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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 66

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  4. Capítulo 66 - 66 RYKARU
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66: RYKARU 66: RYKARU “Te llamaré Rykaru,” dijo Paltio con firmeza, sosteniendo a la criatura frente a él.

“¡Eh, bien!” respondió la criatura entusiasmada.

“¿Y cómo se deletrea eso?” preguntó con curiosidad.

Paltio sonrió ligeramente.

“Tu nombre se deletrea así: R-Y-K-A-R-U.” “¡Rykaru!

Ese es mi nombre, y así es como se deletrea,” repitió la criatura con orgullo, aunque luego añadió con un tono juguetón: “Aunque no sé escribir…

No tengo manos, pero igual es genial.” Finalmente, dejó de llorar y miró a Paltio con emoción y gratitud.

“Una última cosa,” dijo Rykaru inclinando la cabeza.

“¿Este nombre tiene algún significado?” Paltio reflexionó por un momento, notando que ya no sentía dolor ni temblor en el cuerpo.

El sonido había vuelto a sus oídos, y todo parecía calmarse ahora que la criatura había dejado de gritar.

“Ahora que lo mencionas, sí,” respondió Paltio con una pequeña sonrisa.

“Las dos primeras letras, ‘RY,’ significan ‘luz’ en mi mundo.

Y el resto, ‘KARU,’ significa ‘poder.’ En otras palabras, tu nombre significa ‘poder de luz.’ Lo pensé por el color que tienes…

Fue uno de los muchos nombres que consideré.” La criatura, ahora oficialmente bautizada como Rykaru, se emocionó aún más al escuchar el significado de su nombre.

“¡Qué bonito es mi nombre!

¡Sí, sí!

¡Estoy muy emocionado!” exclamó, moviendo sus orejas largas con alegría.

“Bien, ahora me voy a dormir,” bostezó Rykaru, cerrando sus enormes ojos azules.

Sin más, se quedó plácidamente dormido en los brazos de Paltio, murmurando débilmente: “Papito…” Una vez que la criatura se durmió, el plano mental comenzó a restaurarse lentamente.

Las grietas que habían aparecido durante su ataque desaparecieron, el cielo recuperó su color habitual, y el pasto bajo sus pies volvió a ser tan verde y vibrante como en el mundo real antes de la llegada de las sombras.

“¿Qué era esa cosa?” se preguntó Paltio en voz baja, observando a Rykaru con curiosidad.

“¿Cómo pudo disolver los poderes de Golden?

¿De verdad es tan fuerte?” Golden y Toco-Toco también parecían estar pensando lo mismo, intercambiando miradas intrigadas.

“Qué bueno que se calmó esa cosa, miau,” comentó Toco-Toco, sacudiéndose el polvo de su pelaje.

“Menos mal que elegiste un nombre y le gustó,” añadió Golden con un suspiro de alivio.

“Si no, estaríamos atrapados aquí en un mundo vacío y con dolor de oído.” Paltio soltó una risa baja mientras observaba a Rykaru dormir.

“Bueno, ahora creo que tengo otro compañero…

Y otra boca que alimentar,” dijo con una sonrisa resignada.

Luego, dirigiéndose a Golden, añadió: “¿Le puedes crear una pequeña cama y esas cosas?

Ya sabes, para que esté cómodo.” Golden asintió y, con un gesto de su mano, materializó una cuna acogedora junto a una barrera protectora alrededor de Rykaru.

“Es para que no escuche los ruidos,” explicó Golden.

“Vamos a retomar tu entrenamiento, y no queremos que el más leve sonido lo despierte.

Si vuelve a gritar, todos lo lamentaremos.” Con eso, el grupo se preparó para continuar el entrenamiento, asegurándose de que Rykaru descansara plácidamente mientras ellos se enfocaban en mejorar sus habilidades.

Paltio seguía pensando qué haría con la criatura y qué clase de ser era exactamente.

Además, se preguntaba qué comería…

Espero que no me coma a mí, pensó, tragando saliva nerviosamente.

“Concéntrate, chico, ¡miau!” lo regañó Toco-Toco, sacándolo de sus cavilaciones.

El joven príncipe sacudió la cabeza y respondió con determinación: “Bien, lo averiguaré en el camino.” Sin más demoras, se lanzó nuevamente al ataque contra el felino, quien esquivaba sus movimientos con agilidad felina.

En otro lugar, Nakia sintió la presencia de Rykaru, aunque no podía identificar de dónde provenía.

“¿Será amigo o enemigo?” reflexionó en silencio, recordando cómo el entorno había fluctuado por unos instantes.

