La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 284
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- Capítulo 284 - 284 Agujero de Luz Marfil
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284: Agujero de Luz Marfil 284: Agujero de Luz Marfil “¡Sujétense de algo!” gritaron todos al ver cómo el agujero negro había sido activado, comenzando a jalar todo a su paso.
Los no-muertos eran arrastrados en masa, junto con la tierra, las rocas y todo lo que estaba a su alrededor.
La devastación era total, y Urugas observaba la escena con una sonrisa triunfal.
“No vas a poder hacer nada, muchacho.
¡Yo he ganado!” declaró Urugas con desdén.
“Te demoraste demasiado en llegar hasta aquí.
Tus amigos, tu mundo y tú…
¡todos perecerán para siempre!
No más esperanza.” Los padres de Paltio luchaban desesperadamente por aferrarse a lo que quedaba del terreno.
La madre de Paltio clavó una flecha con una soga atada a una roca cercana, intentando resistir la fuerza abrumadora del agujero negro.
Los guardianes también veían cómo sus enemigos eran arrastrados hacia el abismo mientras ellos se esforzaban por mantenerse firmes.
Golden corría con todas sus fuerzas, tratando de no ser tragado por la vorágine.
Mientras tanto, enfrentaba al último de sus enemigos.
“Bien, Tejod, parece que esa cosa no me acabará a mí, sino a ti,” dijo Lukeandria con frialdad, esquivando la inmensa espada del tejón zombi y lanzándole un golpe certero que lo envió volando directamente hacia el agujero negro.
Los demás líderes zombis también fueron empujados hacia el abismo, uno tras otro.
Lukeandria creó varios clones para formar una cadena con todos ellos, sujetándose de una enorme roca cercana.
Aunque la roca comenzó a desmoronarse bajo la presión, Alita llegó justo a tiempo para apoyarla.
Alita invocó muros mágicos protectores, creando barreras temporales para proteger a quienes estaban a su alrededor.
Cada muro que levantaba era rápidamente destruido por la fuerza implacable del agujero, pero ella seguía creándolos sin descanso, luchando contra la inevitabilidad del caos.
“Gracias,” dijeron algunos de los aliados, pero Alita respondió con firmeza: “Aún no me agradezcan.
Esto no ha terminado.” Los enemigos de Rodelos y su grupo también fueron arrastrados por la fuerza del agujero negro, al igual que aquellos que combatían contra Toco-Toco y sus compañeros.
Rykaru, aprovechando un momento clave, lanzó un potente rayo que hizo que Badogorfo, el dragón zombi, saliera despedido hacia el agujero, siendo absorbido al instante.
Por su parte, Mok finalizó su enfrentamiento con DeathSpark lanzándole un potente y devastador rayo de su espada directo al estómago que lo envió volando hacia el abismo.
Antes de que desapareciera, Mok murmuró con tristeza: “Encuentra la paz, hermano.” El agujero negro continuaba expandiéndose, devorando incluso la barrera que Urugas había mantenido activa hasta ese momento.
Todo a su alrededor era consumido sin piedad.
Sin embargo, el único que parecía inmune a su fuerza era Urugas, quien observaba con satisfacción cómo Paltio luchaba desesperadamente por no ser arrastrado.
“Es inútil, niño.
Acepta tu derrota.
Tu destino es morir de esta forma,” le dijo Urugas con una voz cargada de crueldad.
La fuerza del agujero negro se sentía incluso donde el profesor y los demás trataban de aferrarse a cualquier cosa para no ser arrastrados por el viento huracanado.
“¿Qué es esto, profesor?” preguntó Chiro, con los ojos llenos de pánico.
“No lo sé…
pero creo que es pareciera un agujero negro.
Así pienso yo,” respondió el profesor, su voz temblorosa mientras se aferraba a un enorme trozo de metal oxidado.
“Así que así será mi muerte…
Pronto me encontraré contigo, Rose,” murmuró el profesor, cerrando los ojos por un momento mientras recordaba a su amada perdida.
“¿Qué es eso?” preguntó Milko, sus ojos llenos de pánico, mientras observaba cómo todo a su alrededor era arrastrado hacia el agujero negro.
“No lo sé, pero yo te protegeré,” respondió Dall con firmeza, colocándose delante del niño como un escudo.
En su mente, sin embargo, pensó: Espero no cometer alguna torpeza.
Con todas sus fuerzas, se aferró a unas ramas cercanas para evitar que ambos fueran absorbidos por la vorágine.
“¡Cuidado!” gritó Chip, quien sujetó rápidamente a Paris, mientras esta a su vez cogía a Alcho.
Chip, usando su mano mecánica, se aferraba firmemente al suelo, resistiendo la poderosa succión del agujero negro.
Aunque la fuerza era abrumadora, él luchaba con determinación para mantenerse firme y proteger a quienes estaban bajo su cuidado.
“¡Ríndete, Paltio!
¡Yo he ganado!” declaró Urugas con una sonrisa triunfal, mientras lagos enteros y ríos cercanos comenzaban a ser arrastrados hacia el agujero negro.
Todo volaba por los aires: árboles, rocas, incluso fragmentos de tierra eran devorados sin piedad.
“Si no fuera por Sacaram, ya hubiéramos sido jalados todos por estar tan cerca,” murmuró Paltio mientras trataba desesperadamente de aferrarse a su cetro.
“No me mires con esa cara, niño.
Admite tu derrota.
Yo soy un ser todopoderoso, y nadie puede vencerme,” continuó Urugas con arrogancia.
“Después de aquí, crearé un planeta con oscuridad absoluta, y luego…
¡el universo me pertenecerá!
Esos hermanos de Avocios pagarán caro lo que le hicieron a mi padre el gran RULER.” Urugas se regodeaba mientras se paraba frente a Paltio, disfrutando de la expresión de miedo y desesperación en el rostro del muchacho.
“¿Qué intentabas hacer al llegar hasta mí, niño?
Si gustas, puedo matarte aquí y ahora por misericordia,” dijo Urugas con desdén, esperando ver a Paltio derrumbarse ante su superioridad.
Pero Paltio simplemente lo miró fijamente, sin decir una palabra.
Luego de un breve silencio, y tras mostrar una expresión de miedo y desesperación, el muchacho esbozó una sonrisa inesperada.
“Ya te volviste loco.
¿Ahora sonríes en tu último momento?
Interesante…
Los sentimientos de los mortales siempre me han intrigado,” comentó Urugas con soberbia.
“Pero no hay vuelta atrás.” “Me rio porque estás justo donde te necesitaba,” respondió Paltio, levantándose lentamente del suelo con la ayuda de su cetro.
“¿Qué?” preguntó Urugas, desconcertado por primera vez.
“Ya lo verás.
Todo fue gracias a Tropalia y Ratous, dos piezas del cetro que me revelaron todas las posibles maneras de acabar contigo y cómo hacerlo,” explicó Paltio con una mirada seria, recordando las palabras de las piezas del cetro.
“Cuando Urugas active su ataque, debes hacerle creer que te ha ganado para luego contraatacar,” había dicho Tropalia.
“¿Pero no es arriesgado?” había preguntado Paltio, inseguro.
“Así es, muchacho, pero es el único futuro que veo factible,” había respondido Ratous con gravedad.
“Bien, si no hay de otra…
Hagámoslo,” había concluido Paltio con determinación.
“Así que…
¿cómo piensas hacerlo, niño?
¡Yo he ganado!
¿No te das cuenta?” dijo Urugas, tratando de sonar superior y seguro de sí mismo.
Sin embargo, una sombra de duda comenzaba a insinuarse en su voz al ver la confianza renovada en los ojos de Paltio.
“No lo creo,” respondió Paltio con calma mientras invocaba las cinco partes del cetro, pronunciando sus nombres al unísono.
