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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 215

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  4. Capítulo 215 - 215 Sueño Corrompido
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215: Sueño Corrompido 215: Sueño Corrompido —Eso es… Mientras más crea que está protegiendo a Paltio, el muchacho irá perdiendo sus recuerdos uno por uno hasta quedar en blanco —murmuró Solz desde las sombras mientras observaba la escena con una sonrisa siniestra—.

Lástima que el viejo no sucumbió gracias a ese palo que lleva consigo… Pero morirá por su compañero.

Solz se reclinó en su trono de oscuridad, tratando de relajarse mientras veía cómo sus planes comenzaban a desplegarse.

Sin embargo, sabía que aún quedaba trabajo por hacer antes de que sus víctimas cayeran completamente bajo su control.

Por otro lado, Lucca estaba decidido a romper la ilusión que mantenía atrapado a Rykaru.

Observó cómo el niño cargaba su energía y corría hacia él con los puños brillando, listo para atacar.

Con un movimiento rápido, Lucca saltó sobre Rykaru utilizando su bastón como apoyo, evitando el embiste del pequeño.

—¡Eh!

¿Qué haces aquí?

¡Sálvame, Rykaru me quiere hacer daño!

—gritó el falso Paltio desde atrás, fingiendo estar en peligro mientras extendía sus manos hacia el niño.

Rykaru giró rápidamente, sus ojos inundados de un azul intenso mientras miraba a Lucca con furia renovada.

—¡No dejaré que le hagas daño a mi papi!

—gritó, preparándose para lanzar otro ataque.

—Debo darme prisa… —murmuró Lucca para sí mismo, viendo cómo Rykaru se daba la vuelta nuevamente para enfrentarlo.

Con decisión, Lucca corrió hacia el impostor y, sin dudarlo, golpeó a “Paltio” directamente en la cabeza con el bastón.

El falso Paltio gritó de dolor, su cuerpo comenzando a retorcerse mientras una luz oscura lo envolvía, transformándolo ante sus ojos en un demonio de pesadilla: oscuro, con ojos rojos brillantes y una voz siniestra que resonó en el aire.

—No me salvaste, tonto Rykaru… —dijo el demonio antes de evaporarse por completo.

—¡papi, no!

—gritó Rykaru, cayendo de rodillas al ver desaparecer al impostor.

Sus lágrimas comenzaron a brotar mientras repetía con desesperación—: No quiero perder a mi papi otra vez… Lucca se acercó lentamente, intentando calmar al niño.

—Lo ves, abre los ojos, niño.

Era un vil engaño —le indicó Lucca, aunque notó cómo el brillo de reconocimiento en los ojos de Rykaru comenzaba a desvanecerse.

—¡No!

¡Acabas de matar a mi papi, extraño señor!

—acusó Rykaru, su voz llena de confusión y dolor.

Lucca frunció el ceño al darse cuenta de que el lugar ya estaba comenzando a borrar los recuerdos del niño.

—Maldición… Este lugar poco a poco hace perder la memoria, pero… ¿por qué a mí no?

—se preguntó Lucca en voz baja mientras sentía que el peso del bastón aumentaba en sus manos.

En ese momento, el bastón comenzó a brillar intensamente, como si estuviera tratando de decirle algo.

Lucca comprendió que debía actuar rápido antes de que fuera demasiado tarde.

—Señor malo, usted mató a mi papi.

¡Ahora verá!

—gritó Rykaru con lágrimas en los ojos, lanzándose nuevamente al ataque.

—Lo siento, Rykaru… Esto me dolerá más a mí que a ti —dijo Lucca, esquivando los ataques erráticos del niño con una barrida rápida.

Luego, aprovechando un momento de descuido, golpeó suavemente la frente de Rykaru con el bastón.

Una luz brillante emergió del arma, transfiriéndose directamente al niño.

Rykaru parpadeó varias veces mientras la transferencia de energía completaba su efecto.

Poco a poco, sus recuerdos comenzaron a regresar, y su mirada volvió a enfocarse.

—¿Señor Lucca?

¿Qué pasó?

—preguntó el pequeño, frotándose la frente con confusión.

—Bueno, estabas bajo la influencia de este lugar —respondió Lucca con una media sonrisa, señalando el enorme chichón que ahora adornaba la frente de Rykaru—.

Pero tuve que darte un bastonazo en la cabeza para que recobraras tus recuerdos.

Después de unos momentos, Rykaru tocó cuidadosamente el chichón en su frente y exclamó: —¡Auch!

¿Por qué siempre tengo que recibir golpes cuando algo malo pasa?

Lucca soltó una pequeña risa mientras observaba al niño recuperar su vitalidad habitual.

Sabía que aún no estaban a salvo, pero por ahora habían logrado superar una de las trampas más insidiosas del reino oscuro.

Una vez que Rykaru recuperó el sentido, ambos miraron a su alrededor tratando de localizar a Solz.

Sin embargo, no tuvieron que buscar demasiado.

Una cama en forma de caracol endemoniado emergió frente a ellos, con Solz recostado sobre ella como si fuera un trono oscuro.

—¡Tú, maldito viejo!

¿Cómo te atreves?

—gritó Solz, apuntando a Lucca con furia mientras se incorporaba lentamente—.

Admito que esa arma es poderosa, pero no volverá a ayudarte contra mí.

¡Ya colmaron mi paciencia!

Recibirán toda mi atención y mi ira.

Nunca nadie me había faltado tantas veces al respeto.

Con un movimiento brusco de sus manos, Solz lanzó un ataque.

De sus dedos surgieron unas especies de bocas fantasmales, flotando hacia Lucca y Rykaru con intenciones letales.

