Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 233

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  4. Capítulo 233 - 233 La Serpiente Leviatán
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

233: La Serpiente Leviatán 233: La Serpiente Leviatán Nakia y Alita lograron partir a Envydas en dos, pero esto solo enfureció aún más a la villana.

El destrozo de su amado caleidoscopio y la humillación de haber sido derrotada momentáneamente hicieron que decidiera invocar al demonio de la envidia, quien rápidamente la poseyó.

Su cuerpo comenzó a transformarse en una inmensa y colosal serpiente demoníaca, con un aura maligna que oscurecía todo a su alrededor.

“Ya no las quiero como souvenirs…

Ahora morirán aquí,” dijo Envydas con una voz gutural y endemoniada, sus ojos cristalinos brillando con envidia y desprecio mientras se preparaba para atacar.

“Pero qué horrible es esa mujer,” comentó Alita, observando con asco la forma monstruosa de Envydas.

“Sí, ahora veo por qué estaba tan desesperada por tener tu piel,” respondió Nakia con sarcasmo, aunque su tono dejaba entrever preocupación.

“Bien, entonces acabemos con ella,” dijo Alita con determinación, mirando a Nakia.

Ambas se prepararon para enfrentar al demonio.

“Ustedes no son rivales para mí,” rugió la enorme serpiente leviatán demoniaca mientras lanzaba sus tentáculos afilados hacia ellas.

Nakia esquivó los ataques volando con precisión milimétrica, mientras Alita canalizaba su magia para lanzar hechizos contra la criatura.

Con su báculo mágico, Alita conjuró bolas de fuego que impactaron directamente en el cuerpo de la serpiente, pero parecían no hacerle daño alguno.

La enorme criatura sacó uno de sus tentáculos y, aprovechando un momento de descuido, atrapó a Nakia en el aire.

“Mueran, malditas, ¡mueran!” gritó Envydas mientras acercaba a Nakia hacia su boca y la tragaba de un solo bocado.

El corazón de Alita se detuvo por un instante.

Momentos de recuerdos inundaron su mente.

Recordó cómo Nakia le había enseñado magia durante mucho tiempo en el plano de entrenamiento, aunque solo fueron días en el la vida real, guiándola con paciencia y dedicación.

Recordó el día en que Nakia le entregó un regalo especial, justo después de que Alita dominara todos los hechizos que le había enseñado.

“Alita, ya que has terminado de dominar todos los hechizos que te enseñé, tengo esto para ti,” dijo Nakia con una sonrisa, sacando una caja azul decorada con bordados de aves.

Alita abrió la caja y encontró un pequeño báculo mágico.

En el centro había una piedra azul circular superpuesta sobre una especie de pluma azul oscura que formaba una media luna.

Al sacarlo de la caja, el báculo creció hasta alcanzar un tamaño adecuado para ser usado en combate.

También había una nota que explicaba cómo utilizarlo.

“El Báculo Pluma Azul,” leyó Alita en voz alta.

“Bien, será mejor que aproveches lo que resta del tiempo para aprender a usar esa arma,” dijo Nakia con seriedad.

“Por lo que sé, ese báculo puede aumentar tanto tus poderes defensivos como ofensivos.” “Sí, entonces probémoslo,” respondió Alita con entusiasmo, y Nakia asintió, dándole su aprobación.

“Cuando vea de nuevo a Meliradal, le daré las gracias por el obsequio,” dijo Alita, guardando la nota y preparándose para explorar los alcances del báculo.

Ahora, frente a la serpiente demoníaca que acababa de devorar a su compañera, Alita recordó aquel momento con claridad.

Sabía que este era el momento de demostrar de qué estaba hecha.

Agarró firmemente el Báculo Pluma Azul y sintió cómo una energía poderosa fluía a través de él.

“Esto no termina aquí,” murmuró Alita, decidida a vengar a Nakia y detener a Envydas.

Alita reaccionó justo a tiempo antes de que la serpiente cerrara su enorme mandíbula sobre ellas.

Con un movimiento rápido, hizo que su báculo creciera, bloqueando las fauces de la criatura y evitando que las devorara.

“Menos mal que actuaste rápido,” dijo Nakia desde dentro del estómago de la serpiente, su voz resonando débilmente, pero con un tono de alivio.

“Sí,” respondió Alita, satisfecha por la hazaña realizada.

Sin embargo, sabía que no podían detenerse allí.

La cosa no quedó ahí.

Alita aprovechó el poder y dureza del Báculo Pluma Azul para lanzar un gran encantamiento de fuego directamente hacia la garganta de la serpiente.

El calor abrasador hizo que la criatura comenzara a toser violentamente, expulsándolas fuera de su cuerpo.

Nakia salió disparada, cayendo en el aire mientras recuperaba el aliento.

Ambas aprovecharon el momento para seguir volando y ponerse a salvo.

Envydas estaba furiosa.

El ataque había quemado su boca interna, y sus enormes ojos endemoniados brillaban con odio mientras miraba a las dos jóvenes.

Decidida a terminar con ellas, utilizó su enorme cola afilada como una espada, lanzándola hacia ellas con velocidad devastadora.

Nakia logró esquivar el ataque con gracia, haciendo que la cola se incrustara profundamente en un pilar cercano.

Aprovechando la oportunidad, Nakia invocó sus plumas mágicas, miles de ellas cargadas con un hechizo de explosión.

Como misiles letales, las plumas impactaron contra el cuerpo de la serpiente, explotando una tras otra.

La criatura rugió de dolor mientras sentía las detonaciones recorrer su piel escamosa, distrayéndola momentáneamente.

“Es hora de usar magia de verdad,” declaró Alita, levantando su báculo.

Un gran círculo mágico naranja apareció sobre la serpiente, brillando intensamente.

“¡Rayo abrasador!” gritó Alita, y del círculo emergieron múltiples rayos cargados de electricidad que electrocutaron al demonio.

“¡Agrrr…!” rugió Envydas mientras recibía el ataque, retorciéndose de agonía.

“Vaya, este báculo es genial.

Amplifica mi magia,” comentó Alita con admiración mientras observaba el arma en su mano, sintiendo cómo la energía fluía a través de ella.

Pero la serpiente no iba a rendirse tan fácilmente.

Furiosa, lanzó sus tentáculos punta de flecha hacia ellas nuevamente.

Nakia los esquivó con agilidad, pero esta vez, la criatura tenía otros planes.

De su enorme boca lanzó un torrente de veneno corrosivo hacia ellas.

“¡Menos mal que tengo esto!” exclamó Alita, invocando un escudo mágico.

Un gran círculo mágico plomo apareció frente a ellas, bloqueando el veneno y dejándolo impregnado en su superficie protectora.

En ese momento, Avocios volvió a aparecer en la mente de ambas.

“El punto débil de su enemigo está en su frente.

Acaben con él antes de que sea demasiado tarde,” les dijo con urgencia.

“Entiendo,” respondieron ambas al unísono, dirigiéndose rápidamente hacia la cabeza de la serpiente.

La gran serpiente estaba ofendida y amarga.

Esas “malditas” habían logrado herirla, mientras que ella no había conseguido acabar con ellas.

Con un rugido lleno de odio, juntó sus tentáculos flecha y lanzó un potente rayo de energía desde cada uno, formando un espiral de láseres que atacaban en todas direcciones, bloqueando cualquier avance posible.

La enorme ave azul intentaba esquivar los ataques, pero uno de los rayos impactó directamente en su ala.

Nakia gritó de dolor mientras perdía el control del vuelo, cayendo en picada hacia el suelo.

“¡Muéranse, malditas!” rugió Envydas con su voz gutural y demoniaca, disfrutando del sufrimiento de sus enemigas.

Antes de que Nakia pudiera estrellarse contra el suelo, Alita le habló con urgencia, sacándola de su estado de shock.

Con el ala adolorida, Nakia recobró la conciencia y luchó por volver a volar, aunque sus movimientos eran torpes y forzados.

