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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 249

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  4. Capítulo 249 - 249 Lo Malo Vuelve
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249: Lo Malo Vuelve 249: Lo Malo Vuelve El malvado y desquiciado DeathSpark se acercó a Mok con una sonrisa torcida.

“¿No te acuerdas de mí por mi forma de pelear?”, le dijo con sorna.

Luego añadió: “Bien, te mostraré quién soy.” De pronto, el visor que cubría su rostro comenzó a elevarse lentamente, revelando un semblante irreconocible pero inquietantemente familiar.

Era un rostro marcado por cables entrelazados y un ojo cibernético brillante en el lado derecho.

“¿Eres tú?

¿No lo puedo creer?” Mok lo miró, incrédulo, con los ojos abiertos de par en par.

Su voz temblaba ligeramente, como si las palabras apenas pudieran salir de su garganta.

Era una mezcla de asombro y desconfianza, como enfrentarse a un fantasma del pasado que no debería estar allí.

“¡Así es!

Soy yo, tu hermanito Tok… ¡Sorpresa!” La voz resonó burlona, cargada de veneno y amargura.

sas palabras resonaron en la mente de Mok como un relámpago que ilumina una noche oscura.

Frente a él estaba su hermano, más poderoso y despiadado que nunca.

“Estoy aquí por ti,” dijo Tok, su voz cargada de odio mientras su rostro se oscurecía aún más, como si las sombras mismas lo consumieran.

Su ojo brillaba con una intensidad inquietante, reflejando el abismo de rencor que había crecido dentro de él.

Recuerdos invadieron la mente de Tok, trayendo consigo escenas que aún ardían como brasas en su memoria.

En aquel entonces, él ostentaba el nombre de Aresus.

Su voz había resonado con frialdad cuando declaró: “Bien, es hora de que mueran.” A pesar de haber sido derrotado previamente por Mok, se levantó una vez más, decidido a lanzar un nuevo contraataque.

Pero antes de que pudiera avanzar, Godar emergió en su forma monstruosa, rugiendo con furia devastadora.

Un ataque colosal impactó directamente sobre él, lanzándolo lejos con una fuerza brutal.

Para quienes luchaban contra él, pareció ser el fin… pero no lo fue.

En realidad, Tok fue arrojado a gran distancia, cayendo malherido en un lugar remoto.

Su cuerpo estaba destrozado, apenas podía respirar.

Sin fuerzas para moverse, pensó que todo había terminado.

Estaba a punto de rendirse cuando una figura oscura apareció frente a él.

Era Ribras, quien lo observó con una mezcla de desprecio y curiosidad.

“Pobre Aresus,” murmuró Ribras con sorna.

“Al final, no fuiste tan fuerte como prometiste.

Ya te vencieron y ahora estás a punto de morir.” Hizo una pausa, inclinándose hacia él mientras examinaba su estado.

“Veo que aún te mueves.

Interesante… Parece que el odio que arde en tu corazón te mantiene vivo.

Impresionante.

Solo tienes medio cuerpo, y aun así respiras.” Aresus levantó la vista con dificultad, su voz apenas audible.

“Ayúdame… Necesito vengarme de esos malditos.” “Así que quieres venganza…” Ribras sonrió, sus ojos brillando con malicia.

“Siempre supe que eras un ser vengativo.

Bien, te ayudaré… si sobrevives, claro.

De ser así, te convertirás en mi mascota personal.” Una risa fría escapó de sus labios.

“Espero que lo logres.

Estoy trabajando en un arma definitiva junto con Meloc, y creo que calzas perfectamente en ella.” “No me importa,” dijo Aresus con la voz entrecortada, cada palabra cargada del peso del dolor que lo desgarraba por dentro.

Su respiración era irregular, entremezclada con jadeos ahogados que apenas conseguían llenar sus pulmones.

El sufrimiento físico era insoportable, pero lo ignoró, obligándose a mantenerse firme.

“Haré cualquier cosa… incluso vender mi alma, con tal de acabar con esos malditos,” añadió con un tono bajo pero lleno de veneno.

Sus ojos ardían con una mezcla de odio y desesperación, reflejando el abismo al que estaba dispuesto a llegar.

No había límite para su sed de venganza; cualquier sacrificio, por más oscuro que fuera, valdría la pena si significaba destruir a quienes lo habían llevado a ese estado.

Al mirar a Aresus, Ribras no dijo más.

Con un simple gesto de su mano, llamó a dos soldados que aparecieron rápidamente.

Estos trajeron consigo un ataúd extraño, lleno de cables y tubos.

Lo colocaron dentro de esa estructura metálica, sellándolo completamente.

Aresus sintió cómo sus ojos se cerraban involuntariamente.

Pensó que había muerto… pero algo dentro de él seguía resistiendo.

Ribras ordeno que le llevaran el ataúd a su líder Blajon.

Blajon y su ejército lo llevaron al reino de las sombras.

Fue allí donde despertó, encontrándose cara a cara con Meloc.

Día tras día, noche tras noche, Meloc experimentó conmigo hasta integrarme completamente a aquella máquina.

Me convirtió en su mejor creación, una obra maestra mezclando artes prohibidos con tecnología.

Para probarlo, utilizaron un objeto mágico que los transportó a un plano extraño, donde los días pasaban como años.

En ese lugar, lo martirizaron, utilizándolo como su arma personal en innumerables pruebas.

No tenía control sobre sí mismo; era prácticamente una marioneta en sus manos.

Un día, gracias a una falla en los programas, recuperó el control de sus movimientos y su mente.

Sin embargo, no podía enfrentarse a ellos todavía.

Desconocía dónde Meloc había escondido el control diseñado para prevenir cualquier insubordinación o desperfecto.

Era un misterio para mí.

Si hubiera intentado algo impulsivo sin estar seguro de cómo desactivar ese mecanismo, habría perdido cualquier oportunidad de liberarse.

El riesgo era demasiado alto: un solo paso en falso podría significar su fin definitivo.

Mientras tanto, comencé a practicar en secreto con este nuevo cuerpo que se me había otorgado.

Ya casi no me quedaba nada de carne viva mí; ahora era principalmente metal.

Una vez que me adapte por completo, espere pacientemente el momento adecuado para liberarme… y vengarme.

No solo de ellos, sino también de ti, hermano.

Por eso aproveché este instante para deshacerme de esos inútiles.

Finalmente vi lo poderoso que soy.

Nadie puede hacerme daño.

Yo debería ser el líder supremo de este mundo,” explicó Tok, su tono cargado de arrogancia y resentimiento.

“¿Y dónde está el tonto de tu principito?

¿Acaso se murió?” preguntó Tok con desdén, su voz cargada de burla.

“En estos momentos, está librando una pelea contra Urugas en persona,” respondió Mok con calma, aunque sus puños estaban apretados con fuerza.

“Ya veo… Luego iré por esos dos.

Ahora sé que soy más poderoso incluso que el Rey de las Sombras.

Absorberé su poder y seré imparable,” declaró Tok con arrogancia, extendiendo sus brazos como si ya pudiera sentir el poder corriendo por sus venas.

“Admito que te odié por lo que me pasó, por lo que me llevó a convertirme en esto que ves frente a ti: un cíborg.

Pero gracias a ti, ahora tengo el poder absoluto,” dijo Tok, celebrando su transformación con una carcajada fría y metálica.

“Ya te dije que ya no eres mi hermano,” afirmó Mok con frialdad, su mirada inquebrantable.

“Sí, es verdad.

Es una lástima… Pero bueno, ya me cansé de hablar.

Es hora de que sufras para que luego mueras.

No será por mi mano, sino por lo que ahora soy, el todo poderoso DeathSpark.” Dicho esto, Tok se colocó nuevamente el visor y adoptó una postura de combate, preparándose para luchar.

“Así que ese es el hermano de Mok… Se ve el parecido,” comentaron Alita y los demás al unísono, observando a Tok con una mezcla de asombro y horror.