En un instante, tanto él como el cetro irradiaron una enorme cantidad de energía que lanzó un rayo deslumbrante hacia Urugas.
“¡Fallaste!” exclamó Urugas con arrogancia, observando cómo el rayo pasaba de largo sin tocarlo.
“No iba para ti,” replicó Paltio con una sonrisa astuta.
“Como la luz de la esperanza que representa mi nombre y la luz de creación de este cetro completo, tu energía de pura oscuridad será exterminada.” Su voz resonó con convicción y fuerza, dejando claro que no había espacio para la duda en su determinación.
“¿Cómo que acabarás conmigo?
Ya sabes que soy energía pura.
¡No puedes matarme!” dijo Urugas, todavía con una voz cargada de triunfo presuntuoso.
“Pues eso es cierto,” admitió Paltio, sosteniendo firmemente el cetro.
“Pero un agujero negro de energía de luz pura puede acabar contigo las veces que sea necesario.
Y esa prisión tuya no se abrirá jamás.
Así que estarás reconstruyéndote y destruyéndote por toda la eternidad.” En ese momento, el agujero negro comenzó a transformarse, convirtiéndose en un agujero blanco que brillaba con una intensidad cegadora.
“¡Tonto!
Los agujeros blancos repelen la energía en lugar de absorber las cosas.
¡Qué ingenuo eres!” se burló Urugas, confiado en su superioridad.
“Es verdad…
normalmente repelen la energía,” respondió Paltio con una mirada penetrante.
“Pero yo le hice algunos arreglos gracias al cetro.
Este agujero blanco no es uno común; está diseñado específicamente para absorber energías oscuras y nunca dejarlas escapar.
Podríamos llamarlo mejor un Agujero de Luz Marfil.” Apuntó el cetro directamente hacia Urugas, su voz firme y resonante: “Es momento de que las tinieblas salgan de este mundo y no amenacen más la paz.
Porque yo creo en todos y la esperanza lo es todo.” Con un rugido poderoso, Paltio comenzó a cargar energía en su cuerpo.
Sus ojos brillaban con una luz intensa mientras transfería toda esa energía al cetro, combinándola de manera similar a cómo lo hacía con su ataque DRYENERGY.
El aire vibraba con la potencia de su poder.
“Adiós para ti, ser de tinieblas y sombras,” declaró Paltio antes de lanzar un potente rayo que empujó a Urugas directamente hacia el agujero.
“¡Esto no tiene sentido!
¿Cómo puedes crear un tipo de agujero así?” gritó Urugas, incrédulo.
Luego añadió con desesperación: “¡No, no puedes ganarme!
¡Yo soy Urugas, el señor de las sombras!” Urugas intentó resistirse con todas sus fuerzas, tratando de quedarse en su lugar y repeler el ataque de Paltio.
Sin embargo, era jalado simultáneamente por las dos energías opuestas: la luz pura del agujero y la oscuridad que emanaba de él mismo.
A pesar de su resistencia, poco a poco comenzaba a perder terreno.
“¡Yo soy un poder oscuro infinito!
¡No puede ganarme un simple mocoso!” rugió Urugas mientras su aura maligna aumentaba exponencialmente.
Absorbió a todos los zombis que aún estaban a su alrededor, fortaleciéndose con su energía oscura.
“¡Es muy fuerte!” exclamó Paltio, luchando por enviar más fuerza al cetro.
La tensión era palpable mientras trataba de mantener el control sobre el poder abrumador que enfrentaba.
En ese momento, un rayo brillante surgió desde otro ángulo, apuntando directamente hacia Urugas.
“¡No estás solo, papi!” dijo Rykaru, acercándose rápidamente.
Con un rugido ensordecedor, el joven dragón combinó su ataque del cuerno con su aliento de dragón, sumando su poder al de Paltio.
“Así es,” dijeron los demás aliados, quienes comenzaron a acercarse uno a uno.
Lukeandria, Alita, Ron, Mok y todos los demás se unieron al esfuerzo, ayudando a sostener el cetro y amplificar su energía.
“¡Juntos podemos hacerlo!” exclamó Alita, canalizando su magia hacia Paltio.
“¡No permitiremos que gane la oscuridad!” gritó Lukeandria, lanzando clones para empujar a Urugas.
La escena era épica: Paltio en el centro, rodeado por sus amigos y familiares, todos unidos en un esfuerzo supremo para derrotar a Urugas y salvar su mundo.
“¡Recibe esto!” gritó Lucca mientras lanzaba el ataque especial de sus espadas.
Los guardianes también canalizaron su energía hacia el Rey de las Sombras, haciendo que retrocediera poco a poco bajo la presión combinada.
“¡No lo creo!” exclamaron Chiki y Ron al unísono, lanzando el más potente de sus puños, cargados de furia y determinación.
“Es hora de acabar contigo,” declaró Alita junto a Nakia, invocando un rayo deslumbrante que iluminó el campo de batalla mientras se dirigía hacia el maligno.
“Ya es tiempo de que te vayas, horrenda cosa,” añadió Lukeandria montada en Lume, lanzando un torrente de fuego mágico que envolvió al enemigo en llamas purificadoras.
“¡Vete de una vez!” gritaban Ludra, Ban y Gikel, canalizando su energía hacia Paltio.
“¡Sí, vete!” apoyaron Nomak y Galatea, también transmitiendo su energía a Paltio para ayudarlo a mantenerse firme.
“No caigas ahora,” murmuraban mientras sus poderes fluyeron hacia él, fortaleciendo su conexión con el cetro.
Rodelos también llegó para apoyar a su nieto, colocando una mano sobre su hombro mientras le transmitía su fuerza.
Rocky, la madre y el padre de Paltio también rodearon al muchacho, asegurándose de que no perdiera la concentración ni cayera ante el agotamiento.
“Si, señorito, voy para allá,” dijo Mok, preparando su ataque final.
Con un movimiento fluido, disparó el poderoso Ataque Espiritual Luara, sumando su energía a la barrera colectiva.
“Yo también daré todo para apoyarte, papi,” dijo Rykaru con decisión, lanzando su devastador DRAGOLIGHT, un rugido de luz y fuego que iluminó el cielo oscuro.
Toco-Toco y Geki también contribuyeron, aportando sus energías al esfuerzo conjunto.
Cada uno de los aliados estaba completamente entregado a la causa, uniéndose como un solo corazón y una sola mente para derrotar a Urugas.
El ataque combinado comenzó a jalar a Urugas poco a poco hacia el agujero de luz marfil rebautizado por Paltio.
El malvado ser luchaba desesperadamente, pero era inútil.
La energía purificadora lo arrastraba inexorablemente hacia su prisión eterna.
“¡No, no es mi fin!
¡No puede ser!” gritó Urugas, casi entrando por completo en el agujero.
Su voz era un eco de desesperación mientras intentaba resistir la fuerza abrumadora.
En ese momento, Paltio miró a su alrededor.
Vio a sus amigos, su familia y a todos los que habían luchado junto a él.
A pesar de estar rodeados de sombras, sus corazones brillaban con esperanza.
“Estamos rodeados de sombras,” dijo Paltio con una voz firme y resonante, “pero nosotros seremos los que purifiquemos este mundo lleno de oscuridad pura, con nuestra esperanza y nuestra luz.” “¡Sí!” respondieron todos al unísono, sus voces llenas de convicción y unidad.
“¡PURIFICACIÓN!” gritó Paltio, y de pronto, una energía desbordante de luz emergió del cetro.
Era una luz compuesta por los deseos, anhelos y sacrificios de todos los presentes y de los que estaban lejos, una manifestación tangible de su esperanza y amor por el mundo.
La explosión de energía empujó por completo a Urugas hacia el agujero.
El malvado ente lanzó un último grito desgarrador: “¡NOOOOOOOO…!” antes de ser consumido por la luz purificadora.
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