“¿Qué tienes?” le preguntó Alita, notando la expresión pensativa de la pajarita.

“No, no es nada, niña.

Sigamos el entrenamiento,” respondió Nakia rápidamente, desviando la atención.

Ambas retomaron el ejercicio: varios objetos flotaban en el aire, y Alita debía golpearlos simultáneamente usando el fuego que recién había aprendido a controlar.

Por su parte, Chiki también percibió algo extraño.

“¿Qué fue eso?

Una energía enorme…” El pequeño perro estaba sentado encima del estómago de Ron, quien estaba atado a unas máquinas que estiraban sus extremidades lentamente.

“No sé qué sea esa cosa, pero lo que sentí fue poderoso,” murmuró Chiki para sí mismo.

“¿Qué tanto murmuras, chihuahua?” preguntó Ron con voz entrecortada, intentando ignorar el dolor causado por la máquina.

“Nada importante.

Apúrate, concéntrate y destruye la máquina con todas tus fuerzas,” respondió Chiki con un tono burlón.

“O te estirarán tanto que parecerás un jugador de básquetbol.” “Ya verás, pequeño perro, cuando me libere de esto,” replicó Ron entre dientes, tratando de resistir el dolor mientras reunía fuerzas para destruir la máquina.

“Solo te gusta verme sufrir.” En su asiento, Mok estaba absorto leyendo el manual del profesor.

El mayordomo estaba fascinado por las capacidades de la máquina que el profesor había creado.

“Sin duda, es un genio,” pensó, maravillado.

“Pudo diseñar algo tan sofisticado en tan poco tiempo.

Algunas de estas funciones serán de gran ayuda en el futuro.” Mientras tanto, Lukeandria decidió tomar un descanso momentáneo.

Se quitó la armadura y el casco de las sombras, dejándolos a un lado.

“Bien, hagamos una pausa aquí,” anunció Lukeandria.

“Mientras Paltio y sus amigos están entrenando allá, nosotros deberíamos descansar y comer algo.” “Tenía pensado seguir entrenando,” comentó Lukeandria, “pero comer también está bien.” “Así que quieres entrenar, ¿eh?” intervino Mok con una sonrisa.

“Bien, puedo enseñarte algunas cosas.

Aunque el carruaje puede funcionar automáticamente, nosotros necesitamos descansar.

Ese es un problema, por eso debemos parar de vez en cuando.

Además, he tejido algunos cojines para que los asientos sean más cómodos.” Mok mostró orgulloso su último cojín, destinado a Paltio y su grupo.

“Vaya, eres todo un mayordomo,” comentó Lukeandria con admiración.

“Pero sé que también eres fuerte, como aquella vez que peleaste contra esa araña blanca o contra Troba.

Así que serás un digno oponente para empezar.” Pararon en un lugar que parecía un bosque, rodeado por árboles altos y frondosos…

o al menos eso fue lo que lograron distinguir, ya que todo estaba envuelto en una oscuridad densa producto del poder de las sombras.

Lukeandria sacó una antorcha y la encendió usando su característico fuego azul, iluminando parcialmente el entorno.

Colocó la antorcha en el suelo, creando un pequeño halo de luz que permitía ver los alrededores.

Por su parte, Mok decidió salir a cazar para conseguir algo de comida.

Con su habitual eficiencia, regresó poco después con varios ingredientes frescos.

Rápidamente, el mayordomo utilizó su anillo de fuego para encender una fogata.

Una vez que las llamas danzaban con viveza, sacó una caldera de la parte trasera del vehículo y comenzó a preparar una sopa caliente.

El aroma de la comida pronto llenó el aire, y ambos compartieron la cena que Mok había preparado.

Sentados junto a la fogata, disfrutaron del momento de tranquilidad, saboreando la sopa reconfortante.

Una vez satisfechos, Mok se levantó y anunció con seriedad: “Estoy listo.

Es hora de entrenar.” Se quitó el monóculo con cuidado y lo guardó en el interior de su saco antes de adoptar una postura de combate.

Lukeandria, también preparada, se colocó frente a él, asumiendo su posición de lucha.

Habían acordado que el entrenamiento comenzaría cuando la luna hiciera su aparición en el cielo oscuro.

Ambos permanecieron en silencio, esperando pacientemente.

Finalmente, entre las ramas de los árboles, se vislumbró el brillo plateado de la luna emergiendo lentamente.

En ese instante, sin necesidad de palabras, ambos se lanzaron al ataque con determinación, iniciando su enfrentamiento bajo la tenue luz lunar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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