Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 143

  1. Inicio
  2. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  3. Capítulo 143 - 143 Plan Retiro Unión
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

143: Plan, Retiro, Unión 143: Plan, Retiro, Unión Paltio y Rykaru continuaron escalando con esfuerzo, llegando finalmente a los hombros del enorme monstruo.

Desde esa altura, el paisaje era impresionante.

“Desde aquí se puede ver todo,” dijo Rykaru, mirando asombrado a su alrededor.

Sin embargo, su entusiasmo pronto se desvaneció.

“Lo malo es que todo está en perpetua oscuridad por las sombras.” “Sí, lo sé.

Esta criatura es tan alta que uno podría pensar que tocaría el cielo,” respondió Paltio, levantando la vista.

Al hacerlo, notó algo peculiar: una especie de hilos o rayos cruzaban el cielo como si fueran líneas invisibles de tren.

“Eso debe ser lo que dijo Ban… Arriba de esos hilos debe estar el verdadero cielo, y no esta oscuridad infinita,” reflexionó Paltio en voz alta.

“Quizá si lanzamos algún ataque desde aquí podremos destruirla,” sugirió Rykaru, emocionado por la idea.

“No, Rykaru.

Si hacemos eso, alertaremos a la criatura,” replicó Paltio con prudencia.

El Lavafire, mientras tanto, intentaba avanzar, pero también alzaba sus enormes alas, tratando de elevarse.

Nakia usaba su magia para hacer brotar un sinfín de lianas que retenían a la bestia, impidiendo que despegara.

“Eso estuvo cerca,” dijo Alita, visiblemente aliviada.

“Si esa cosa logra volar, será mucho más difícil vencerla.” “Así es,” coincidió Nakia.

“Además, si no la detenemos aquí, probablemente destruirá los demás reinos en poco tiempo.” Hizo una pausa antes de añadir con frustración: “Los de las Sombras Negras también deberían ayudarnos con esta bestia, pero veo que son unos cobardes y ya se han retirado.” “Paltio, muchachos,” llamó Lukeandria a través del enlace mental.

“Esa bestia fue un monstruo que un antiguo héroe, también sabio, encerró aquí hace siglos.

Pero al parecer, al profanar esa montaña, despertaron a la gran bestia conocida como Lavafire.” “Así que se llama así…” murmuraron todos a través del enlace mental de Golden.

“Gracias por el dato, Lukeandria,” dijo Alita.

“¿Pero averiguaste cómo podemos extinguirla o encerrarla nuevamente?” “La verdad, no.

No me dijeron más, pero será cuestión de buscar por aquí o en alguna biblioteca si es que existe una,” respondió Lukeandria.

“Dijiste Lavafire, ¿verdad?” interrumpió Golden, pensativo.

“Recuerdo esa criatura ahora que la veo más de cerca.

Un héroe la selló con una de las armas que tu jefe Krasper le dio, ¿no es así, Geki?” “Así es, señor,” confirmó Geki.

“Pero esa arma debe estar en lo más profundo, embebida en la lava.

No hay forma de sacarla de allí.” “¿Y qué podemos hacer?

¿No tienes otra opción?” preguntó Ron con urgencia.

“No, que yo tenga,” respondió Geki con pesar.

“¡Oigan!

¿Qué tal el bastón que tiene Lucca?” intervino Mok, quien ya se encontraba algo más recuperado.

“Podría funcionar,” reflexionó Geki.

“Creo que también aparte del arma de la bestia también se le coloco algunos pergaminos mágicos para sellarla.” “¿Pero un bastón?

No creo que sirva para algo así,” interrumpió Ron, escéptico.

“¡Silencio, mocoso!” reprendió Chiki con su habitual tono severo.

“No es un simple bastón.

También se convierte en dos espadas, según tengo entendido,” explicó Geki.

“Bueno, no perdemos nada intentándolo,” concluyó Lume.

“Lukeandria, ¿puedes ir por Lucca?

Necesitaremos de su apoyo,” sugirió Alita.

“De acuerdo, iré por el viejo guerrero,” respondió Lukeandria, girándose rápidamente para cumplir con la tarea.

Blajon y su ejército ya estaban retirándose del reino cuando oyeron pasos acercándose.

Era Blaget, quien llegaba agitado tras ellos.

“¡Por fin lo alcancé, mi señor!” exclamó Blaget, tratando de recuperar el aliento.

“Vaya, aún sigues vivo, general,” comentó Blajon con una mezcla de sorpresa y desdén.

“Vaya, como las cucarachas… Aún vives,” intervino otro sujeto, un general conocido como Bleko, cuya apariencia de ardilla humanoide roja le daba un aire intimidante.

“Cierra la boca, inepto general Bleko,” replicó Blaget, visiblemente molesto.

“Además, tú también estás huyendo con los otros sin siquiera enfrentarte a ese enorme monstruo.” “Tengo otras cosas que hacer que andar peleando con alimañas,” respondió Bleko con arrogancia.

“Fue una orden directa de nuestro señor.” “¡Silencio!

No estén peleando,” ordenó Blajon con firmeza, levantando una mano para interrumpirlos.

“Denle un caballo a Blaget y salgamos todos de este asqueroso lugar.” “Sí, señor, enseguida,” respondió un soldado antes de cumplir la orden.

Toda la armada de las Sombras Negras se retiraba por completo de Reedalia, observando a lo lejos cómo el reino caía presa del enorme Lavafire.

“Señor, ¿y el cetro?” preguntó Blaget mientras montaba su caballo.

“No importa.

Cualquier cosa, el mocoso murió en el ataque y no pudimos hacer nada,” respondió Blajon con indiferencia.

“No voy a arriesgar mi vida ni la de mis hombres por una cosa tan tribal como un cetro.

Si Tejod quiere venir por esa cosa, que venga él mismo.” “Bueno, si es lo que dice, señor, lo obedeceremos,” dijeron Bleko, Blaget y otros dos generales al unísono.

“Y, ¿dónde está Ribras?” preguntó Bleko, mirando alrededor con suspicacia.

“Bueno, tiene unos asuntos que hacer.

Luego nos alcanzará,” respondió Blajon sin dar más detalles.

Algo trama el jefe con ese Ribras, pensó Bleko para sí mismo mientras seguían alejándose del reino.

Será mejor que averigüe… Nunca me dan información completa.

Parece que Blaget sabe algo, se dijo, tratando de sacar conclusiones sobre la ausencia de Ribras.

Quizá sea algo muy bueno que pueda informar a mi señor Tejod, reflexionó mientras seguían su camino.

En el carruaje de Blajon, una caja extraña era arrastrada como si fuera un ataúd.

Su contenido permanecía oculto, pero su presencia despertaba curiosidad entre los presentes.

Entre tanto, Paltio ya estaba cerca del enorme cuello de la bestia.

Sin embargo, surgía un problema: ¿cómo podría subir sin que la criatura se diera cuenta de su presencia?

Para evitar ser detectados, Paltio y Rykaru descendieron momentáneamente, buscando una estrategia segura para llegar a la cabeza.

“Quizá pueda hacer que saltes, papi,” sugirió Rykaru con entusiasmo.

“Con esa energía que puedo lanzar de mis manos, haré que llegues hasta allá.” “¿Pero te quedarás aquí solo?” preguntó Paltio, preocupado por la seguridad de su hijo.

“No te preocupes, papi.

Yo te esperaré aquí hasta que vuelvas,” respondió Rykaru con una sonrisa confiada.

Al tiempo que, observaba al pequeño, Paltio no pudo evitar pensar en lo mucho que había crecido en tan poco tiempo.

Tal vez era producto de su evolución reciente, o quizás simplemente estaba madurando más rápido de lo que él había notado.

Fuera cual fuera la razón, sentía un orgullo inmenso al verlo tan decidido.

Sin más tiempo que perder, Paltio decidió confiar en el plan de Rykaru.

Sabía que, si no vencían a esa bestia pronto, esta podría destruir los demás reinos en cuestión de días.

Incluso, temía que fuera lo suficientemente poderosa como para rivalizar con alguien como Tejod.

Rykaru concentró su energía y formó una esfera azul brillante en sus manos.

Colocándose detrás de ella, indicó a Paltio que se preparara.

Cuando este se posicionó frente a la esfera, Rykaru la lanzó con precisión, impactándola contra Paltio y enviándolo disparado hacia arriba, directo hacia la cabeza de la bestia.

“¡Buena suerte, papi!” gritó Rykaru desde abajo, viendo cómo su padre ascendía rápidamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo