La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 11
- Inicio
- Todas las novelas
- La vida después de la muerte en el infierno
- Capítulo 11 - 11 Capítulo 10 Cruzando el río Apanaya ¿un demonio gentil
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: Capítulo 10: Cruzando el río Apanaya, ¿un demonio gentil?
11: Capítulo 10: Cruzando el río Apanaya, ¿un demonio gentil?
Después de una noche de tranquilidad, REX sale de la carpa después de haber dormido y encuentra a DANTE haciendo ejercicio, abdominales para ser más preciso.
REX: DANTE, ¿qué estás haciendo?
¿Por qué te ejercitas?
¿Ahora tu poder no aumenta por matar?
DANTE HERALDI: Parece que sí, pero mi cuerpo no se pone musculoso cuando subo de nivel; al parecer tengo que ponerme en forma para estar más fuerte.
He pasado toda la noche entrenando y ahora me siento un poco mejor.
Además, creo que hay un límite de subida de poder si no me ejército.
REX: Bueno, si tú lo dices, quizás tengas razón, ya que no te veo aumentar de talla muscular (meneando la cola).
DANTE HERALDI: Solo ganaré lo necesario para adaptarme más rápido a mis poderes; no quiero terminar siendo un gorila musculoso.
REX: (Se imagina a DANTE como un fisicoculturista, poniendo cara de asco).
No, qué feo, no te quedaría.
DANTE HERALDI: Sí, eso también pensé.
Bueno, ya terminé, me cambio y nos vamos.
DANTE procede a meterse a la carpa; después de un pequeño rato, sale con ropas más elegantes: un nuevo pantalón y botas con su nueva gabardina de cuero negro.
REX: DANTE, ¿de dónde sacaste eso?
DANTE HERALDI: Ayer en la noche, practicando con el morral, me di cuenta de que sí puedo sacar un máximo de 30 objetos de este morar y, practicando, logré sacar estas prendas; destruí lo demás para que me sobre espacio y me dediqué a acomodar todo el inventario.
Ahora solo tengo lo esencial: he guardado mi espada, los cuernos falsos, tu ropa y el dinero.
Lo gracioso es que el dinero no ocupa espacio; está marcado en la esquina de la pantalla.
Actualmente tenemos 10 monedas de oro.
Parece que se perdió el resto cuando sacaba cosas.
Al parecer, cuando saco cosas, me cobran dinero también para no abusar de este poder.
Ese BELL otra vez, cómo lo odio.
Bueno, no creo que sea importante; con conseguir más dinero lo solucionaré.
Sigamos.
REX: Sí tienes razón, vamos.
Nuestros amigos se dirigen al río, cuando a lo lejos ven una persona sentada en una roca a unos metros, algo sospechosa porque estaba cubierta con una túnica negra y un palo largo; está tarareando algo.
Antes de llegar al río, ellos se detienen para conversar con la misteriosa persona.
MONSTRUO MISTERIOSO: (tarareando la marcha fúnebre) Ha, o… hola, mortales, ¿qué tal?
¿Cómo llegaron a estos dominios?
DANTE lo trata de examinar, pero pasa algo: la pantalla que debe salir para mostrar su nivel y su nombre aparece toda rayada y distorsionada de color rojo.
Inmediatamente sale otra ventana avisando a DANTE que no tiene nivel suficiente para ver datos del enemigo.
DANTE HERALDI: ¿Qué mierda pasa?
REX retrocede rápido (salta hacia atrás).
¿QUIÉN ERES?
REVELATE MONSTRUO MISTERIOSO: (Sale un aura negra de su cuerpo y poco a poco cae la manta).
(Un tono alegre) Hola, mortales, ¿qué tal?
Me presento: soy la mismísima muerte en persona; pueden llamarme MORS, jajajajaja.
La manta cae y el palo se hace un bastón con una calavera en el mango y revela a una persona un poco delgada con unos zapatos blancos, unos pantalones negros con una cadena de bolsillo, una camisa con un chaleco negro y una pequeña capa con un sombrero negro y su cara delgada, pero blanca con ojeras intensas, con pelo blanco y unos guantes blancos, pero algo raro pasaba con el personaje mostrado: se ponía medio transparente cada cierto tiempo.
Este sujeto se estaba acercando a ellos.
DANTE HERALDI: ¿Qué demonios está pasando?
HEY, quédate ahí, no avances.
¿Qué eres?
MORS: ¿No te lo dije ya?
Soy la mismísima muerte, jajaja, pero qué muchacho más amargado.
Descuida, no te voy a hacer nada.
REX: Pero tú, que rayos tú, en verdad eres la muerte en persona.
DANTE, ten cuidado, este es un ser omnipotente, omnisciente y omnipresente; esto es muy peligroso.
DANTE HERALDI: Ahora que lo dices, su nivel que logré ver a la justa tenía 5 dígitos.
Esto es más de lo que podemos manejar, esto es malo (empieza a temblar y sudar).
REX: Tranquilo, DANTE, él en verdad no nos va a lastimar, ya que él no puede hacerlo.
DANTE HERALDI: ¿A qué te refieres con eso, REX?
MORS: Bueno, yo te lo explicaré, DAN-TE, jajaja.
