La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 68
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- Capítulo 68 - 68 Agujas de Energía
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68: Agujas de Energía 68: Agujas de Energía “Bien, Paltio, aquí vamos con el 20 por ciento de mi poder,” anunció Golden con calma.
“Recíbelo.” Paltio sintió cómo el poder de Golden emanaba nuevamente dentro de él, esta vez como una cascada que fluyó por todo su cuerpo.
Su piel comenzó a brillar intensamente, adoptando un tono dorado aún más radiante que antes.
El joven príncipe trató de resistir la avalancha de energía; sus pies se aferraron al suelo mientras cerraba los puños con fuerza, luchando por mantener el control.
Un gran destello emergió de él, iluminando todo a su alrededor, hasta que finalmente su figura volvió a ser visible.
Esta vez, además de sus guantes y botas habituales, unas muñequeras verde esmeralda adornaban sus brazos, resplandeciendo con un diseño único.
“¿Y bien?
¿Cómo te sientes?” preguntó Golden, observándolo atentamente.
Pero Paltio no respondió de inmediato.
Golden temió que el muchacho hubiera quedado inconsciente, pero luego de unos segundos, lo vio moverse lentamente.
“Esto es genial,” dijo Paltio, admirando las muñequeras.
Notó unas ranuras que las rodeaban y se preguntó para qué servirían.
Sin embargo, antes de que pudiera profundizar en sus pensamientos, escuchó la voz de Golden llamándolo.
Había estado tan absorto en la nueva energía que fluía por su ser, especialmente concentrada en sus manos y pies, que perdió la noción del tiempo.
“Bien, minino, es hora del round tres,” indicó Paltio con una sonrisa confiada.
El gato ronroneó y se preparó para el enfrentamiento, arqueando sus armas y mostrando sus garras afiladas.
Toco-Toco fue directo al ataque, lanzando sus dos armas hacia Paltio antes de propinarle un fuerte coletazo.
El príncipe utilizó sus guantes para bloquear las armas y rápidamente levantó un pie para detener la cola del felino.
“Nada mal…
¡Miau!” exclamó Toco-Toco, relamiéndose los bigotes mientras adoptaba una mirada decidida.
Esta vez iba en serio.
El gato aceleró sus movimientos, lanzando una ráfaga de golpes letales.
Con cada impacto, sus ataques se volvían más rápidos y precisos.
Paltio intentó esquivarlos, pero era imposible evitarlos todos.
Toco-Toco aprovechó cualquier abertura para lanzar golpes adicionales con su cola, aumentando la presión sobre el joven príncipe.
Finalmente, tras una serie incesante de ataques, Paltio perdió la concentración.
El gato, siempre oportunista, aprovechó el momento para lanzarlo contra un muro cercano.
“¡Te falta más concentración!
Aún eres débil…
¡Miau!” exclamó Toco-Toco con suficiencia.
Sin embargo, Paltio se levantó sin mostrar ninguna herida.
En el último instante, había logrado colocar sus guantes contra el muro para amortiguar la caída, demostrando su creciente control sobre sus habilidades.
“Nada mal,” comentó Golden al ver que Paltio había usado la cabeza para frenar su caída contra el muro.
El gato volvió a atacarlo rápidamente, pero esta vez Paltio no se quedó quieto.
Con determinación renovada, corrió hacia Toco-Toco para enfrentarlo de frente.
Ambos chocaron nuevamente, bloqueándose mutuamente con precisión.
El felino estaba convencido de que el 20 por ciento del poder de Golden haría al muchacho más rápido y fuerte, pero seguía viéndolo igual de vulnerable.
Decidió subir su propio poder para poner a prueba los límites de Paltio, lanzando ataques aún más rápidos y con mayor fuerza.
Paltio intentaba bloquear los golpes del gato, pero algunos lograban impactar directamente en su estómago, haciéndolo caer de rodillas.
Antes de que pudiera recuperarse, Toco-Toco le propinó un fuerte coletazo en la cara.