—¡Cuidado!

—gritó Rykaru, empujando a Lucca fuera de la trayectoria de una de las bocas.

Pero no fue suficiente.

Una enorme boca fantasmal atrapó a Rykaru, envolviéndolo por completo.

El niño comenzó a retorcerse de dolor mientras los malos sueños lo consumían desde dentro.

—¡Qué es esto!

—gritaba Rykaru, desesperado, mientras la boca lo trituraba y llenaba su mente de pesadillas.

—¡No, Rykaru!

¡No dejaré que le hagas daño!

—gritó Lucca, corriendo hacia donde estaba aprisionado el niño.

—¡Tranquilo!

¡Para ti también hay!

—dijo Solz con una sonrisa siniestra, invocando otra boca fantasmal que se dirigió directamente hacia Lucca.

El anciano levantó su bastón para bloquear el ataque, pero las fauces lograron cerrarse parcialmente alrededor de él.

Aunque el bastón lo protegía, Lucca comenzó a sentir cómo su mente era invadida por sueños oscuros y distorsionados, arrastrándolo al mismo tormento que Rykaru.

—¡Aun te resistes, anciano!

—dijo Solz, disfrutando del sufrimiento de sus víctimas—.

Pero hay más de donde vino esta.

De las manos de Solz surgieron aún más bocas fantasmales, rodeando completamente a Lucca y aumentando el peso de las pesadillas que lo asediaban.

Ambos, Lucca y Rykaru, se retorcían de dolor mientras las visiones oscuras consumían sus mentes.

Las bocas al tragárselos se convirtieron en unas esferas.

—¡Eso, griten, sufran!

Esa melodía es un canto para mí, como el cantar de cuna para un bebé.

Pronto dormiré escuchando esta dulce sinfonía de ustedes dos —dijo Solz mientras se recostaba nuevamente en su cama de caracol, extendiendo sus brazos hacia arriba como si controlara un carrusel macabro.

Las esferas giraban alrededor de Lucca y Rykaru, manteniéndolos atrapados en un ciclo interminable de dolor y desesperación.

Mientras tanto, en otro frente del campo de batalla, Lusta y Lume estaban enfrentándose en una lucha intensa.

Lume intentaba desesperadamente salvar a Lukeandria, quien estaba bajo el poder de la lujuria, atrapada en una ilusión nostálgica de su infancia.

En su estómago brotaba una rosa que lentamente drenaba su energía vital.

—¡Quítate, maldito roedor, y llévate a tus parientes!

—gritó Lusta, furiosa, mientras sacudía a Lume y sus clones de su cuerpo.

Los pequeños roedores se aferraban con fuerza, intentando liberar a Lukeandria del hechizo.

—¡Nunca!

¡Primero libera a mi aprendiz de tu embrujo!

—respondió Lume con determinación, saltando nuevamente hacia Lusta.

Lusta soltó una risa cruel mientras apartaba a los clones de su cuerpo con movimientos rápidos de sus manos.

—¡Tonto!

Ella está feliz en ese lugar.

Es como una ilusión infinita en la que vive su felicidad una y otra vez, la misma escena por el resto de sus días… Bueno, de lo que le queda hasta que la rosa se abra.

Gracias a la fragancia que eché anteriormente, su energía será mi sustento una vez que florezca.

Lusta observó cómo la rosa en el estómago de Lukeandria comenzaba a abrirse lentamente, liberando un aroma embriagador que intensificaba la ilusión.

—Pronto ya no quedará nada de ella —añadió Lusta con una sonrisa siniestra, mientras sus ojos brillaban con anticipación.

Lume gruñó con rabia, sabiendo que el tiempo se agotaba.

Tenía que encontrar una manera de romper el hechizo antes de que fuera demasiado tarde.

—¡No voy a permitir que hagas eso, maldita bruja!

¡Acabaré contigo!

—gritó Lume con furia, creando más y más clones de sí mismo.

Pronto, el lugar se llenó de un mar de hurones que rodeaban a Lusta por todos lados.

Mientras tanto, el verdadero Lume se preparaba para arrancar la rosa del pecho de Lukeandria.

Pero antes de que pudiera actuar, Lusta soltó una risa burlona y peligrosa.

—Yo no haría eso si fuera tú —dijo, cruzándose de brazos mientras una sonrisa pícara se dibujaba en su rostro—.

Si arrancas esa rosa, ella morirá desangrada.

Solo tienes dos opciones para salvarla: o ella misma sale de ese deseo, o me matas a mí.

Y créeme, cualquiera de las dos alternativas es prácticamente imposible de cumplir.

Lume apretó los dientes, frustrado.

Sabía que tenía razón, pero no podía rendirse.

No mientras Lukeandria estuviera en peligro.

—¡Entonces te asfixiaré con un montón de mis copias!

—declaró Lume, lanzando una oleada aún mayor de hurones hacia Lusta.

—Vaya, ya me aburriste, tonta rata… ¡Sal de mi hermoso cuerpo!

—exclamó Lusta con desdén.

En ese momento, su piel comenzó a transformarse, y miles de espinas afiladas brotaron de todo su cuerpo como una armadura viviente.

Con un movimiento rápido, las espinas atravesaron a todas las copias de Lume, eliminándolas en cuestión de segundos.

El lugar quedó en silencio, salvo por el eco de las últimas copias desvaneciéndose.

Lusta miró al verdadero Lume con una expresión de superioridad absoluta.

—Bueno, inútil criatura, ya resultas ser una peste…

Tendré que acabar contigo.

Al menos me servirás de aperitivo —dijo Lusta, lamiéndose los labios con malicia mientras avanzaba lentamente hacia él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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