Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Ultima Esperanza de Avocadolia - Capítulo 98

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La Ultima Esperanza de Avocadolia
  4. Capítulo 98 - 98 Una Pequeña Reunión
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

98: Una Pequeña Reunión 98: Una Pequeña Reunión “Chip, ¡en verdad eres tú!

¿Qué bueno que estás vivo!”, exclamó Paris, con lágrimas en los ojos mientras corría hacia él.

Su voz temblaba de emoción, y al llegar a su lado, lo abrazó con fuerza, como si temiera que fuera a desaparecer nuevamente.

“Entonces, ¿es él?”, preguntó ‘X’, observando cómo Paris se acercaba emocionada a Chip.

Su tono era calmado pero cargado de curiosidad.

“Sí, es él”, confirmó Karpi, ajustándose las gafas especiales que llevaba puestas.

“Lo reconocería a un kilómetro de distancia”, añadió, señalando sus lentes con orgullo.

“Estas me permiten ver detalles que otros no notarían”.

“Paren ya”, ordenó el líder con firmeza, y todos obedecieron de inmediato.

El caos del campo de batalla dio paso a un silencio incómodo pero esperanzador.

Chiki y Nakia, por su parte, se alegraron al ver a Alita y Ron entre los presentes.

Nakia fue la primera en acercarse, sonriendo ampliamente.

Chiki, aunque más reservado, también sentía alivio, aunque no lo admitiría tan fácilmente.

“Vaya, muchachos, pensábamos que habían muerto”, dijo Nakia con sinceridad, colocando una de sus alas sobre el hombro de Alita.

“Sí, pensé que había sido mi culpa…

Pensé que habían muerto”, murmuró Kilibur, bajando la mirada con culpa.

“Pequeño tonto”, interrumpió Chiki, dándole un fuerte golpe con su pata a Ron en el estómago.

“Pensé que habías muerto, pero veo que resististe.

No eres tan debilucho después de todo.

El entrenamiento te hizo fuerte”.

Ron se dobló ligeramente por el impacto, pero rápidamente recuperó el aire y sonrió.

“Yo también te extrañé, maestro”, respondió con una mezcla de dolor y afecto.

“Nakia, qué bueno que estés aquí, maestra”, dijo Alita, inclinando la cabeza en señal de respeto.

“Sí, llegamos gracias a Paris.

Menos mal que sigues viva, mi niña”, respondió el ave con una calidez evidente en su voz, acercándose a abrazarla.

“Vaya, así que todos se conocen.

Ya me parecía raro que alguien pudiera conocer este lugar”, comentó ‘X’, cruzándose de brazos mientras observaba la escena.

“Bien, es mejor que todos pasen y nos cuenten lo sucedido”.

Una vez dentro de la base, el ambiente se relajó considerablemente.

Todos comenzaron a conversar sobre los eventos recientes, compartiendo historias y actualizaciones.

“Vaya, ese tonto que puse a cargo de la seguridad sí que es obstinado.

Lo reprenderé y pondré a alguien más competente”, dijo el líder ‘X’, sacudiendo la cabeza con frustración.

“Tranquilo, solo estaba haciendo su trabajo”, intervino Rodelos, soltando una carcajada que resonó por todo el lugar.

Su risa profunda y autoritaria hizo que algunos de los presentes intercambiaran miradas nerviosas.

“Ese abuelo de Paltio da más miedo cuando se ríe que cuando esta serio”, le susurró Alita a Ron, quien asintió rápidamente, compartiendo la misma sensación de incomodidad.

Una vez arreglado el asunto, ‘X’ se dirigió a Rodelos con gratitud.

“Te doy las gracias por rescatar a nuestro compañero Chip.

Te debemos un favor”.

“El que sea”, respondió Rodelos con indiferencia, encogiéndose de hombros.

“Si así es”, insistió ‘X’, sonriendo ligeramente.

Rodelos volvió a reír, esta vez con un tono más amigable.

