Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 64

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  4. Capítulo 64 - 64 ¡Que Es eso!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

64: ¡Que Es eso!

64: ¡Que Es eso!

“¿En serio?

¿Y no nos despertaron?

¡Queríamos conocer a ese monstruo que describiste!” dijo Alita, cruzándose de brazos con fingida indignación.

“Lo siento, pero, como les dije, todo pasó muy rápido.

Lukeandria me llevó directamente al lugar,” respondió Paltio con una sonrisa apenada.

“Qué bueno que ganaste un aliado…

Y esta vez no intentó comernos como los otros inventos de Tejod,” comentó Ron, riendo ligeramente mientras se acomodaba en su asiento.

De repente, Lukeandria arrugó la nariz.

“Algo huele mal aquí,” dijo, mirando a su alrededor con desconfianza.

“No quería mencionarlo, pero cuando subimos, yo también lo olí,” añadió Mok con delicadeza, ajustándose el cuello de su traje.

Lukeandria se acercó a Ron y, tras unos segundos de inspección, señaló sin dudar: “Es él.

Necesitas un baño.” “Creo que sí,” intervino Alita, tratando de contener la risa.

Lukeandria giró hacia ella con una ceja levantada.

“Creo que tú también necesitas uno,” replicó, acercándose lentamente.

Alita se sonrojó, aunque intentó disimularlo.

“Bueno, creo que la esfera del cetro solo cura, pero no quita el mal olor producto del entrenamiento,” admitió con una pequeña mueca.

“Creo que todos lo necesitamos,” interrumpió Mok diplomáticamente, salvando a todos de mayores apuros.

“Bien, buscaré un lugar,” anunció Lukeandria con decisión.

“¿No hay baños en el plano creado por Golden?” preguntó Lukeandria, tapándose la nariz con gesto exagerado.

Golden respondió desde algún rincón invisible: “No, pero tomaré nota para la próxima.” Lukeandria sacó unos binoculares de uno de los compartimentos del vehículo y los ajustó rápidamente.

“¡Ah!

Puedo divisar una especie de manantial,” dijo, señalando hacia el horizonte.

Dirigieron el carruaje hacia el lugar.

Una vez allí, Toco-Toco fue enviado a revisar el perímetro, asegurándose de que el área estuviera libre de peligros.

Luego, Chiki usó su fuerza para dividir el espacio con piedras grandes, creando una sección para los chicos y otra para las chicas.

Nakia, por su parte, empleó su magia de fuego para calentar el agua, haciendo que el ambiente se sintiera aún más acogedor.

Una vez todo listo, todos disfrutaron de un merecido baño, incluso Nakia, Chiki y el siempre presumido Toco-Toco, quien no dejó de quejarse durante todo el proceso.

“Qué relajante…

Ya me siento mucho mejor,” dijo Alita mientras salía del agua envuelta en una manta.

“Sí, es bueno poder relajarse un poco,” respondió Lukeandria, secándose el cabello con una toalla.

Mientras tanto, Mok se encargó de lavar y secar la ropa de todos, ayudado por Nakia, cuya magia aceleró el proceso.

Después de comer algo ligero, el grupo decidió descansar un momento, sabiendo que pronto tendrían que retomar el entrenamiento.

Gracias a la gran cantidad de combustible que habían conseguido, calcularon que llegarían al siguiente reino en apenas dos días.

Salieron al amanecer, cuando el reloj de Paltio marcaba que ya era el día 13.

Mientras el vehículo avanzaba con suavidad sobre el camino, los jóvenes continuaban con sus entrenamientos habituales.

Sin embargo, algo extraño comenzó a moverse dentro de la bolsa mágica de Paltio.

Una luz tenue, casi iridiscente, empezó a emanar de ella, como si un arcoíris hubiera sido capturado en su interior.

Nadie parecía haber notado este fenómeno, ya que Mok estaba tomando una pequeña siesta y Lukeandria se encontraba ocupada ajustando su traje y revisando su equipo.

“Paltio, ya casi me alcanzas…

¡Miau!” exclamó Toco-Toco con tono burlón mientras zigzagueaba ágilmente frente al príncipe.

“¿Así lo crees?” respondió Paltio con una sonrisa astuta.

Había ideado algo durante su encuentro con Rocky en la cueva.

Con renovada determinación, corrió hacia el gato, quien intentó escapar nuevamente.

Sin embargo, esta vez Paltio lanzó un líquido viscoso y verde que dejó a Toco-Toco pegado al suelo.

“¡Ahora sí te gané!” dijo Paltio, riendo mientras se acercaba para tocar al felino.

“¡Eso es trampa, miau!” protestó Toco-Toco, retorciéndose inútilmente.

Los dos comenzaron a discutir, acusándose mutuamente de hacer trampas cada vez que uno se aproximaba al otro.

Golden, al ver la escena, intervino con calma, pero firmeza.

“Ambos han hecho trampa,” declaró el caballero dorado, cruzando los brazos.

“Pero fue inteligente de tu parte, Paltio, usar esa estrategia contra mi compañero Toco-Toco.” Sin más remedio, el gato aceptó su derrota momentánea.