“Eso no importa.

Lo importante es acabar con esa cosa,” dijo Chiki con determinación, ajustando su posición de ataque.

“Tienes razón,” añadió Nakia mientras ambos activaban su FELICA FORM junto con Lume, listos para enfrentarse al enemigo.

“Tienes un hermano,” dijo Luara, dirigiéndose a Mok con la voz llena de asombro.

“Es como verte en un espejo… Solo que ese reflejo se ve diabólico.” Hizo una pausa antes de continuar: “Qué terrorífico… Y qué triste que sean hermanos.

Parece sacado de una telenovela.” “Es mi gemelo, pero eso ya no importa.

Intenté salvarlo, pero él no quiere ser salvado.

Así que debe enfrentarlo.

¿Me ayudarás?” preguntó Mok, su tono firme pero lleno de conflicto interno.

“Bien,” respondió Luara con decisión.

“Veré qué puedo hacer.” “¡Todos vienen otra vez!

¿No aprenden?, ¿verdad?” La voz de DeathSpark resonó con desdén, cargada de burla y crueldad.

En la pantalla de su visor, una sonrisa siniestra se dibujó mientras inclinaba la cabeza hacia sus oponentes.

“Veamos quién será el siguiente de ustedes en morir.” Con un movimiento lento pero implacable, levantó sus manos amenazadoramente.

Sin embargo, su atención se centró en el cuerpo inerte de Eveldow, que yacía a sus pies.

Sin el menor rastro de compasión, bajó una de sus patas metálicas sobre él, aplastándolo por completo con una fuerza devastadora.

El crujido resonó como un eco macabro, seguido de un silencio que heló la sangre de quienes observaban.

La brutalidad del acto no era solo una muestra de poder; era una advertencia clara: nadie estaba a salvo frente a su ira.

Cada gesto de DeathSpark estaba diseñado para infundir terror, y esta vez no fue la excepción.

“¡Grrr!” Mok blandió su espada, intentando cortar el poderoso metal que conformaba la armadura de DeathSpark.

Pero sus ataques rebotaban sin dejar ni un rasguño.

“Es inútil.

No podrás hacerme ningún daño, hermanito,” se mofó Tok, disfrutando del momento.

“¡Ataque plumas bomba!” Nakia lanzó sus plumas, las cuales explotaron en la cara de DeathSpark, envolviendo al enemigo en una nube de humo y fuego.

“¡Toma esto!” Chiki aprovechó el desconcierto para lanzar una patada directa hacia el torso del enemigo, pero su ataque fue bloqueado con facilidad.

“¡Raaah!” Ron intentó derribarlo con una barrida, pero su movimiento fue interceptado antes de que pudiera completarse.

“¡Toma esto!” Lukeandria corrió junto con todos sus clones, coordinando varios golpes simultáneos que hicieron eco en el aire.

“¡Ataque explosivo!” Alita dirigió su energía hacia la cola de DeathSpark, tratando de neutralizarla y limitar sus movimientos.

“¡Golpe de Rykaru!” El pequeño Rykaru canalizó su energía azul en sus puños, golpeando el pecho del enemigo con fuerza mientras destellos de luz iluminaban el campo de batalla.

“¡Lume, ahora!” indicó Lukeandria rápidamente.

“¡Fuego verde ilusorio!” Lume extendió sus tres colas, desde las cuales brotó un torrente de fuego verdoso que impactó directamente contra DeathSpark, iluminando su figura con un brillo etéreo.

Todos estaban atacando con todo lo que tenían contra DeathSpark.

Sus golpes combinados lograron derribarlo, haciéndolo caer al suelo con un estruendo metálico.

Por un momento, creyeron que habían triunfado.

Pensaron que con eso bastaría para detenerlo, pero su esperanza se desvaneció rápidamente cuando, con una calma escalofriante, DeathSpark se puso de pie como si nada hubiera ocurrido.

“Si eso es todo lo que pueden hacer, será mejor que huyan,” dijo con desdén, mientras sus manos y pies comenzaron a brillar con una energía deslumbrante.

Antes de que pudieran reaccionar, lanzó una serie de golpes cargados de esa energía, dejando a todos inmóviles en el acto.

“¿Pero?

¿qué fue eso?” preguntó Mok incrédulo, observando a sus compañeros tendidos en el suelo, incapaces de moverse.

“Ya les dije: nadie puede contra mí.

Soy como un dios,” declaró DeathSpark con arrogancia, elevando sus manos hacia el cielo.

De ellas surgieron miles de láseres explosivos que comenzaron a detonar por todo el campo de batalla.

Explosiones resonaron por doquier, iluminando el área con destellos cegadores.

“¡Qué bien!

¡Fuegos artificiales!” exclamó DeathSpark con sarcasmo, mientras disparaba sin control a diestra y siniestra, disfrutando del caos que provocaba.

Finalmente, detuvo su ataque y esperó a que el humo se disipara.

Frente a él, vio a todos los amigos de Paltio tendidos en el suelo, magullados y heridos.

“Vaya, si estos son los héroes que enviaron… todos están perdidos,” dijo DeathSpark con una sonrisa burlona, levitando gracias a unos dispositivos en sus piernas que emitían un zumbido constante.

“Maldición… No puedo rendirme,” murmuró Mok a través de sus dientes apretados.

Su ropa estaba rasgada, dejando al descubierto sus brazos musculosos, marcados por cortes y moretones.

La sangre corría por su rostro, pero su mirada seguía fija en DeathSpark.

“Si no fuera por ti, ya hubieran muerto todos,” le dijo Mok a Luara, reconociendo su ayuda con una mezcla de gratitud y frustración.

“Sí, ni que lo digas, guapo,” respondió ella con una voz risueña, aunque su tono era tenso, reflejando la seriedad del momento.

“Así que sobreviviste como la cucaracha que eres, hermano.

Pues es momento de tu castigo,” declaró DeathSpark mientras se elevaba aún más alto, flotando sobre el campo de batalla con una postura de superioridad inalcanzable.

“Es muy poderoso… ¿Qué vamos a hacer, Luara?” preguntó Mok, escupiendo un poco de sangre al suelo.

Su voz temblaba ligeramente, pero su determinación seguía intacta.

“Bien, hay algo que puede ayudarte, pero no durará mucho tiempo.

Además, drenará tu energía,” explicó Luara rápidamente, esperando la decisión del mayordomo.

“La situación lo amerita,” respondió Mok sin vacilar, limpiándose la sangre de la comisura de los labios con el dorso de la mano.

“Bien, entonces no hay vuelta atrás.

Espero que puedas controlarlo… y que no mueras en el intento,” dijo Luara con preocupación genuina, aunque su tono también denotaba confianza en él.

“Ahora no hay tiempo para preocuparse por eso.

Ellos dependen de mí, y debo ir a apoyar al señorito.

No quiero que le vuelva a pasar algo,” afirmó Mok, recordando a su señorito y sintiendo cómo esa responsabilidad reforzaba su voluntad.

“Si esa es tu determinación y tu motivo, con gusto te ayudo,” dijo Luara con firmeza.

“Es momento de mi aparición… y de mejorar tu fuerza.” De pronto, Luara extendió sus manos hacia Mok, y una luz blanca y brillante comenzó a emanar de ellas.

“¡Recibe esto, Mok!

¡LIGHTLIFE!” La luz explotó en un destello cegador que iluminó todo el campo de batalla.

Por unos instantes, todos quedaron deslumbrados, incluso DeathSpark, quien protegió sus ojos con un brazo.

Cuando la luz comenzó a disiparse, Mok se encontraba transformado.

Su cuerpo irradiaba una energía renovada, casi palpable, y su postura demostraba una confianza renovada.

“Bien, es momento de pelear,” dijo Mok con una voz más potente, lista para enfrentar nuevamente al enemigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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