“Me encanta este muchacho”, comentó, aunque mentalmente pensó: “Qué nombre genial…

Solo llamarse ‘X’.

Interesante.” El anciano avocado se levantó de su asiento, adoptando una postura más seria.

“Bien, entonces te tomo la palabra.

Yo estaba tratando de buscar a dónde se podría haber ido Avocios, pero ahora veo que mi nieto está en problemas.

Si me ayudas con eso, entonces estará saldada tu deuda conmigo”.

‘X’ miró a Rodelos con atención y respondió: “Sí, como usted desee.

Igual nosotros ya estábamos armando un equipo para destruir a las Sombras.

Esos malditos han destruido varios pueblos y pequeños reinos, entre ellos el nuestro, Fruitalia”.

Hizo una breve pausa antes de continuar, su voz cargada de nostalgia.

“Era un lugar tranquilo, abundante en recursos —claro, no tanto como sus reinos— y la paz reinaba hasta que llegó Tejod y sus Sombras a invadirnos sin previo aviso.

Comandaron grandes y poderosas bestias que arrasaban con todo a su paso, oscureciendo el lugar donde habitábamos con una especie de cristales enormes y oscuros”.

“¿Espera?

¿Dijo unos cristales oscuros?” interrumpió Kilibur, inclinándose hacia adelante con interés renovado.

“Sí, eso dije”, confirmó ‘X’, asintiendo con firmeza.

“Esos cristales encegueció a quienes lo vieron directamente y quemó la piel de algunos que estaban cerca”.

“Ah, es por eso que utiliza ese traje medio raro”, comentó Ron imprudentemente, señalando al líder con una mezcla de curiosidad y descaro.

Las palabras de Ron cayeron como una piedra en un lago tranquilo.

Los que acompañaban a ‘X’ tensaron sus rostros, especialmente Ludra y Karpi, quienes eran las únicas que conocían la verdadera identidad de su líder.

La tensión en el ambiente se hizo palpable, y Alita intervino rápidamente para suavizar la situación.

“No, no, tranquilas.

El a veces es impulsivo”, dijo Alita con una sonrisa nerviosa, tratando de calmar los ánimos.

Luego, dirigiéndose a Ron, añadió: “Deberías pensar antes de hablar”.

Pero antes de que Ron pudiera responder, Chiki, el pequeño chihuahua, saltó desde su posición y le propinó una patada en la cara con sus diminutas patas, haciendo que Ron cayera de su silla con un estruendo.

“¡Auch!

¡Eso me dolió, pequeño perro!” exclamó Ron desde el suelo, sobándose el cachete con expresión adolorida.

“Para que no andes diciendo tonterías.

Piensa antes de hablar”, gruñó Chiki, cruzándose de brazos con orgullo.

“Lo siento”, murmuró Ron, visiblemente apenado mientras miraba a todos a su alrededor.

Su rostro estaba rojo de vergüenza, pero también de incomodidad.

Sin embargo, ‘X’ soltó una carcajada resonante que relajó el ambiente de inmediato.

Todos los presentes intercambiaron miradas sorprendidas, y la tensión se disipó como por arte de magia.

“Me caes bien, Ron”, dijo el líder con una sonrisa divertida.

“¿En verdad?” preguntó Ron, levantándose lentamente mientras intentaba recuperar algo de dignidad.

“Sí.

En nuestro reino serías un perfecto bufón”, respondió ‘X’ con un tono burlón pero amigable.

“¡Oye!

¿Cómo que bufón?

Yo no soy payaso de nadie”, protestó Ron, cruzándose de brazos con indignación fingida.

Pero todos comenzaron a reír, incluso Alita, quien apenas podía contener su risa.

Finalmente, Ron se rindió con un suspiro resignado.

“Bueno, lo dejaré pasar”, dijo, aunque su postura seguía mostrando un poco de vergüenza interna.

Una vez que pasó toda la conmoción, Alita decidió aprovechar el momento más ligero para hacer una pregunta importante.