“Bien, muchacho, esto recién empieza…

¡Miau!” advirtió, aunque su expresión ahora era intimidante.

Paltio no se amedrentó.

Por el contrario, respondió con confianza: “Bien, daré todo de mí.” “Como digas, príncipe,” replicó Toco-Toco con una sonrisa maliciosa.

El verdadero entrenamiento estaba a punto de comenzar.

En otro lugar, Ron enfrentaba un desafío completamente diferente.

“¡Ron!

Vamos, muchacho.

Hoy vas a tener que esquivar estos discos de piedra que salen de estos muros.

Es para probar tus reflejos,” indicó Chiki con voz animada.

El joven pensó que sería fácil.

“Esto no será nada,” murmuró para sí mismo, imaginando que solo aparecería un disco a la vez.

Pero lo que no sabía era que Chiki siempre llevaba las cosas al extremo.

De repente, los muros comenzaron a expulsar decenas de discos afilados en rápidas sucesiones.

Ron apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que los proyectiles lo golpearan por todas partes, haciéndolo caer al suelo con un gemido de dolor.

“Patético,” comentó Chiki sin compasión, observándolo desde arriba.

“Alguien vio la placa de la carroza que me atropelló,” bromeó Ron débilmente, aún tendido en el suelo.

“No te hagas el payaso y levántate,” ladró Chiki, mirándolo con severidad.

“Oh, ¿ya te rendiste?

¿No quieres ser fuerte?

Todo ese discurso fue pura palabrería, ¿eh?” Ron apretó los dientes, sintiendo cómo la frustración se mezclaba con su orgullo herido.

“¡No!

Yo sí quiero ser fuerte.

Trae la siguiente ronda.” Chiki sonrió de oreja a oreja, complacido por la respuesta.

“Eso es lo que quería oír,” dijo, comenzando a cargar nuevamente los discos contra el muchacho.

Por su parte, Alita había logrado un progreso significativo.

Ahora podía generar una pequeña llama en la punta de su dedo, tan diminuta que parecía casi frágil.

Sin embargo, cuando decidía lanzarla, esta se disparaba como un dardo incandescente, rápido y preciso.

“Nada mal, niña,” indicó Nakia, volando frente a ella con una mezcla de orgullo y satisfacción en su mirada.

“Un par de lecciones más y podemos pasar al siguiente elemento.” “Es que tengo a la mejor maestra,” respondió Alita con una sonrisa sincera, haciendo que el ave se sonrojara ligeramente.

En tanto, los jóvenes seguían inmersos en sus respectivos entrenamientos.

Paltio enfrentaba a Toco-Toco en un duelo intenso.

El gato blandía sus dos armas con agilidad felina, lanzando ataques rápidos y certeros.

Paltio, por su parte, usaba sus guantes y botas para bloquear y contraatacar, demostrando una notable mejora en su velocidad y precisión.

“¡Quizá ahora, Golden, puedas subir tu poder al veinte por ciento!” gritó Paltio entre jadeos, sin dejar de esquivar los golpes del minino.

Golden observó pensativamente desde las sombras.

Sabía que el tiempo en este plano era distorsionado; aquí ya habían pasado casi un mes, mientras que en el mundo real solo había transcurrido un día.

Aun así, el reloj de Paltio marcaba claramente 14 días.

“En este mundo, el tiempo no parece avanzar como debería,” murmuró Golden.

“Pero gracias a las sugerencias de tus amigos, añadí baños, ropa limpia y otras restricciones para evitar inconvenientes como el anterior.” “Sí, pero ya estoy más que listo para subir la potencia al veinte por ciento de tu poder,” insistió Paltio con determinación.

“Vamos, lo voy a resistir.” Golden lo miró con seriedad.

“Apenas has alcanzado el quince por ciento, aunque te has adaptado bien al poder hasta ahora.

Lo bueno es que se me ocurrió entrenar a todos en estos planos; estaremos preparados para lo que venga.” Paltio bajó la guardia por un momento, reflexionando.

“Me pregunto cómo les estará yendo a mis amigos…

Creo que de Alita no debo preocuparme, pero de Ron sí.” “Tranquilo,” respondió Golden con calma.

“Tus amigos están superando sus pruebas y liberando sus límites poco a poco.” Justo cuando Golden estaba a punto de tocar a Paltio para otorgarle el veinte por ciento de su poder, algo inesperado ocurrió.

El plano en el que se encontraban comenzó a cambiar abruptamente.

Los colores vibrantes del ambiente se desvanecieron, dejando paso a una oscuridad profunda que envolvía todo.

Luego, de repente, el lugar estalló en destellos de luz, como si el espacio mismo se estuviera convirtiendo en un arcoíris viviente.

“¿Qué pasa?” preguntó Paltio, alarmado.

Golden intentó intervenir, pero ni siquiera su magia podía hacer algo ante tal fenómeno.

La explosión de colores duró unos segundos antes de desaparecer por completo, dejándolos sumidos en una oscuridad absoluta.

Frente a ellos, algo enorme emergió de las tinieblas.

“Esto es…,” dijeron los tres al unísono, sus voces llenas de asombro y temor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo