hacía todo lo posible por detener el avance de la criatura.

Al ver que Rodelos y los demás estaban reduciendo su avance, la bestia decidió cambiar de estrategia.

Con un rugido ensordecedor, levantó sus enormes puños y los estrelló contra el suelo, causando una onda de choque devastadora.

Todos fueron repelidos por la fuerza del impacto, y varias estructuras cercanas colapsaron bajo la presión.

Rodelos, Ron y Chiki fueron lanzados por los aires debido al potente puñetazo que la bestia propinó contra el suelo.

Sin embargo, justo antes de que cayeran, una de las copias ilusorias de Lume apareció para atraparlos, amortiguando su caída.

La bestia, viendo que algo ralentizaba su avance, se preparó para lanzar otro de sus devastadores ataques con sus enormes puños.

“¡No, no lo harás de nuevo!” gritó Rodelos mientras intentaba detener uno de los brazos de la criatura junto con la ayuda de Ron y Chiki.

Pero el brazo era inmensamente pesado, y la presión era abrumadora.

Era prácticamente imposible detenerlo.

Con el otro brazo libre, la bestia no dudó en lanzar un segundo puñetazo hacia el suelo.

“¡No lo harás!” exclamó Geki, transformándose en su forma de tortuga gigante y colocándose justo en el punto de impacto.

Su caparazón resistió el golpe, aunque vibró violentamente bajo la fuerza del ataque.

“¡Vamos, Rykaru!

Quizá podamos acabar con esa cosa si logramos llegar a su cabeza,” dijo Paltio mientras observaba la escena desde su posición.

“¡Bien!” respondió Rykaru con determinación.

Comenzó a escalar rápidamente por el costado de la bestia, cargando a Paltio sobre su espalda.

El calor abrasador de la piel de la criatura hacía que cada movimiento fuera aún más difícil, pero Rykaru no se rendía.

Sabía que el destino de todos dependía de su éxito.

Todos estaban luchando con todas sus fuerzas contra ese colosal monstruo, pero nadie sabía si realmente podrían vencerlo.

La batalla parecía interminable, y la desesperación comenzaba a hacer mella en algunos corazones.

Sin embargo, a pesar de las adversidades, cada uno seguía adelante, aferrándose a la esperanza de que juntos podrían encontrar una manera de derrotar a la bestia.

Cada golpe, cada estrategia, cada sacrificio tenía un propósito: proteger a los inocentes y salvar Reedalia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo