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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 237

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237: Nos Volveremos a Ver 237: Nos Volveremos a Ver Mok, a pesar de sus heridas y cansancio, continuó colocando ballestas estratégicamente por todo el campo de batalla.

Aunque cada movimiento le costaba, logró instalarlas para luego usar las flechas con puntas explosivas como distracción contra Pridel mientras pensaba en su próximo movimiento.

El mayordomo no sabía cómo enfrentarse solo a un demonio tan poderoso.

En ese momento de incertidumbre, la espada que llevaba consigo comenzó a brillar intensamente, igual que aquella vez durante su entrenamiento con Geki.

Pero esta vez, una voz femenina y dulce resonó en su mente.

Era Luara, el espíritu de la espada, quien le explicó que se llamaba así y que estaba dispuesta a ayudarlo.

Para sellar su alianza, Mok solo debía colocar una gota de su sangre sobre el diamante incrustado en la empuñadura y aceptar el contrato.

Sin más opciones, Mok aceptó el pacto.

Luara le aseguró que estaría siempre a su lado hasta el día de su muerte.

Justo cuando Pridel lo encontró y se preparaba para atacarlo, una energía deslumbrante envolvió a Mok.

La voz de Luara resonó con confianza: “Ahora sí, viene lo bueno.” Cuando la luz se disipó, Mok estaba completamente transformado.

Sus heridas habían sanado, y su traje había cambiado: ahora llevaba guantes y botas azules con bordados dorados, además de un visor del mismo color que cubría sus ojos.

La espada CRIMSON CRYSTAL también había cambiado: ahora era una hoja completamente carmesí cristalina, con bordes dorados y una anchura mayor, irradiando un aura imponente.

“¿Pero?

¿qué…?” murmuró Pridel, cubriéndose los ojos ante el resplandor cegador.

Al desvanecerse por completo, el demonio miró a Mok con incredulidad.

“Aunque hayas cambiado de espada y atuendo, ¡no eres más fuerte que yo!” exclamó con arrogancia.

“Así,” respondió Mok con calma, antes de desvanecerse del lugar donde estaba.

En un abrir y cerrar de ojos, reapareció detrás de Pridel y lanzó un potente golpe con uno de sus puños.

El demonio fue lanzado al suelo en picada.

Al levantarse, confundido, se preguntó cómo había llegado allí.

Entonces vio a Mok flotando en el aire, observándolo con una serenidad que lo enfureció aún más.

“¿Pero?

¿cómo…?” preguntó Pridel, incrédulo.

“Fueron las botas que traigo puestas,” respondió Luara a través de Mok, quien simplemente sonrió y asintió.

“Bien,” dijo Mok, satisfecho con la explicación.

El demonio, furioso, se levantó y voló directamente hacia Mok, quien seguía flotando en el aire.

Intentó atacarlo nuevamente con su espada, pero esta vez, algo cambió.

Mok bloqueó el ataque sin recibir daño alguno, gracias a una barrera de energía protectora que lo rodeaba.

Por el contrario, el impacto rebotó contra Pridel, haciéndolo escupir sangre desde su pecho mientras gritaba de dolor.

“Eres muy predecible,” comentó Mok fríamente, observando cómo el demonio intentaba atacarlo una y otra vez de la misma manera.

“Será mejor que acabemos con él, ¿no crees, Luara?” preguntó Mok, su voz tranquila pero firme.

“Tienes razón, tu señorito te espera,” respondió Luara, animándolo a terminar la pelea.

“¿Y esa espada no es una espada cualquiera?

¿Esa espada habla?

¿Acaso será el espíritu de luz?” murmuró Pridel, incrédulo y desconcertado.

“¿Dónde diablos consiguió esa arma ese mayordomo?

¡No puede ser!” añadió con frustración, su voz cargada de rabia al darse cuenta de lo que enfrentaba.

“Así es,” respondió Luara directamente en la mente del demonio, su tono tranquilo pero imponente resonando como un eco imposible de ignorar.

“Es hora de acabar contigo, maldito demonio.

Debo regresar con el señorito Paltio,” declaró Mok con determinación.

Con una velocidad sobrenatural, se lanzó hacia el demonio en el aire.

En un movimiento limpio y preciso, realizó un corte transversal que partió al demonio por la mitad, partiendo la piedra en el proceso.

Antes de que el cuerpo del demonio pudiera caer, una luz pura emergió de la espada CRIMSON CRYSTAL.

“¡LIGHT PURE!” exclamó Luara mientras la luz envolvía el cuerpo de Pridel, purificándolo y destruyendo la piedra que mantenía vivo al demonio.

“¡Ahhhh!” gritó Pridel, consumido por la purificación, su grito lleno de agonía mientras su forma era eliminada por completo.

“Así que eres un espíritu de luz,” comentó Mok, mirando con asombro su espada, ahora brillante y vibrante con energía.

“Algo así,” respondió Luara con calma, su voz dulce y serena.

“¿Puedo verte?” preguntó Mok, curioso por conocer a la entidad que ahora lo acompañaba.

“Quizá en otra ocasión,” respondió ella.

“Es momento de reunirte con tu señorito,” añadió mientras ambos observaban cómo el dominio de la soberbia comenzaba a desquebrajarse, sus estructuras colapsando en una tormenta de energía oscura.

Mientras tanto, por fuera, todos los siete dominios de los siete concejales de las sombras comenzaron a desmoronarse uno tras otro.

Urugas, al ver que cada uno de los espacios de sus concejales estaba siendo destruido y que los amigos de Paltio emergían victoriosos, estaba furioso.

Su ira creció aún más al darse cuenta de que Avocios había intervenido en cada victoria.

“¡No!” rugió Urugas con furia desbordante, lanzando un potente rayo oscuro hacia donde estaban los amigos de Paltio.

Sin pensarlo dos veces, Avocios se interpuso frente a todos, recibiendo el impacto de lleno en su pecho.

El ataque perforó su cuerpo con una violencia devastadora, dejándolo gravemente herido.

La luz que siempre emanaba de él comenzó a debilitarse mientras caía de rodillas, su respiración entrecortada resonando en el silencio tenso del campo de batalla.

“¡No!” gritaron todos los amigos de Paltio al unísono, corriendo hacia donde estaba el ser que los había creado y ayudado en la batalla.

“¡Ja, ja!

Ahora no podrás revivir a ese mocoso,” se burló Urugas, disfrutando del golpe mortal que le había infligido a Avocios.

“Al parecer, ya no sirves para nada.

Antes, al menos, hubieras podido repelerlo, pero veo que ya no tienes ese poder.

Eres débil, y el dominio de este mundo va a ser lo más fácil que pueda hacer,” añadió con desprecio.

“Tranquilos, estaré bien,” dijo Avocios con calma, a pesar de la enorme herida en su pecho.

“Señor, ¿por qué lo hizo?” preguntó Toco-Toco, visiblemente afectado al ver a Avocios sacrificarse por ellos.

“No hay por qué alarmarse.

Es hora de que su amigo vuelva a la vida,” respondió Avocios, tocando delicadamente la esfera de deseo y tocando la frente de Paltio.

“Me alegré de haber compartido estos últimos momentos con ustedes,” dijo Avocios con una sonrisa serena, mientras su cuerpo comenzaba a convertirse en luz.

Su esencia se fusionó con la esfera, que luego se elevó y se unió al pecho de Paltio.

“¡No, señor!” gritó Golden junto con los demás guardianes, quienes estaban en el suelo sin poder moverse debido al esfuerzo que habían tenido con la batalla contra los Tropogax.

“Ayuden y apoyen a Paltio.

Quizá nos volveremos a ver otra vez,” fueron las últimas palabras de Avocios antes de desvanecerse completamente, dejando atrás solo su legado y la esperanza en los corazones de quienes lo conocieron.

Avocios desapareció, pero el cuerpo de Paltio permanecía inmóvil, sin mostrar señales de vida.

Sus amigos comenzaron a desesperarse.

“¿Qué pasó?

¿Acaso el sacrificio de Avocios fue en vano?” se preguntaban unos a otros, con lágrimas en los ojos.

“¡Despierta, Paltio!

¡Por favor, despierta!” gritaron al unísono, sus voces llenas de angustia y esperanza mezcladas.

“Yo ya gané,” declaró Urugas con arrogancia, su voz cargada de triunfo.

“Ese tonto dio su vida en vano.

Ahora los tengo a todos en el mismo lugar.

¡Voy a acabar con ustedes!” Con energía acumulándose en sus dedos, Urugas apuntó directamente hacia donde estaban reunidos los amigos de Paltio, preparándose para lanzar un ataque devastador.

“¡Vamos, reacciona!

¡Vamos, Paltio!” gritaron todos desesperadamente mientras veían cómo los rayos de energía de Urugas caían sobre ellos, amenazando con destruirlos.

Mok, usando su espada CRIMSON CRYSTAL, logró cortar algunos de los ataques que se dirigían hacia el grupo.

Sin embargo, Urugas no cesaba; seguía lanzando ataque tras ataque, cada vez con más ferocidad.

“¡Pagaran por haber acabado con mis concejales, malditos!” gritó Urugas, su ira creciendo con cada segundo.

Mientras Mok interceptaba los ataques con precisión, Rykaru lanzaba bolas de energía hacia Urugas, tratando de detenerlo.

Alita, por su parte, creaba una barrera mágica para proteger al grupo, aunque era evidente que sus fuerzas estaban llegando al límite.

“Es inútil,” murmuró Urugas con desdén, mientras las bolas de energía que lanzaba se hacían cada vez más grandes y destructivas, expandiéndose como una tormenta letal.

“¿Por qué no sirve?

¿Por qué no despierta?” se preguntaban todos, desesperados, mientras veían cómo los ataques de Urugas seguían cayendo sobre ellos.

En ese momento, una voz resonó en la mente de Paltio, clara y firme: “Vamos, muchacho.

Es hora de despertar.” Una gran luz emergió repentinamente del cuerpo de Paltio, tan intensa que envolvió todo el campo de batalla.

Las bolas de energía lanzadas por Urugas fueron desintegradas instantáneamente por la luz, dejando al maligno boquiabierto y lleno de furia al ver cómo sus ataques eran neutralizados.

Urugas detuvo su asalto y miró hacia donde estaban sus enemigos, con una mezcla de asombro y molestia en su rostro.

“¡¡¡PALTIO!!!” gritaron sus amigos al unísono, asombrados al verlo finalmente despertar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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