La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 256
- Inicio
- Todas las novelas
- La Ultima Esperanza de Avocadolia
- Capítulo 256 - 256 Inicia la Batalla Final
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
256: Inicia la Batalla Final 256: Inicia la Batalla Final Paltio lanzó a Urugas tan lejos como pudo, siguiéndolo de inmediato.
El enorme sujeto, con características de jabalí, aterrizó pesadamente en el lugar, sacudiendo el polvo de su traje tras el golpe que le había propinado el joven príncipe.
“Bien, ¿qué intentas hacer, muchacho?” dijo Urugas con una sonrisa burlona mientras se erguía lentamente.
“Me alejaste de mi ejército, pero también te alejaste de tus amigos.
¿Es que quieres morir solo sin que tus amigos puedan verte?
¿O acaso no quieres que presencien tu muerte?” “No es nada de eso,” respondió Paltio con una mirada seria y decidida.
“Este es mi momento.
Es hora de acabar con tu oscuridad.” Urugas soltó una carcajada profunda y resonante, como si las palabras del joven fueran la mayor ironía.
“¿Crees que puedes conmigo, niño?
Ya sabes que no puedo morir.
Recuerda: la energía no puede ser destruida.
Pero aun así, no vas a ganarme.
Bien, espero que al menos me entretengas.” Dicho esto, Urugas lanzó un puño hacia Paltio con la velocidad de una ráfaga.
La fuerza del ataque era abrumadora, y Paltio tuvo que usar el 80 por ciento de su poder para detenerlo.
Aun así, la mera onda expansiva lo lanzó hacia atrás, estrellándolo contra una roca cercana.
“Nada mal, niño.
Veo que pudiste resistir mi ataque… aunque eso que viste fue solo una pequeña muestra.
Me estoy conteniendo para no matarte… por ahora.” Urugas sonrió con suficiencia mientras cruzaba los brazos.
“Diviérteme, ¿quieres?
Antes de que oscurezca este mundo por completo.” Con determinación renovada, Paltio lanzó un ataque similar hacia Urugas, pero este ni siquiera se movió un centímetro.
Simplemente permaneció allí, imperturbable, con una sonrisa arrogante en su rostro.
“Patético,” comentó Urugas con desdén, disfrutando claramente del contraste entre sus fuerzas.
En ese momento, se escucharon grandes explosiones a lo lejos, provenientes del lugar donde se encontraban sus amigos.
Paltio volteó rápidamente, preocupado por lo que podría estar ocurriendo.
“Relájate, niño.
Deben ser mis peones haciendo su trabajo.
Me gustaría ver si es un buen espectáculo, aunque desde aquí solo alcanzo a percibir energías distorsionadas,” indicó Urugas con indiferencia, disfrutando del conflicto interno que veía crecer en Paltio.
“Qué mal que te alejaste.
Si no lo hubieras hecho, podrías saber cómo están,” añadió Urugas con una sonrisa burlona, sabiendo que tocaba una fibra sensible en el joven príncipe.
Paltio apretó los puños, luchando contra sí mismo.
“Maldición… No debí alejarme y dejar a mis amigos solos.
Debo volver…” Se detuvo un momento, respiró hondo y cerró los ojos.
“No, no debo perder la concentración.
Sé que puedo confiar en ellos.
Espero que puedan salir adelante.” “¿Por qué no vienes a por mí, niño?” incitó Urugas, extendiendo los brazos en un gesto desafiante.
“Mira, estoy desarmado.
¿Ves?
Pero admito que no me harás daño alguno.
Esa patada que me diste antes fue pura suerte porque estaba distraído.
Ni siquiera me dolió.
Solo decidí seguirte el juego para divertirme un poco.” Su tono era provocador, diseñado para desestabilizar a Paltio emocionalmente.
Pero el joven príncipe sabía que no podía permitirse caer en su juego.
Este era su momento, y no podía fallar.
“Bien, será mejor que yo lo ataque y termine con esto de una vez,” indicó Paltio decidido, corriendo hacia donde estaba Urugas.
El joven príncipe se movía con rapidez, pensando que su velocidad sería suficiente para sorprender al villano.
Sin embargo, cuando pasó junto a Urugas, este simplemente lo siguió con la mirada, extendió su brazo sin esfuerzo alguno y lo agarró del brazo antes de lanzarlo por los aires como si fuera un juguete insignificante.
Paltio sintió un escalofrío recorrer su espalda al darse cuenta de lo fácilmente que había sido atrapado.
A pesar de moverse a gran velocidad, no había logrado eludir al enemigo.
Al ser lanzado, dio una vuelta en el aire y cayó de pie, estable pero visiblemente afectado.
“No, no debo dudar.
Debo ir con todo mi poder… Quizá así pueda acabarlo rápidamente,” pensó mientras evaluaba mentalmente las posibilidades.
“Pero… ¿es este sujeto realmente tan fuerte o solo está bromeando?” El joven intentó una y otra vez acercarse a Urugas, quien permanecía relajado, casi aburrido, en su lugar.
Cada vez que Paltio se movía a toda prisa, sentía cómo los ojos endemoniados del villano lo seguían sin esfuerzo alguno, incluso a esa velocidad.
“¿Qué importa?
Esta vez no me detendrá.
Le daré con fuerza,” se dijo a sí mismo, tratando de convencerse de que podía vencerlo.
Con determinación renovada, lanzó un golpe directo al estómago del villano… o eso pensó.
Su puño fue detenido limpiamente con un solo dedo de Urugas, quien ni siquiera pareció inmutarse.
“Si eso es todo tu poder, niño, esfúmate de mí vista,” dijo Urugas con desdén, creando una onda expansiva con un simple movimiento de su dedo.
Paltio reaccionó justo a tiempo, saltando para evitar que la onda lo alcanzara.
Sin embargo, al hacerlo, cayó directamente en la trampa de Urugas, quien utilizó el mismo dedo para presionar su pecho y lanzarlo por los aires con una fuerza devastadora.
Paltio voló varios metros, destrozando árboles en su camino antes de detenerse bruscamente.
“Me aburres, y eso que solo estoy usando un dedo para contraatacar,” comentó Urugas con frialdad, disfrutando del sufrimiento del joven príncipe.
“¡Pero qué demonios!
Este sujeto es increíblemente poderoso… ¡Detuvo mi ataque con un solo dedo!” pensó Paltio, incrédulo y frustrado.
“Debo usar mi poder al cien por ciento de una vez para acabarlo.
Pero si lo hago, me cansaré de inmediato.
Recuerdo que, durante mi entrenamiento con Desirnight, solo podía mantener ese nivel de poder por 20 minutos.
Ese es mi límite.” Se detuvo un momento, reflexionando sobre las consecuencias.
“Bueno, pero si no lo hago, este sujeto seguirá burlándose de todos nosotros.
No podré hacerle daño, y cumplirá su gran deseo de ennegrecer este mundo y el universo entero,” añadió en su mente, tomando una decisión final.
“Aún no.
Primero veré el rango de su poder,” murmuró Paltio mientras volvía a toda marcha hacia donde estaba Urugas.
Esta vez, el joven príncipe se acercó nuevamente al rango de ataque del villano.
Con sus guantes cargados de energía, lanzó un puñetazo potente y directo hacia uno de los costados de Urugas.
El impacto retumbó en el aire, pero el villano no mostró señales de haber recibido daño alguno.
En cambio, Urugas volvió a coger a Paltio del brazo con facilidad y, utilizando su dedo pulgar e índice, comenzó a golpearlo repetidamente en el rostro a una velocidad asombrosa.
Los ataques eran tan rápidos que Paltio no tenía tiempo de reaccionar.
Sentía cada golpe resonar en su cuerpo, incapaz de detenerlos o defenderse.
La situación era desesperante, y su frustración crecía con cada segundo que pasaba.
“Hazme un favor, niño,” dijo Urugas con desdén mientras soltaba el brazo de Paltio.
“Ve a jugar con tus amigos a los soldados y regresa cuando tengas valor y fuerza para enfrentarme.” Con un gesto casual, el villano lanzó un golpecito con sus dedos índice y pulgar directamente en la frente de Paltio, enviándolo a volar hacia atrás.
El joven príncipe impactó con fuerza contra una roca cercana, dejando una pequeña grieta en su superficie.
“¿Pero?
¿qué es esto?
¿Acaso mi fuerza y la suya no se comparan en nada?” pensó Paltio, aturdido y frustrado.
Se llevó una mano a la frente, sobándose mientras sentía un hilo de sangre brotar de la herida.
Al bajar la mirada, notó que también tenía varios moretones en los brazos.
“¿En qué momento me hizo esto?
Ni siquiera me di cuenta… Sí que es rápido,” murmuró para sí mismo, asombrado por la velocidad y precisión del villano.
“¿Es que acaso, no podré contra él?” reflexionó Paltio, luchando contra las dudas que intentaban apoderarse de su mente.
“No, sigo dudando.
Por algo me entrenaron para este momento.
Debo sacar todo mi poder de una sola vez… Pero si lo hago, estaré en desventaja.
Y si no lo hago, no podré ganarle.” El conflicto interno lo consumía, pero entonces recordó a sus amigos, a quienes había dejado atrás para enfrentar esta batalla.
Sus palabras resonaron en su mente: confianza, unidad, sacrificio.
“Mis amigos me necesitan, y debo ponerle fin a todo esto.
Tengo que liberar este mundo de las sombras.
Yo sé que puedo hacerlo, y lo voy a hacer,” se dijo a sí mismo con renovada determinación.
En ese instante, Paltio canalizó toda su energía en un solo movimiento.
Con un grito de furia y decisión, lanzó un potente golpe que impactó directamente en el rostro de Urugas, enviándolo a volar hacia un par de árboles cercanos.
El villano atravesó los troncos con un estruendo ensordecedor, destrozándolos a su paso.
“¡A ver qué te parece eso!” le gritó Paltio mientras observaba al villano estrellarse contra los restos de los árboles.
Su voz era firme, cargada de desafío y orgullo por haber logrado conectar un ataque tan poderoso.
Sin embargo, en el fondo, sabía que esto no sería suficiente.
Urugas era un oponente formidable, y aunque este golpe había sido impresionante, el joven príncipe entendía que aún quedaba mucho por hacer si quería derrotarlo definitivamente.
Escuchando el crujido de ramas rotas y el eco de pasos pesados que resonaban en el aire, Paltio sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal.
Era evidente que Urugas venía de regreso.
Cada paso que daba el villano parecía vibrar en el suelo bajo los pies del joven príncipe, como si la tierra misma temblara ante su avance.
“Ya viene,” pensó Paltio, tensando su cuerpo mientras se preparaba para lo que vendría a continuación.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com