“¡Maldición!” murmuró Paltio, frustrado.
Empezó a pensar que de nada servía haber aumentado su poder si todo seguía siendo igual.
Sin embargo, cuando vio al gato riéndose nuevamente con arrogancia, algo dentro de él se encendió.
Extendió su mano hacia adelante como si lanzara un puño invisible, y de las hendiduras de sus muñequeras emergieron unas agujas luminosas que salieron disparadas al aire, iluminando brevemente el entorno.
Pero Paltio no se quedó quieto.
Se levantó furioso, limpiándose el polvo del rostro con determinación renovada.
No iba a permitir que Toco-Toco lo subestimara ni por un segundo más.
Observó las hendiduras de las muñequeras con curiosidad, preguntándose qué eran exactamente esos destellos que había invocado.
“¿Qué son estas cosas?” se preguntó mentalmente, tratando de comprender el origen y propósito de aquella nueva habilidad.
Golden intervino en su mente, explicándole: “Esas son mis agujas de energía.
Te ayudarán a inmovilizar a tu enemigo por breves periodos de tiempo.” “Me has dado una idea…
gracias, Golden,” respondió Paltio con una sonrisa ligeramente aterradora.
Con renovada confianza, el príncipe corrió hacia donde estaba el gato, quien seguía riéndose de él por no poder superar sus ataques.
Toco-Toco se preparó para repetir su estrategia, pero de repente sintió que algo lo detenía momentáneamente.
Fue entonces cuando Paltio aprovechó para lanzarle un par de golpes certeros, enviándolo a volar.
“¿Qué te pareció eso, minino?” dijo Paltio en tono burlón, disfrutando de la sorpresa en el rostro del felino.
Toco-Toco se levantó, desconcertado.
No solo había recibido los golpes, sino que también sentía algo extraño que lo retenía brevemente.
“¿Qué fue eso?
Debe ser mi imaginación,” pensó, tratando de ignorar la sensación.
Volvió a lanzarse hacia Paltio, decidido a derrotarlo.
Cuando llegó frente al príncipe y trató de golpearlo, nuevamente sintió esa fuerza invisible que lo detuvo.
Antes de que pudiera reaccionar, Paltio lo golpeó nuevamente, haciéndolo salir volando y caer al suelo con un ruido sordo.
El gato, ahora completamente frustrado, jalaba su pelaje con desesperación.
“¡¿Qué es eso?!
¡Esto es tedioso!” gritó, visiblemente molesto.
“Oye, Paltio, ya creo que fue suficiente.
No hagas que mi gato se vuelva loco,” intervino Golden en la mente del joven.
“Pensé que ese gato podía ver todo,” respondió Paltio con ironía, disfrutando del momento.
“Sí, puede ver cosas…
pero esas agujas solo las puede percibir su portador,” explicó Golden con calma.
“Bien, solo déjame darle una más,” indicó Paltio con una sonrisa traviesa.
“¡Ya no quiero, miau!” protestó Toco-Toco, visiblemente confundido.
“Creo que no me siento bien…” Paltio soltó una pequeña risa al ver la reacción del gato, lo que hizo que este lo mirara con extrañeza, preguntándose si el príncipe había perdido la razón.
Pasaron unos minutos, y Paltio observó al gato sentado a un lado, meditabundo y algo molesto.
El joven comenzó a sentir remordimiento y decidió contarle la verdad sobre su nueva habilidad.
“Pensé que estabas loco,” dijo Toco-Toco, cruzando los brazos con fingida indignación.
Sin embargo, antes de que Paltio pudiera responder, el felino le lanzó un rápido zarpazo en la cara por haberse burlado de él con esa “sucia broma.” Golden también se rio desde la distancia, aunque no pudo evitar regañar ligeramente al príncipe.
“Eso te pasa por hacerle ese jueguito de mal gusto a un gato.
A veces pueden ser muy vengativos, ¿sabes?”
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