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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 71

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71: Impaciencia 71: Impaciencia “Me pregunto hasta dónde se fue Mok…

Ya parece que ha pasado mucho tiempo,” pensó Paltio mientras sentía una creciente preocupación por su amigo.

El muchacho caminaba de un lado a otro en la pequeña habitación, recorriéndola varias veces debido a su reducido tamaño.

“Tranquilo,” le dijeron Alita y Ron al unísono, tratando de calmarlo.

Sabían que Mok era diestro y que no sería fácil capturarlo; además, contaba con su sigilo y los poderes de sus anillos mágicos.

“Es que es la primera vez que se separa de mí por tanto tiempo,” indicó Paltio, haciendo un gesto nervioso con los puños, moviéndolos hacia arriba y abajo.

“¡Oye!

¿Y por qué no le pediste a Golden que leyera la mente de ese tal Mejod?” preguntó Ron de repente.

“¡Sí, es verdad!

Podrías haberlo hecho desde el principio, Paltio,” añadió Alita.

“¡Claro que pensé en eso!

Fue mi primera idea,” respondió Paltio con frustración.

“Y sí, se lo pedí a Golden.

Pero él dijo que no pudo leerle la mente al tejón…

Ni siquiera a los guardias ni a nadie en este reino.

Solo escuchó una frase repetitiva: ‘Todos somos amigos y Mejod es un gran líder’.” “¡Oh!

Entiendo…

Eso es raro,” reflexionó Alita.

“¿No será como ese truco que usaba Troba con los ciudadanos hombres?” “Es posible,” coincidió Ron.

“Pero este truco ahora funciona para todos en este reino.

Definitivamente, es algo que deberíamos investigar.” “No debí dejar que fuera solo,” murmuró Paltio, cada vez más angustiado con el paso de los minutos.

“Si sigues así, vas a hacer un hueco en el piso,” bromeó Ron al ver cómo Paltio daba vueltas sin parar en la habitación.

“¿Alguien ha visto a Lukeandria?” preguntó Alita de pronto, mirando a su alrededor.

“Es verdad, ¿dónde está esa muchachita?” añadió Ron.

“Primero Mok se va, y ahora Lukeandria desaparece,” dijo Alita, frunciendo el ceño.

“Eso sí parece extraño.” “Creo que dijo que iba a hablar con Tejod…

¿No recuerdan?” interrumpió Rykaru tímidamente.

Todos se quedaron con cara de sorpresa, como si acabaran de recordar algo obvio.

“¿Qué pasa si ya vendió a Mok o, peor aún, a nosotros con su jefe?” exclamó Ron, alarmado.

“Tonto, no creo que ella haga eso,” replicó Alita con firmeza.

“No después de abrirse con nosotros y aceptar ser parte de nuestra cruzada.” “Sí, niño, no seas tonto,” intervino Chiki, saliendo de la bolsa de Paltio junto con Nakia, quien estaba aleteando ligeramente.

“Hay que ir a buscarla,” dijo Paltio con determinación.

“Ahora es parte de nosotros, ¿recuerdan?” “Ese lugar es muy espacioso, pero lúgubre,” comentó Nakia mientras observaba desde la bolsa mágica de Paltio.

“Sí, verdad.

Es un poco oscura, como el cielo que vemos todos los días,” añadió Rykaru con voz pensativa.

“Oigan, ¿por qué esa cosa,” dijo Chiki señalando a Rykaru con la pata y levantando una ceja, “puede estar afuera mientras nosotros estamos atrapados en un saco inter dimensional?” “Pues porque…

¡pues porque estoy con mi papi, tontito perrito!” respondió Rykaru con una voz tierna y dulce que hizo que Ron y Alita exclamaran al unísono: “¡Qué lindo!” Chiki, molesto por el comentario, estuvo a punto de lanzarse sobre Rykaru para morderlo.

Sin embargo, Nakia rápidamente se colocó entre ambos, extendiendo sus alas protectoramente.

“No peleen,” intervino Nakia con firmeza.

Luego, mirando a Rykaru, añadió: “Pero debieron haber dicho que también éramos peluches.” “Lo íbamos a hacer, pero a Chiki no le gustan las muestras de afecto,” explicó Ron, recordando lo sucedido.

“Es verdad,” coincidió Nakia, asintiendo.

En ese momento, recordaron como Ron intentó cargar a Chiki y colocarlo entre sus brazos, pero el perro gruñó y casi lo mordió.

Fue entonces cuando decidieron que Nakia y Chiki permanecerían en la bolsa mágica, ya que colocar a Nakia en la cabeza de Alita, como aquella vez con el sombrero, no era una opción viable.

“Bien, entonces debemos ir por ellos,” dijo Paltio, todavía preocupado por su mayordomo.

Sus ojos comenzaron a humedecerse ligeramente, mostrando cuánto le afectaba la ausencia de Mok.

“Primero debes encontrar la pieza, Paltio.

Quizá así pienses en otra cosa, te calmes y podamos matar dos pájaros de un solo tiro,” interrumpió Golden, emergiendo del holograma.

“Sin ofender, Nakia, por ese refrán,” añadió rápidamente Golden, mirando al ave.

“No hay problema,” respondió Nakia, aunque su tono dejaba entrever un ligero enfado.

Alita no pudo evitar reírse un poco del comentario y de la expresión indignada de Nakia.

“Está bien,” aceptó Paltio, tomando aire profundamente, aunque un poco rápido, mientras adoptaba su posición habitual: la flor de loto.

“Papito, ¿puedo ir contigo?” preguntó Rykaru con voz dulce, mostrando unos enormes ojos llenos de inocencia, como los de un cachorro triste.

“¡Qué lindo!” dijeron Ron y Alita al mismo tiempo, completamente embobados.

“¿Por qué siempre hacen eso, esos dos tontos?” protestó Chiki, frunciendo el ceño al ver cómo las expresiones de los chicos se derretían ante la mirada de Rykaru.

“Ya que, igual no tengo opción.

De todas formas, vas a ir,” dijo Paltio con resignación.

“Pues para qué te digo que no si…

¡sí!” respondió Rykaru con una sonrisa encantadora y ojos coquetos que hicieron que Alita y Ron volvieran a derretirse ante su expresión.

Chiki, molesto por la escena, le dio un pequeño coscorrón en la cabeza a Ron.

“¡Oye!

¿Y eso por qué fue?” protestó el muchacho, sobándose la cabeza con gesto de dolor.

“Ah, pues pensé que tenías un insecto en el cabello, pero veo que era tu pelo,” replicó Chiki con sarcasmo.

Lo dijo para cambiar la conversación, aunque en realidad lo hizo porque no soportaba la cara de tonto que ponía Ron cada vez que Rykaru hacía un gesto tierno.

“¡Ah!

Me dolió, mendigo perro,” se quejó Ron.

“¡Silencio!” interrumpió Alita al ver que Paltio comenzaba a concentrarse.

Sin más palabras, Paltio se sumergió en el plano de búsqueda junto con Rykaru.

Allí, Golden los esperaba pacientemente.

El príncipe decidió hacer lo mismo que había hecho anteriormente para encontrar las partes del cetro.

Sin embargo, esta vez vio algo diferente: centenares de caminos se extendían frente a él, todos convergiendo hacia una especie de bóveda.

Una criatura con miles de ojos custodiaba la entrada, y esos ojos se clavaron en Paltio como si quisieran devorarle el alma.

La conexión se desestabilizó de inmediato, obligando a Paltio a cortarla bruscamente y regresar al mundo real.

“Pero ¿qué fue eso?” preguntó Paltio, desconcertado y respirando agitadamente.

“No tengo ni la más mínima idea, Paltio,” respondió Golden con seriedad.

“Pero encontrar esta pieza será mucho más complicado de lo que pensábamos.” “Entonces será mejor que vaya a buscar a Mok y luego veamos qué hacer,” dijo Paltio, decidido.

“No será necesario, señorito,” respondió una voz familiar.

Paltio volteó rápidamente y vio a Mok.

Pero no estaba solo.

Junto a él había alguien más, una figura encapuchada cuyo rostro permanecía oculto bajo las sombras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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