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La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 76

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  4. Capítulo 76 - 76 Sapurus
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76: Sapurus 76: Sapurus Paltio comenzó a avanzar directamente hacia el sapo morado, pero el enorme animal lanzaba sus ataques oculares sin piedad, ahora más poderosos gracias a la energía absorbida de Chiki.

Nakia tomó a Chiki en sus alas, intentando sacarlo del lugar para llevarlo a un sitio seguro, pero no había ninguno a la vista.

—¡Toco-Toco, debes ayudarme!

—gritó Paltio mientras esquivaba un rayo láser.

El felino salió disparado hacia él, entendiendo la situación.

—A mí no me tocará tan fácil como a ese tonto chihuahua… miau —dijo Toco-Toco refiriéndose a Chiki, con su característico tono sarcástico.

—Señorito Paltio, veo que tiene un plan —indicó Mok mientras preparaba uno de sus anillos.

—Sí, así es, Mok, pero es difícil acercarme a esa cosa —respondió Paltio, observando cómo el sapo lanzaba otro ataque.

—Bien, lo ayudaré —dijo Mok con determinación.

—¡Yo también!

—exclamó Alita, conjurando bolas de fuego en sus manos.

—¡Yo los cubro!

—añadió Ron, posicionándose al frente del grupo con su armadura brillando intensamente.

—¿Y yo qué hago?

—preguntó Rykaru con inocencia, mirando a los demás.

—Tú, quédate atrás de mí —respondió Ron, señalando su posición.

El pequeño asintió y se colocó junto a Kilibur, protegido detrás de Ron.

Alita comenzó a lanzar sus bolas de fuego hacia el anfibio, pero este respondió lanzando sus láseres, creando una gran nube de polvo al chocar con los ataques de la muchacha.

Mok sacó su anillo eléctrico y lanzó ráfagas eléctricas al suelo donde estaba la criatura, aunque esta ni se inmutó.

—Supuse que, como es un animal acuático, esto funcionaría… —murmuró Mok, decepcionado.

El gran monstruo se burlaba de ellos mientras seguía atacando, lanzando tanto sus rayos como su enorme lengua, que parecía un resorte moviéndose velozmente de un lado a otro.

Mok decidió usar su anillo de tierra, creando varias estacas afiladas que envió directamente hacia el sapo.

Sin embargo, el monstruo solo las repelió con sus rayos láser.

Luego, Mok utilizó su anillo de hielo, lanzando témpanos hacia la criatura, acompañados por Alita, quien lanzó proyectiles de agua.

A pesar de sus esfuerzos, el gran animal seguía siendo inalcanzable para el equipo.

Finalmente, Mok recurrió a su anillo de naturaleza.

De manera mágica, unas enredaderas surgieron del suelo, recogieron los cuchillos dispersos y los colocaron como escudos deflectores.

—¡Paltio, aprovecha!

—gritó Mok.

Paltio se movió con rapidez, tratando de acercarse al sapo.

Saltó en el aire y se posicionó frente al estómago del monstruo.

El sapo se dio cuenta y comenzó a atacarlo con los rayos de sus ojos.

Toco-Toco salió a su rescate, bloqueando cada uno de los ataques con una velocidad impresionante.

—¡Príncipe, sube rápido!

¡Yo te cubro!

—miau, indicó el gato mientras desviaba los rayos con maestría.

Nakia también entró en acción, lanzando plumas como si fueran proyectiles de fuego hacia el sapo, uniéndose al esfuerzo del equipo para apoyar a Paltio.

—Es un monstruo muy difícil de vencer —dijo Ron, apretando los dientes mientras mantenía su posición defensiva.

—Así parece… —respondió Alita, lanzando otra bola de fuego hacia el sapo, aunque sin éxito.

—¡Deben huir!

¡No son rivales para el Sapurus!

—advirtió Kilibur, su voz cargada de preocupación.

Sin embargo, nadie parecía dispuesto a rendirse.

Paltio golpeó al sapo con sus agujas de energía, pero el monstruo era tan grande que ni siquiera se detuvo por un segundo.

Era como intentar derribar una montaña con piedras diminutas.

—¡Debemos subir, Golden!

—gritó Paltio, mirando hacia donde estaba su amigo.

Golden asintió y, haciendo uso de su telequinesis, elevó a Paltio como si lo lanzara desde una catapulta.

El muchacho salió disparado por los aires, pero el sapo no iba a permitir que se acercara tan fácilmente.

Comenzó a lanzarle rayos láser desde todos sus ojos.

Con rapidez, Paltio usó sus guantes para crear un escudo protector que desviaba los ataques.

Mok saltó también, usando la magia de su anillo de aire para desviar la trayectoria de los rayos.

Por un momento, flotó junto a Paltio, sosteniendo su espada lista para actuar.

—¡Vamos, señorito!

¡Usted puede hacerlo!

—gritó Mok con determinación, su voz resonando en el caos del combate.

Con un movimiento preciso, Paltio logró sujetarse de una de las armas que Toco-Toco había lanzado desde su posición.

Se balanceó como un experto acróbata y consiguió subir hasta donde estaban los ojos del sapo.

Pero la lengua del monstruo no tardó en perseguirlo, moviéndose como un látigo letal.

Alita y Nakia aprovecharon el momento en que el sapo enfocó algunos de sus ojos en Paltio para lanzar proyectiles de fuego hacia su lengua.

La criatura rugió de dolor, pero no se detuvo.

—¡Aprovecha, muchacho!

—gritó Golden, observando cada movimiento de Paltio con atención.

Paltio corrió tan rápido como pudo, casi tan veloz como Toco-Toco durante sus entrenamientos.

Parecía un rayo cuando llegó cerca de los ojos del sapo.

En ese instante, comenzó a lanzar sus agujas de energía directamente hacia ellos, paralizándolos momentáneamente, tal como había hecho antes con el felino durante sus prácticas.

Todos los ojos del sapo quedaron inmovilizados, aunque sabían que no duraría mucho tiempo.

La lengua del sapo intentó proteger los ojos del ataque de Paltio, pero antes de que pudiera alcanzarlo, Mok se interpuso.

Con su espada de hoja roja, clavó la lengua en la cabeza del enorme animal.

Sin embargo, eso no fue suficiente: la lengua comenzó a liberarse lentamente, retorciéndose con fuerza.

Rápidamente, Paltio aprovechó la oportunidad creada por su mayordomo.

Colocó su guante en paralelo a donde brotaban los ojos del sapo, como si fuera un árbol del que emergían ramas.

Con un movimiento limpio y preciso, cortó los ojos como si pasara un cuchillo caliente sobre mantequilla.

El enorme sapo comenzó a retorcerse de dolor al quedar completamente ciego.

Una voz gutural, llena de ira y agonía, resonó en el lugar: —¡Malditos!

¡Pagaran por esto!

—¡Golden, es ahora o nunca!

—gritó Paltio, sintiendo cómo una energía desconocida recorría su cuerpo como un torrente eléctrico.

Unos círculos luminosos comenzaron a formarse alrededor de sus botas, justo encima de donde estas terminaban, delineándolas con un brillo intenso.

Los anillos de luz parecían pulsar con vida propia, extendiéndose hacia arriba por unos centímetros, como si abrazaran sus piernas sin tocarlas directamente, girando rápidamente.

Con una de sus piernas levantadas, bajó el pie con una fuerza devastadora, como si lanzara un pisotón poderoso.

El impacto atravesó al sapo, dejándolo inerte en el acto en el suelo.

Una vez que el animal cayó inerte, Paltio descendió lentamente de su cuerpo, pero antes de que pudiera reunirse con sus amigos, sus rodillas flaquearon y se desplomó en el suelo.

—¡Oh, no!

¡Paltio!

—gritaron sus amigos al unísono, corriendo hacia él preocupados.

—¡Señorito!

—exclamó Mok, acercándose rápidamente al príncipe desmayado.

—¿Qué pasó?

—preguntaron Ron y Alita al mismo tiempo, mirando a Golden con asombro.

—Le dije que aún no estaba listo para recibir el 30 por ciento de mi poder —respondió Golden, su tono serio pero lleno de preocupación.

—¿El 30 por ciento?

—repitieron sus amigos, incrédulos y nerviosos.

—Sí, así es —confirmó Golden, bajando la mirada.

—Sí, qué quiere mejorar en poco tiempo ese Paltio… —murmuró Ron, rascándose la nuca con una mezcla de admiración y preocupación.

—¡Papi, papi!

¿Estás bien?

—dijo Rykaru, acercándose al cuerpo tendido de Paltio y sacudiéndolo suavemente, como si intentara despertarlo.

Mientras tanto, una vez vencida la criatura, una alarma estridente comenzó a resonar por todo el lugar.

Era tan fuerte que parecía vibrar dentro de sus cabezas.

De inmediato, por la puerta por la que habían venido, donde anteriormente la enorme pata del sapo bloqueaba la salida, se escuchó un montón de pasos acercándose a toda velocidad.

Parecían miles de personas aproximándose con rapidez.

—¿Y ahora qué vamos a hacer?

—preguntó Paris, mirando a todos con nerviosismo mientras los pasos se hacían cada vez más audibles.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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