“Debo curarte el ala,” dijo Alita, preocupada por el estado de su compañera.

“No hay tiempo para eso,” respondió Nakia con firmeza, ignorando el dolor.

“Tenemos que acabar con ella ahora.” Nakia, con determinación inquebrantable, volvió a surcar el aire y se dirigió hacia la serpiente, esquivando los rayos que seguían siendo lanzados en su dirección.

“Es inútil,” se burló Envydas, confiada en su poderío.

Sin embargo, Nakia no se detuvo.

Usó sus enormes alas para canalizar un viento abrasador, creando una barrera que mantenía a raya los láseres.

Concentró toda su energía en sus alas, resistiendo el embate devastador de la bestia mientras luchaba por mantenerse firme.

“Es tu oportunidad,” gritó Nakia hacia Alita, su voz entrecortada por el esfuerzo.

“No hay tiempo para dudas.

¡Hazlo ahora!” Alita aprovechó el sacrificio de su amiga y, usando su magia de viento, se impulsó hacia el cielo con todas sus fuerzas.

Saltó lo más alto que pudo, acercándose rápidamente a la cabeza de la serpiente.

“Vamos, hazlo.

Yo seguiré resistiendo,” dijo Nakia, aunque su ala herida le dificultaba cada vez más mantenerse en el aire.

“¡No te lo permitiré!” rugió la serpiente, lanzando su enorme cola hacia Alita, quien aún estaba suspendida en el aire.

Pero Alita, rápida de reflejos, usó la cola como un trampolín improvisado.

Con un impulso mágico adicional, se catapultó directamente hacia la frente de la criatura, sabiendo que con su salto anterior solo habría alcanzado la boca de la bestia.

Finalmente, llegó a su destino.

Con el Báculo Pluma Azul en sus manos, invocó un enorme círculo mágico rojo sobre la cabeza de la serpiente.

De él emergió un torrente de fuego devastador, como una erupción volcánica que consumió todo a su paso.

La cabeza de la serpiente comenzó a arder al instante, extendiéndose el fuego por todo su cuerpo.

La criatura gritó de agonía mientras era calcinada viva, tratando desesperadamente de usar sus tentáculos para defenderse.

Pero Nakia, con un último esfuerzo, atrapó los tentáculos con sus alas, sacrificándose para impedir que la serpiente interfiriera.

La piedra incrustada en la frente de la bestia aún permanecía intacta, y Alita, sin perder tiempo, golpeó con todas sus fuerzas la gema con su báculo.

La piedra se fracturó en mil pedazos, sellando la derrota definitiva del demonio.

“Ya no puedo más…” murmuró Nakia, cuyas fuerzas finalmente se agotaron.

Su cuerpo comenzó a caer mientras regresaba a su forma original: una pequeña ave exhausta por el esfuerzo sobrenatural.

Alita descendió con gracia gracias a su magia de viento, llegando justo a tiempo para atrapar a Nakia en sus brazos.

Con cuidado, utilizó su magia para curar la lesión del ala de su amiga.

“Lo hicimos,” dijo Alita con una sonrisa, mirando a Nakia con gratitud.

“Qué bueno,” respondió Nakia débilmente, su voz apenas un susurro.

Ambas observaron cómo el espacio del dominio comenzaba a colapsar, señal de que finalmente habían derrotado al concejal de la envidia.

En el lugar del último concejal, Mok y Geki no lo estaban pasando tan bien.

Una fuerza gravitacional abrumadora los había arrastrado hacia un enorme hoyo oscuro.

Cada vez que intentaban ponerse de pie, la gravedad los aplastaba nuevamente contra el suelo.

“Esto es el fin,” murmuró Mok, sintiendo cómo sus fuerzas se desvanecían.

“No podemos rendirnos,” respondió Geki, aunque su voz también denotaba cansancio.

Cuando ambos hicieron un último esfuerzo por levantarse, escucharon una voz familiar resonar en sus mentes.

“Ha llegado el momento,” dijo Avocios, su tono calmado pero lleno de urgencia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo