Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  4. Capítulo 16 - 16 Las Partes del Cetro
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Las Partes del Cetro 16: Las Partes del Cetro El carruaje en el que viajaba Paltio avanzaba a toda marcha, dejando atrás los límites del reino de Hassdalia.

—Si mantenemos este ritmo, llegaremos al siguiente reinado en dos o tres días —dijo Pax mientras azuzaba a los caballos con entusiasmo—.

¡Avancen, caballos, avancen!

Los cuatro caballos blancos galopaban velozmente, con las luces de fuego azul encendidas en los laterales del carruaje iluminando el camino que seguían.

Dentro del carruaje, Ron comentó: —Menos mal que salimos del peligro.

—Sí —respondió Alita con una sonrisa de alivio.

Paltio, por su parte, estaba inmerso en una conversación con Golden.

Sosteniendo la esfera en sus manos, preguntó: —¿Esta bola o esfera significa algo dentro del cetro, o es solo un adorno?

—¡Ah!

Buena pregunta, muchacho —respondió Golden con interés—.

Ese cetro que estamos buscando fue creado por el mismísimo Avocios.

Si tu padre lo partió en cinco piezas, fue por algo importante.

La pieza que tienes, esa esfera que tanto mencionas tiene un nombre: Ulimeo.

—¿Ulimeo?

—repitieron todos al unísono.

—Qué nombre tan extraño —comentó Ron con una mueca.

—Sí, cada parte tiene un nombre —explicó Golden, anticipándose a la pregunta que Paltio ya estaba a punto de formular—.

No leí tu mente, si eso es lo que estás pensando.

—No, ya quedamos en que sin mi permiso no lo harías —respondió Paltio con una media sonrisa.

—Exacto —dijo Golden—.

Solo vi que ibas a mover la boca y que tu siguiente pregunta sería esa.

—Prosigue —pidió Alita, interesada en la historia que Golden estaba contando.

—Pues verás, el cetro de Avocios es una de las armas mágicas diseñadas por nuestro señor.

Se compone de cinco piezas, como ya sabes.

Ulimeo es una de ellas, junto con Tropalia, Sacaram, Ratous y, por último, Zafarax.

—Interesante —interrumpió Alita—.

¿Y tienen algún poder cada una?

—Buena pregunta, Alita —dijo Mok, mirando a Golden expectante.

—Por supuesto —respondió Golden—.

Cada pieza fue dotada de un poder que, por separado, es fuerte, pero juntas son imparables, sobre todo contra la oscuridad.

—¿Y qué poderes tienen?

—preguntó Ron, inclinándose hacia adelante con curiosidad.

—Bueno, la que tiene Paltio en sus manos, Ulimeo, tiene el poder de la recarga.

Cura lo que toca y reanima a quienes están agotados, como si fuera el corazón del cetro.

—Vaya… —murmuró Paltio, observando la esfera con renovado respeto.

—Luego está Tropalia —continuó Golden—.

Es una pieza en forma de cono alargado con un círculo en el centro, una de las uniones del cetro.

Esta pieza otorga conocimientos y sabiduría a quien busca consejo.

Dependiendo del del círculo que tiene en el centro, se pueden hacer diferentes peticiones: rojo para conocimientos avanzados, ámbar para intermedios y verde para cosas simples, como, por ejemplo, dónde está un sándwich —añadió Golden con una risita sarcástica.

—No sabía que también eras comediante —bromeó Paltio.

—Algunas veces —respondió Golden con una sonrisa traviesa.

—¿Y las otras tres?

—preguntó Alita, ansiosa por saber más.

—Bien, escucha —dijo Golden—.

Sacaram es la pieza protectora.

Escuda a su portador y a quienes él desee proteger con un campo de fuerza casi indestructible.

Cuando está activa, el color del círculo de su centro se ilumina y muestra en su interior una burbuja dorada.

Es la pieza más robusta de todas, con forma de cilindro.

—Entiendo… —murmuró Alita, fascinada.

—Por su parte, Ratous puede mostrarte el futuro o distintos futuros, así como el pasado, como una biblioteca viviente.

Cuando aparece una flecha en su círculo central, apuntando a la derecha, ves el pasado; si apunta a la izquierda, el futuro.

Es la pieza que otorga visión y estrategia, con forma de copa.

Estas últimas tres, Tropalia, Sacaram y Ratous, forman la vara del cetro.

Golden hizo una pausa dramática antes de continuar: —Y, por último, pero no menos importante, está Zafarax.

Es un orbe con dos especies de cuernos que lo mantienen flotando en el centro.

Esta pieza es fundamental para enfocar la energía divina.

Es un faro de luz y también sirve como detector de divinidad.

—¿Eso quiere decir que con esta última podremos buscar a Avocios?

—interrumpió Paltio, emocionado.

—Puede ser —respondió Golden con cautela—.

Juntando todas las piezas, obtienes una poderosa arma que lanza un rayo de luz al cielo.

Este resplandece a su paso y elimina toda la oscuridad, convirtiendo lo malo en bueno.

Transforma un lugar lleno de desolación y sequedad en un maravilloso oasis, y cosas por el estilo.

—¡Qué genial!

—exclamaron los tres adolescentes al unísono.

Mok, con una sonrisa serena, añadió: —Qué maravilloso relato.

He conocido varias cosas durante mis viajes, pero nunca la historia completa del cetro.

—Bueno, ¿y se puede probar?

—preguntó Paltio tras la explicación, sosteniendo la esfera entre sus manos y examinándola desde todos los ángulos.

—Desde luego —respondió Golden—.

Es más, mira: ¿por qué no la apuntas hacia tu amigo Ron?

Como se mantuvieron despierto todo la noche del día de ayer, él no durmió bien y está cansado al igual que todos ustedes.

—Seguro —dijo Paltio con decisión.

—No te preocupes, no lo va a matar ni nada.

Aunque, bueno… tal vez lo electrocute un poco como antes —bromeó Golden con una risita maliciosa.

—¡Ah, no, gracias!

—replicó Ron, fingiendo valentía mientras por dentro sentía un nudo de nerviosismo.

Sin embargo, intentó mantener la compostura y añadió—: Bueno, venga, con eso no tengo miedo.

Adelante, Paltio.

Paltio obedeció las instrucciones de Golden y apuntó la esfera hacia Ron.

En un instante, una suave energía recorrió el cuerpo del joven, eliminando sus ojeras y devolviéndole un aspecto renovado.

—¿Cómo te sientes?

—preguntó Paltio, curioso.

—¡Pues de maravilla!

—respondió Ron con una amplia sonrisa, estirándose como si acabara de despertar de un largo sueño reparador.

—Yo también quiero —intervino Alita, observándose en uno de los espejos del carruaje—.

No me gustan estas ojeras.

Sin dudarlo, Paltio utilizó el poder de Ulimeo sobre Alita y Mok.

Ambos se sintieron rejuvenecidos, libres de cualquier cansancio o signo de agotamiento.

—Tú también deberías usarlo en ti —sugirió Golden, dirigiéndose a Paltio.

—¿Cómo?

—preguntó Paltio, algo confundido.

—Mírala directamente —indicó Golden con calma.

Paltio obedeció y clavó su mirada en la esfera.

Una cálida energía lo envolvió, curando su fatiga y borrando el rastro de insomnio que llevaba acumulado desde la noche anterior.

—¡Vaya!, ¡qué genial poder tiene esta cosa!

—exclamó Paltio, visiblemente emocionado.

—Sí, es una herramienta poderosa —comentó Golden—, pero en manos enemigas podría convertirse en un arma devastadora.

Por eso Avocios decidió confiarla solo a un grupo reducido de personas escogidas por él.

El color dorado de tu piel simboliza esa exclusividad.

Solo tú y tu familia pueden hacer uso del cetro.

—Eso sí lo sabía —añadió Paltio—.

Me lo comentó mi abuelo, el gran Rodelos I, antes de embarcarse en una aventura… y nunca más volvió.

—¿A dónde fue tu abuelo, Paltio?

—preguntó Ron, intrigado.

—Se fue en busca en búsqueda de una aventura o eso creo yo—explicó Paltio con voz pensativa—.

Lo hizo en secreto y dejó a mi padre a cargo del reino hace más de cinco años.

—Eso no lo sabía —murmuró Alita, sorprendida.

—No, señorito, no es así como son las cosas —intervino Mok con calma, midiendo cada palabra—.

Lo que pasa es que su abuelo se enfrascó en la búsqueda de Avocios, y no lo dijimos al reino… ni a usted tampoco, señorito.

La verdad es que lo ocultamos para evitar causar pánico entre la población y para que usted no se preocupara.

Hizo una breve pausa antes de continuar: —Hace cinco años, la luz de Avocios comenzó a desvanecerse, y de un día para otro, él desapareció por completo.

Ni siquiera respondía a los ruegos de su gente.

El abuelo de Paltio se embarcó en esa misión y me pidió que solo le dijera que se había ido a una aventura.

Fue entonces cuando dejó el cargo en manos de sus padres.

—Ya veo… —musitó Paltio, sumido en sus pensamientos.

Una mezcla de tristeza y frustración lo invadió mientras reflexionaba—.

Yo creía que mi abuelo se fue porque ya no quería seguir gobernando.

Tal vez fue egoísta al dejar todo el trabajo a mis padres.

Por eso ellos no pasaban mucho tiempo conmigo en los últimos cinco años; siempre estaban ocupados con las labores del reino.

—No piense así, señorito —le dijo Mok con ternura—.

Todo lo que hicieron fue por una causa noble y grande.

Su abuelo partió buscando salvar a Avocadolia, y sus padres asumieron el peso del reino para proteger a su gente.

Todo fue por el bien de todos nosotros.

Paltio guardó silencio, procesando las palabras de Mok.

Aunque aún sentía una punzada de melancolía, comprendió que detrás de cada sacrificio había un propósito más grande.

—Sí, ahora que lo dices y veo las cosas con otra perspectiva, reconozco que sí —reflexionó Paltio, su voz cargada de arrepentimiento—.

Me molesté con mis padres por gusto, lleno de cólera todos estos años porque no estaban mucho a mi lado.

Pero ahora entiendo que mi abuelo les puso una tarea muy grande.

Quiero terminar rápido con esto para regresar y poder abrazarlos de nuevo —añadió, sus ojos brillando con determinación.

—Recién vamos por una pieza, ja —comentó Pax con un tono sarcástico, aunque no exento de humor—.

Así que será mejor que te des prisa si quieres que eso pase.

—Bueno, si todos trabajamos juntos, podremos llegar a completar la búsqueda —dijo Alita, intentando infundir esperanza en el grupo.

—Sí, es verdad —respondió Paltio, asintiendo con renovada convicción—.

Vamos por esas piezas faltantes.

Mientras seguían avanzando, los caballos se detuvieron de golpe, lanzando a todos hacia adelante.

En el interior del carruaje, Paltio y los demás trataron de recuperar el equilibrio, mientras afuera Pax se agarraba firmemente al pescante, intentando calmar a los animales con una mano.

—¿Qué pasa?

¿Por qué fue eso?

—preguntaron todos al unísono, confundidos.

—¿Estás bien, señorito Paltio?

—preguntó Mok, preocupado.

—Sí, estoy bien —respondió Paltio, tocándose la cabeza con cuidado.

—¿Estás bien, Alita?

—dijo Ron, quien había reaccionado rápidamente cubriéndola con su cuerpo para protegerla.

—Sí, gracias a ti que tienes reflejos rápidos —respondió ella con una sonrisa agradecida.

—Oye, Pax, ¿qué fue eso?

¿Por qué nos detuvimos así?

—preguntó Paltio, mirando hacia el frente del carruaje.

Pax no respondió de inmediato.

Tras unos segundos de silencio tenso, dijo: —Salgan del carruaje mientras trato de calmar a los caballos.

Todos obedecieron y bajaron del carruaje.

Frente a ellos, bloqueando el camino, había un enorme montículo de tierra que parecía haber surgido de la nada.

—¿Y esto?

¿Y ahora cómo vamos a pasar?

—preguntó Paltio, observando el obstáculo con frustración.

Pax, aun luchando por controlar a los caballos, no pudo evitar que estos, presas del pánico, se dieran media vuelta y huyeran, dejando al grupo solo en medio de la oscuridad.

—Tontos caballos… Le tienen miedo a un simple montículo —murmuró Pax, desenvainando su espada y clavándola con fuerza en el montículo de tierra.

En ese instante, el montículo comenzó a moverse lentamente.

De él emergieron unas enormes manos que se alzaban desde el subsuelo, mientras el terreno seguía elevándose.

Unos ojos amarillos, llenos de furia, aparecieron en la superficie, destellando con una intensidad aterradora.

La criatura soltó un rugido ensordecedor, alzando una mano gigantesca, del tamaño del propio carruaje, lista para aplastarlos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo