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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 73

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73: ¿A Quién Buscan?

73: ¿A Quién Buscan?

Todos se acercaron a la chica piña, cuya expresión denotaba seriedad mientras los observaba uno por uno.

Tras unos segundos de silencio, tomó un profundo respiro y dijo: “Bien, les contaré,” introduciendo su mano en su bolsillo para sacar un libro que llevaba consigo.

El objeto parecía viejo y desgastado, con marcas de uso que sugerían su importancia.

“Estoy aquí para rescatar a alguien que es muy importante y que puede poner las cosas a nuestro favor.” Los chicos se quedaron mirándola, sorprendidos.

¿Quién podría ser tan importante como para que ella y su equipo arriesgaran sus vidas?

Ella comenzó a explicar: “Luego de que te fuiste a Avocadolia, Lukeandria, el equipo y yo obtuvimos información de una fuente confiable.

Las sombras moradas habían capturado a un gran ser con poderes extraordinarios.

Entonces, decidimos tomar esa misión.” Paris continuó describiendo a su equipo con un tono orgulloso pero nostálgico: “Chip, el tomate, es nuestro experto en trampas y explosivos.

Siempre lleva consigo algún artilugio para lanzar bombas o crear distracciones cuando todo parece perdido.

Luego está Ludra, la lechuga, nuestra maestra en artes marciales.

Es rápida como un relámpago y no duda en usar sus habilidades para protegernos.” Hizo una breve pausa antes de continuar: “Gikel, el jengibre, es la fuerza bruta del equipo.

Aunque no es muy hablador, su presencia lo dice todo.

Cuando algo necesita ser destruido o movido, él es nuestra primera opción.

Karpi, la zanahoria, es nuestro genio técnico y mecánico.

Sin ella, no tendríamos ni la mitad de los dispositivos que usamos; siempre está innovando y arreglando lo que otros considerarían insalvable.” Finalmente, Paris sonrió al hablar de su líder: “Y luego está X, nuestro misterioso líder.

Es un plátano que nunca revela su verdadero nombre ni rostro, ocultándolos bajo lentes oscuros y una mascarilla.

Pero emana una confianza inquebrantable que nos hace seguirlo sin cuestionar.

Aunque nunca sabemos qué pensar de él, su liderazgo ha sido clave para todas nuestras misiones.” “Espera…

¿Y esas razas existen?” preguntó Alita, incrédula.

“Pues claro, chica.

Yo soy de la raza de las piñas,” respondió Paris con naturalidad.

“¿Y ese tal X no tiene nombre?” preguntó Ron, curioso.

“No, nunca da su nombre verdadero.

Además, oculta su rostro bajo unos lentes y una mascarilla, pero emana un aura de confianza que nos hace seguirlo sin dudar,” explicó Paris.

“¿No conocen quién es su líder y aun así lo siguen?

Y yo pensaba que Lukeandria estaba loca,” comentó Alita con una sonrisa burlona.

Lukeandria estaba a punto de responderle a Alita cuando Mok intervino rápidamente.

“Señorita Paris, prosiga con su relato, por favor,” dijo con calma, evitando que la conversación se desviara.

“Okey,” respondió Paris, tomando otro respiro.

“Bien, como les decía, éramos los seis que fundamos la resistencia.

Luego, Lukeandria se unió al grupo, y ya éramos siete.

Pero eso es otra historia.” Lukeandria la miró con cara de pocos amigos, señalando con los ojos que dejara de divagar y dijera lo que realmente necesitaban saber.

“Yo era la encargada de cifrar, entender y crear planes para la misión, además de interceptar mensajes codificados,” continuó Paris.

“Eso te hace el cerebrito del equipo,” interrumpió Ron con una sonrisa traviesa.

“¡Pueden dejar de interrumpir y dejar que continúe!” exclamó Lukeandria, visiblemente molesta.

Paris tragó saliva y continuó con su relato: “Al recibir los escritos de la fuente, empecé a decodificar los mensajes que estaban en este libro.

Descubrimos que la fuente de poder supuestamente estaba en este reino, Pinkertalia.

Así que organizamos todo para llegar hasta aquí.” “Entramos al reino, pero primero nos pareció extraño el comportamiento de la gente.

Decidimos usar disfraces para mezclarnos con los habitantes,” explicó Paris, gesticulando con las manos mientras hablaba.

“Capturamos a uno de los guardias de las sombras moradas.

Son increíblemente fuertes; creo que se debe a que usan más su cuerpo que la magia o la tecnología.

¡Parecen rocas sólidas!” dijo con admiración antes de detenerse un momento.

“Ups…

Creo que me desvié del tema.” Volvió a centrarse en su relato: “Una vez infiltrados en el castillo, vimos algo que nos pareció extraño: había un niño con orejas de zorro y una cola saliendo de su espalda, atado a una especie de máquina que lo mantenía en trance.

Pensamos que esa era la fuente de poder, así que decidimos liberarlo.” Paris hizo una pausa, bajando la mirada.

“Fue un craso error.

El lugar estaba infestado de guardias.

Parece que la armada morada tiene más ejército que todas las demás sombras juntas.

Nos acorralaron.

Chip trató de salvarme usando una de sus armas, ya que yo no soy muy buena peleando…

Pero fue abatido.

Solo pude verlo caer…

Lloré por eso,” confesó con voz entrecortada, recordando el momento.

“Luego fui capturada.

Antes de que eso pasara, Chip le dijo al resto del equipo que debían huir, porque si éramos capturados todo estaría perdido.

Uno de los guardias me noqueó, y cuando desperté, estaba en la celda donde Mok y Lukeandria me encontraron.” Paris levantó la vista, recuperando la compostura.

“Lo único que pude escuchar antes de perder la conciencia es que trasladaron a la criatura a otro lugar.

Quizá, si termino de descifrar estos códigos del libro, pueda encontrar una de las posibles ubicaciones.” Antes de que terminara su relato, Golden emergió de la semilla de Paltio, provocando un grito de espanto en Paris.

Mok rápidamente le tapó la boca con la mano para evitar que llamara la atención, ya que los soldados aún patrullaban la zona.

“¿Qué cosa es eso?” preguntó Paris, señalando a Golden con los ojos muy abiertos.

“Pues eso es Golden,” respondió Rykaru con naturalidad.

La chica se llevó otro susto al ver una bola blanca con ojos, pero luego su expresión cambió a asombro.

Observó a Rykaru con fascinación, adoptando la misma expresión embobada que solían poner Alita y Ron.

Luego, Nakia y Chiki también salieron de la bolsa mágica.

Aunque habían estado con ella en la bolsa, Paris quería saber qué eran exactamente, ya que, según su lógica, los animales no deberían hablar.

“Golden, ¿les puedes enseñar todo mentalmente, como siempre lo haces, para que Paris entienda las cosas?” preguntó Paltio al ser dorado.

Sin embargo, Golden permaneció en silencio durante unos minutos, con una expresión pensativa.

Luego, con una actitud seria y mirando directamente a Paris, le preguntó: “¿Dijiste un niño con orejas y cola de zorro?” “Sí, señor,” respondió Paris, titubeando al escuchar la voz grave y profunda del ser dorado.

“¿Acaso lo conoces, Golden?” preguntó Paltio, intrigado por la reacción del ser.

“¿Que si lo conozco?” replicó Golden, aún más serio, mientras su tono dejaba entrever algo importante.

En ese momento, Toco-Toco emergió del holograma.

Al parecer, Golden no podía hablar libremente mientras procesaba quién era la persona a la que se referían con esas características que Paris había descrito.

El gato saltó hacia adelante y dijo con su característico “miau”: “¡Claro que lo conoce!

Es uno de los guardianes protectores de Avocios.” Todos se quedaron asombrados por la revelación del felino.

“No cabe duda,” continuó Golden, recuperando la palabra.

“Por eso no podía leer las mentes de nadie en este reino en específico.

Ese niño es mi amigo Kilibur.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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