“Entonces, señor ‘X’, ¿es por eso que guarda su rostro con ese atuendo?” preguntó, inclinándose hacia adelante con genuina curiosidad.

“Sí, muchacha.

Este traje me ayuda a respirar, además…

No quisiera asustar a los demás con mi apariencia”, respondió el líder con calma, ajustándose ligeramente la máscara que cubría su rostro.

La respuesta dejó a todos pensativos.

Nakia, siempre curiosa, decidió ir un paso más allá.

Sobrevolando al costado de Alita, preguntó con valentía: “Señor ‘X’, disculpe mi atrevimiento, pero ¿por qué se hace llamar solo ‘X’?” ‘X’ soltó otra carcajada, esta vez más suave y melancólica.

“No es por nada especial, pequeña ave”, respondió con un tono casi juguetón.

“Simplemente me gustó esa letra y decidí llamarme así mientras iba creando la resistencia.

Fue algo espontáneo, supongo”.

Alita miró a Ron con una expresión pensativa.

“Vaya, se me hace familiar”.

Igual de tonto que Ron y se rio ella para sí misma.

Kilibur, siempre directo, no pudo evitar intervenir.

“Señor ‘X’, ¿podríamos ver entonces su rostro?” preguntó con inocencia, aunque su tono era decidido.

“Claro que no.

Nadie puede ver el rostro de nuestro líder”, respondió Ludra rápidamente, colocándose frente a ‘X’ como si fuera una barrera protectora.

Su voz era firme y dejaba claro que no había espacio para negociaciones.

El ambiente volvió a tensarse brevemente, pero ‘X’ levantó una mano para calmar a todos.

“Tranquilos, amigos.

Mi apariencia no define quién soy ni lo que podemos lograr juntos.

Lo importante ahora es derrotar a las Sombras”.

“Ni siquiera por esto”, dijo Kilibur con una sonrisa traviesa mientras su cuerpo comenzaba a transformarse.

En cuestión de segundos, el niño zorro se convirtió en una mujer zorro de grandes proporciones, hermosa y majestuosa, con un pelaje dorado que brillaba bajo la luz tenue de la sala.

Su presencia dejó embobados no solo a ‘X’, sino a casi todos los hombres presentes, quienes apenas podían apartar la mirada.

“¡No, no!

El señor ‘X’ no se va a mostrar ni siquiera por eso”, intervino Ludra rápidamente, colocando una mano sobre los ojos de su líder para protegerlo de la distracción, aunque usaba lentes oscuros.

Su tono era firme, pero había un deje de diversión en su voz.

“¡Oiga!

Señor Kilibur, no haga esas cosas tan vergonzosas”, protestó Nakia, sobrevolando alrededor de la sala con las plumas erizadas.

“Esto no es momento para juegos”.

“Bueno, tenía que intentarlo”, respondió Kilibur encogiéndose de hombros antes de volver a su forma normal.

Su expresión inocente contrastaba con la seriedad que había invadido brevemente la sala.

“Ese es su símbolo de la rebelión”, explicó Karpi, señalando el traje de ‘X’.

“Las marcas que lleva consigo representan todo lo que ha sacrificado por esta causa”.

“Vaya, así que por eso…”, murmuró Alita, asintiendo lentamente mientras comprendía el peso detrás del disfraz.

“Pero si tanto quieren saber…

Si no pueden confiar en un sujeto que oculta su identidad tras lentes y una mascarilla como un bandolero cualquiera, entonces está bien.

Me gusta lo justo, y lo justo es mostrarles mi rostro.

Pero luego no me digan que no se los advertí”, declaró ‘X’ con un tono solemne que silenció a todos en la sala.

“¡Señor ‘X’!”, exclamaron Ludra y Karpi al unísono, tratando de detenerlo.

Pero ya era tarde.

Con movimientos deliberados, ‘X’ se quitó los lentes y la máscara, revelando su rostro por primera vez.

La sala quedó en completo silencio.

Todos los presentes se quedaron boquiabiertos, incapaces de procesar lo que veían.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo