Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 276

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  4. Capítulo 276 - 276 La Ultima Esperanza de Avocadalia 3
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

276: La Ultima Esperanza de Avocadalia (3) 276: La Ultima Esperanza de Avocadalia (3) “Nadie podrá venir a ayudarlos, ni nadie podrá salir de aquí, a menos que me venzan,” dijo Urugas con una sonrisa burlona mientras miraba cómo sus brazos regresaban lentamente a su cuerpo.

“¿Qué quieres decir con eso?” le preguntó Paltio, frunciendo el ceño con preocupación.

“Si no te has dado cuenta, niño, puse una barrera de sombras en este lugar para que nadie moleste nuestro entretenimiento.

Pensé que tus amigos habían huido, pero al parecer solo estarán aquí con nosotros…

por siempre,” explicó Urugas con un tono siniestro, deteniéndose un momento antes de añadir: “Claro, si es que no los mato de inmediato.” Luego soltó una carcajada que resonó como un eco maligno en el aire.

“Maldito,” murmuró Paltio, apretando los puños con frustración.

En su mente, pensó: Debí haberme dado cuenta.

Seguramente lo hizo cuando corría como loco en círculos o cuando me atacó.

“Si te preguntas cuándo lo hice, fue después de lanzarte esa enorme esfera de energía.

Pensé que te habrías dado cuenta, ya que los relámpagos solo cayeron en un solo lugar y no salieron de mi rango,” explicó Urugas con calma, disfrutando de la confusión del joven príncipe.

“Así que fue ahí…

Debí prestar más atención,” reflexionó Paltio en voz alta, aunque sin perder su determinación.

“Bueno, ponte de nuevo esos brazos y peleemos.

Tengo una batalla que ganar,” añadió con firmeza, su voz cargada de resolución.

“Como quieras, pero igual, nada cambiará.

No podrás matarme.

Creo que ya te había quedado claro,” respondió Urugas con arrogancia mientras sus brazos regresaban completamente a su cuerpo.

“Bien, sigue divirtiéndome, mocoso,” indicó el señor de las sombras mientras aumentaba su poder.

“Aumentaré mi fuerza, ya que veo que aún puedes seguirme el paso.

Tal vez un ochenta por ciento…

No, mejor un noventa.

Sí, un noventa será más interesante,” susurró para sí mismo.

“Pero no debo llegar al máximo, o enloqueceré, y esto no será divertido sino destructivo para ti.” “¿Qué quisiste decir con eso?” preguntó Paltio, aunque Urugas simplemente ignoró la pregunta y avanzó hacia él.

Los golpes de Urugas ahora eran mucho más potentes y certeros, causándole serios problemas a Paltio.

Aunque el príncipe seguía resistiendo, cada ataque era como un martillazo que rompía la tierra bajo sus pies.

“Dijo noventa por ciento…

¡Ese monstruo no tiene límites!” exclamó Lucca desde la distancia, observando con asombro el aumento de fuerza considerable de Urugas.

El aura que rodeaba a Urugas se oscureció aún más, contaminándose con su malignidad de sombras.

Una vez listo, le dijo a Paltio: “Bien, vamos.” En un instante, el señor de la oscuridad desapareció y reapareció justo encima de Paltio, lanzándole una patada devastadora que lo hundió profundamente en la tierra.

Pero eso no fue todo.

Sin darle tiempo a recuperarse, Urugas lanzó otra patada con el otro pie mientras aún estaba en el aire, enterrando a Paltio por completo en el suelo.

Todos los espectadores se quedaron atónitos al presenciar el inmenso poder del villano.

El silencio fue roto por Urugas, quien, con una expresión ligeramente divertida, comentó: “Creo que me pasé.” Luego llamó desde el agujero que había creado: “Oye, muchacho, ¿estás bien?

¿O ya acabé contigo?

Vamos, espero que estés vivo, porque si no, mi diversión se habrá terminado.” En ese momento, una luz emergió de aquel agujero y apareció Paltio, lanzando un potente puñetazo que impactó directamente en la barbilla de Urugas.

“Cielos, eso estuvo cerca.

Ahora es más rápido y peligroso…

Menos mal que reaccioné a tiempo,” se dijo mentalmente Paltio mientras analizaba la situación con rapidez.

“Qué bueno que estás vivo.

Ahora diviérteme más, muchacho,” dijo Urugas mientras ajustaba su mandíbula con indiferencia, como si el golpe apenas le hubiera causado alguna molestia.

“¿Pero qué retorcida mentalidad tiene este sujeto?” murmuró Paltio mientras se limpiaba el polvo de sus manos y ropa.

“¡Vamos, pelea!

Demuéstrame tu poder, muchacho,” le dijo Urugas con seriedad en su voz, aunque su sonrisa macabra seguía dibujada en su rostro, reflejando una mezcla de desprecio y diversión.

Paltio se lanzó hacia él, repartiendo golpes rápidos y furiosos contra Urugas, quien recibía los ataques sin vacilar y sin mostrar ni un rasguño a cambio.

Miles de golpes fueron lanzados, aunque para el ojo de sus amigos solo parecían uno o dos.

Solo Toco-Toco, con su ojo verde, podía percibir claramente la velocidad y ferocidad de cada ataque.

“Me aburres, chico.

¡Pelea en serio!” exclamó Urugas mientras detenía el puño de Paltio frente a su cara con una facilidad insultante.

De repente, Urugas se movió como gelatina, apareciendo detrás de Paltio.

“Así no son los golpes de verdad,” dijo con sorna, antes de lanzar varios golpes brutales a una velocidad impresionante.

Paltio no podía ni articular palabra debido al impacto devastador de los ataques.

Urugas lo elevó al cielo con un gancho brutal, luego saltó aún más alto que él, juntó ambas manos cerrando los puños y chocó con el cuerpo de Paltio, enviándolo despedido a toda velocidad hacia el suelo.

Un enorme ¡crac!

resonó cuando Paltio impactó contra la tierra, levantando una gran nube de polvo que cubrió el lugar por completo.

“Otra vez me pasé la mano…

Perdón,” dijo Urugas con una risa maquiavélica que resonó en todo el campo de batalla, disfrutando claramente del daño que había infligido.

“¡Paltio!” gritaron sus amigos desde lejos, preocupados por su estado.

“Tranquilos, esperen,” dijo Toco-Toco, observando cómo algo comenzaba a alzarse desde el polvo.

Paltio salió del cráter, limpiándose el polvo y estirándose un poco como si apenas estuviera calentando.

“¡Oh!” dijo Urugas, sorprendido pero encantado.

“Creo que me voy a divertir mucho contigo.

Entonces está decidido: me divertirás por toda la eternidad…

Claro, si es que aguantas,” indicó con una mirada y sonrisa endemoniada que helaba la sangre.

“Yo no soy tu objeto de diversión ni tu juguete,” respondió Paltio con determinación antes de saltar hacia lo alto donde estaba Urugas y lanzarle una patada tan poderosa que lo estrelló contra el suelo, rompiendo varios montículos de piedra en el proceso.

“¡Eso es, amigo!

¡Muéstrale quién manda!” gritó Ron con alegría, emocionado por el poderío demostrado por su amigo.

“Tranquilo, aún no es para tanto.

Ese sujeto puede que esté sin recibir ningún golpe real en el cuerpo,” comentó Alita, intentando mantener la calma y recordándoles a todos que Urugas seguía siendo un enemigo extremadamente peligroso.

“Mi papi es poderoso, sin duda le ganará,” dijo Rykaru con orgullo infantil, admirando la valentía y fuerza de Paltio.

“Mocoso, eso fue magnífico,” dijo Urugas mientras se levantaba del suelo y ajustaba su cuerpo.

Pero entonces notó algo inusual: un pedazo de su torso no regeneraba como el resto.

Asombrado, intentó recuperarlo durante unos momentos, sin éxito.

Mientras tanto, Paltio descendía con gracia al suelo después de esa patada devastadora, observando a Urugas con una mezcla de confianza y cautela.

“¿Pero?

¿qué me hiciste?” dijo Urugas, observando con incredulidad cómo un pedazo de su torso no lograba regenerarse.

“Entonces no eres un ser invencible por lo que veo…

Y puedes recibir daño después de todo,” comentó Paltio con una sonrisa socarrona, disfrutando brevemente del desconcierto de su enemigo.

“¡Tú, maldito mocoso!

¡Lo pagarás!” gritó Urugas, transformando su expresión de alegría y regocijo en una máscara de odio y maldad pura.

“Funcionó,” pensó Paltio para sí mismo, recordando lo que había hecho: engullir el ataque de Urugas con una combinación de la energía de Avocios y lo que había aprendido con Desirnight.

“Vamos a ver, muchacho.

Aún eres débil.

Solo puedes mantener el cien por ciento de tu poder por 20 minutos.

Eso sin duda es un grave punto en tu contra y te pondría en una gran desventaja ante tu enemigo, especialmente si en algún momento te enfrentas a una fuerza negativa como Urugas, que es energía pura,” explicó Desirnight durante una de sus sesiones de entrenamiento previas.

“Entonces, ¿qué puedo hacer en ese momento?

Nunca podré hacerle daño a ese enemigo…

No podré ganar esa batalla,” murmuró Paltio, sintiendo cómo la frustración comenzaba a apoderarse de él.

Desirnight se quedó en silencio por un momento, observando fijamente al joven antes de responder con sus dos voces resonantes: “Hay una posibilidad, muchacho, pero demandará una gran cantidad de poder.

Debes ser preciso en el ataque.

Corta el flujo de energía de tu oponente.

Eso hará que nunca pueda regenerarse.” Hizo una pausa deliberada antes de añadir: “Será mejor que la uses como último recurso y cuando estés en tu cien por ciento.” “¿Y cómo la utilizo?” preguntó Paltio ansioso, listo para aprender lo que fuera necesario.

“Bien, si quieres saberlo, te enseñaré una vez, y luego en tu tiempo libre deberás practicarla,” indicó Desirnight.

“Debes colocar tu poder en el centro de tu semilla, que sería como el lugar donde ustedes, los avocados, concentran la energía.

Luego, con cautela, piensa en qué parte de tu cuerpo deseas canalizarla: un dedo, una mano, un pie, incluso tu cabeza, y lánzala sin dudar.” Desirnight colocó una de sus manos en el centro de su cuerpo, concentrándose profundamente.

En un instante, su mano fue envuelta por una energía invisible, aunque perceptible si uno se enfocaba lo suficiente.

Lanzó el ataque hacia una especie de esfera que contenía energía pura.

Al impactar, la esfera se dividió en dos partes sin romperse, pero al intentar reconstruirse, no pudieron tocarse entre sí como si algo las detuviera dejándolas separadas por completo.

“¡Vaya!, ¡qué asombroso!” exclamó Paltio, impresionado por lo que acababa de presenciar.

“Pero recuerda, esto solo le hará efecto por poco tiempo.

Por eso debes destruir cada parte que emana energía, porque si dejas una sola parte, este volverá a recuperarse por completo, retirando las partes afectadas, como lo hizo esta esfera,” explicó Desirnight mientras mostraba cómo la esfera, ahora sin energía, volvía a su estado normal.

“¡Ah!

Se me olvidaba: solo funciona durante 10 segundos.

Si te demoras en terminar la técnica, no funcionará,” advirtió Desirnight con seriedad.

“Bien,” dijo Paltio, comprendiendo que esta técnica podría ser la clave para ayudarlo en futuros enfrentamientos.

“¿Y esta técnica tiene algún nombre?” preguntó, curioso.

“La llamo DRYENERGY, ese es el nombre que le di,” explicó Desirnight con calma, mientras observaba a Paltio asimilar la información.

“Bueno, sería otra historia si tuvieras el poder de una entidad fuerte recorriendo tu cuerpo…

Pero lo dudo.

Si llegaras a tenerlo, serías imparable y podrías causar tanto daño como desearas.

Lástima que solo cuentas con este poder con restricciones,” añadió con un tono casi sarcástico, dejando claro que el límite de tiempo y energía de Paltio seguía siendo un obstáculo significativo.

“Ahora quiero que lo practiques,” ordenó Desirnight, cruzándose de brazos mientras esperaba ver cómo el joven aplicaba lo aprendido.

El recuerdo terminó abruptamente, y Paltio regresó al presente con una mirada decidida.

Observó a Urugas a lo lejos, quien aún estaba molesto por no poder regenerar parte de su torso.

Era el momento de poner fin a esta batalla.

“Es momento de acabar con esto,” murmuró Paltio para sí mismo, antes de echar a correr directamente hacia el señor de las sombras con una velocidad impresionante.

Su mente estaba enfocada, sabía que debía aprovechar al máximo el poder que ahora corría por sus venas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo