La última Luna - Capítulo 86
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- Capítulo 86 - 86 Capítulo 86 Malas noticias
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86: Capítulo 86: Malas noticias 86: Capítulo 86: Malas noticias River
—¿Blade?
—repitió Ellie—.
¿Qué quieres decir?
River lamentaba interrumpir la agradable conversación que parecía que Ellie estaba manteniendo con su amiga Shelby en la cafetería, pero tenía que contarle lo que Allen había descubierto cuando estaba de patrulla.
—Así es.
Allen lo vio a él y a varios de sus guerreros en el bosque que hay entre nuestras respectivas manadas —explicó River, frunciendo los labios y esperó a que ella asimilara aquello.
—¡Ese bastardo!
—exclamó Shelby antes de que Ellie pudiera decir algo—.
¡Vamos a patearle el trasero!
Ellie miró a su amiga por un momento con una ceja levantada.
—Dinos cómo te sientes realmente, Shelby.
—Solo digo que deberíamos ir a por él ahora mismo antes de que pueda hacer daño a alguien más —declaró Shelby encogiéndose de hombros.
—Estoy de acuerdo —asintió Ellie—.
Pero el problema es que aún no estamos todos organizados.
Hay otras manadas que quieren ayudar.
Tenemos que idear un plan para atraparlo entre todos y que no pueda escapar, y no podemos poner en práctica ese plan todavía.
—¿Por qué no han ideado ya un plan?
—preguntó Shelby—.
Han pasado varias semanas desde que te atacó.
—Estábamos esperando a Ellie —explicó River—.
Sabíamos que ella quería participar en el ataque.
—Supongo que eso tiene sentido —comentó Shelby, sacudiendo la cabeza—.
Bueno, ya está mejor.
Ahora pueden continuar con eso.
—Lo sé —afirmó River—.
Pero tenemos que alertar a las otras manadas.
Y tenemos que asegurarnos de que, sea lo que sea que decidamos hacer, Blade no pueda escaparse esta vez.
Tenemos que hacerlo pagar por lo que ha hecho —enfatizó.
La idea de ver a Blade sufrir de la misma manera que había herido a Ellie era bienvenida.
River se cruzó de brazos, tratando de mantener la calma.
—Muy bien.
¿Qué tenemos que hacer?
—preguntó Ellie.
Podía ver en sus ojos que estaba nerviosa y no podía culparla.
La última vez que había visto a Blade, él la había herido gravemente.
Pero esta vez no estaría sola.
Y River se aseguraría de que nadie volviera a lastimar a Ellie, especialmente Blade.
—Puedo llamar a los otros Alfas para que nos reunamos y discutamos la mejor manera de lanzar el ataque.
Haré que Allen y el resto de mis Omegas sigan su rastro, a distancia, para que sepamos exactamente dónde está cuando sea el momento de ir tras él.
—¿Qué puede hacer nuestra manada para ayudar?
—preguntó Ellie, haciendo un gesto a Shelby para que supiera que se refería a la manada de la que era Alfa.
—Pueden alertar a sus patrullas de que Blade está al acecho para que puedan vigilarlo también —sugirió River—.
El territorio de Ulises toca también el bosque en el que se vio a Blade.
¿Quieres alertarlo también?
—Claro, puedo hacerlo —contestó Ellie asintiendo.
River se alegró de que ahora pudiera confiar en Ellie cerca de Ulises.
Sabía que solo eran amigos, y ya no le preocupaba que Ulises y Ellie fueran algo más que eso.
—Lo llamaré —afirmó Ellie.
—También se lo comunicaré a Strand, Lance y Carter —declaró River—.
Las tierras de su manada no tocan la parte del bosque donde Blade fue visto por última vez, pero tendremos que traerlos a todos aquí lo antes posible para elaborar un plan.
Ellie asintió.
Al ver que estaba angustiada, le puso una mano en el hombro.
Ella se acercó y puso su mano sobre la de él, enviando un cosquilleo de electricidad por su brazo.
—Gracias, River.
Sé que lo cazaremos y nos aseguraremos de que no pueda volver a hacer daño a nadie.
Pero…
me sigue poniendo nerviosa.
—No te culpo, Ellie.
Yo también estaría nervioso.
Sin embargo, nunca va a volver a hacerte daño.
Puedo prometerte eso.
Ella le sonrió y River sintió que el corazón le saltaba a la garganta.
Deseó que Shelby no estuviera allí porque, de no ser así, se habría inclinado para besar a Ellie.
Hacía demasiado tiempo que no sentía sus labios contra los suyos.
—Gracias, River —dijo Ellie.
—Desde luego —respondió él—.
Aquí estás a salvo.
Lo sabes, ¿verdad?
Ella asintió y él pudo ver en su mirada que realmente se sentía segura.
River decidió dejar que Ellie y Shelby volvieran a tener su tiempo de chicas mientras pudieran, antes de que empezara la lucha.
—Nos vemos luego —añadió.
Ellie le apretó la mano.
—Adiós, River.
Le sonrió y se dirigió a su oficina para hacer las llamadas telefónicas que necesitaba para que los demás alfas fueran a hacer sus planes para derrotar a Blade de una vez por todas.
De vuelta en su oficina, River llamó a cada uno de los Alfas que habían hecho el pacto de proteger siempre a Ellie, uno por uno.
Todos ellos estaban dispuestos a venir a ayudar, pero más que eso, estaban emocionados por tener la oportunidad de luchar contra Blade.
No tenía amigos entre las manadas vecinas, eso era seguro.
Para cuando terminó sus llamadas telefónicas, River estaba seguro de que no se enfrentarían a Blade por mucho tiempo más.
Era imposible que Blade pudiera derrotar a las cinco manadas de la alianza.
Incluso si River tenía que enfrentarse a toda la manada de Blade por sí mismo, se aseguraría de que Blade no tuviera otra oportunidad de hacer daño a Ellie…
o a cualquier otra persona.
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