Lo que dice el perro es verdad, soy la muerte en persona y no puedo dañarlos por el pacto con los dioses; yo solo recojo almas, pero no puedo matar a nadie que no le haya llegado la hora.
Sin embargo, si alguien me ataca, yo puedo devolverle el daño en defensa propia, jiji.
Ahora que lo sabes, ¿qué harás?
DANTE HERALDI: (se tranquiliza) Bueno, si en verdad no nos vas a atacar, ¿qué diablos haces aquí?
REX: Solo lo vi una vez hace tiempo a este tipo y me causó escalofrío; averigüé un poco de él, es una entidad muy conocida, pero muy pocas veces se deja ver.
MORS: Bien, solo vengo a ofrecer mis servicios.
Conocen a BELL, ¿verdad?
Él me pidió que lo haga, qué molesto.
DANTE HERALDI: ¿Qué?, BELL, ese infeliz, ¿qué está tramando ahora?
MORS: No lo sé, pero parece que te tiene aprecio.
No lo veía feliz desde hace milenios.
Bien, te daré mi ayuda ahora.
¿Tienes oro?
DANTE HERALDI: ¿Qué tiene que ver eso?
MORS: Jajajajaja, digamos que soy como un tendero, te puedo ofrecer cosas que necesites y también puedo mejorar tus armas.
DANTE HERALDI: Maldito BELL, sigue jugando conmigo…
Ahora esto sí ya parece un videojuego.
Puf.
Bueno, ¿qué ofreces?
Confiaré un poco en ti.
MORS: Uy, sí, ahora sí quieres, jejeje.
Bien, por el momento solo tengo pociones para ti; si te preguntas para qué sirven, es para darte una gran velocidad por unos 20 minutos, eso es todo, y podría mejorar tu espada.
¿Quieres intentarlo?
DANTE HERALDI: Bien, toma (saca su espada y se la entrega).
¿Cuánto están tus pociones?
MORS: Bien, solo cuesta 1 moneda de oro.
DANTE HERALDI: Qué caro (suspira).
Bueno, solo dame una, toma.
DANTE se queda un rato con MORS hablando y mejora un poco su arma; ya pasado un tiempo, se empiezan a retirar.
DANTE HERALDI: Bueno, me voy.
Gracias por la ayuda, ¿te volveré a ver?
MORS: Claro, en algún momento llegaré a verte de nuevo y te venderé más cosas, así que consigue más oro, jajaja.
DANTE HERALDI: Bien, umm, déjame preguntarte algo antes de irme.
¿Por qué por ratos te ves transparente?
MORS: Umm, ¿en serio te interesa saberlo?
(DANTE asiente con la cabeza).
Bueno, te lo diré.
Te dije quién soy, ¿verdad?
Esto me pasa porque cada momento muere alguien en el territorio que me toca y tengo que ir a recoger esa alma.
Ese perro no te lo dijo; soy omnipresente, estoy en todos lados a la vez, jajaja.
Sabes que el tiempo en el otro lado no es igual que aquí, ¿verdad?
Por eso, que por momento me pongo transparente y agradezco que fuera así, porque si tuviera el mismo tiempo, cada segundo me pondría transparente y sería molesto; ni conversar podría contigo.
DANTE HERALDI: ¿Cómo que territorios?
¿Tú no eres muerte absoluta?
MORS: No, ¿cómo crees?
El multiverso es inmenso; somos un pequeño grupo.
Quizás te encuentres a los demás, pero ten cuidado, solo yo vendo cosas, jajaja.
Bueno, este es el adiós.
DANTE HERALDI: Tienes razón, adiós, tendero loco.
MORS: (molesto) No te pases, mortal, adiós.
(alegre) Tú también, perro, adiós.
REX: Sí, adiós, no eres como las historias, hecho de puro hueso; si no, quizás te quitaría un huesito, jeje.
MORS: Jajaja, esas son historias interesantes si quieres verme así (tono malvado): haz que me enoje.
REX: (asustado) No, gracias, chao.
(Se pone atrás de DANTE.) MORS: Saben, les diré que yo veo el futuro también y les aguardan cosas de muy mala suerte, jajaja (desaparece).
DANTE HERALDI: Maldito, solo nos hace preocupar.
DANTE y REX siguen avanzando al río, donde, llegando casi a la orilla, ven un montón de perros, pero eran espíritus y se quedan anonadados porque a la orilla de este río hay flores de colores.
DANTE HERALDI: REX, ¿qué está pasando aquí?
REX: Esto, no lo sé, nunca llegué a esta distancia; solo lo vi a lo lejos.
Mientras están estupefactos viendo este maravilloso lugar, se les acerca un perro grande, fantasmal, y procede a hablar con ellos.
PERRO: ¡Ey!, ¿ustedes qué hacen por aquí?
Este es un lugar sagrado solo para perros.
REX: Disculpa, ¿qué lugar es este?, ya que nunca me acerqué a este río, ni cuenta me di de este lugar.
PERRO: Bienvenidos al paraíso de los perros; este es el cielo de los perros.
DANTE HERALDI: ¿Qué estás hablando?
¿Este es el infierno?
PERRO: Soy el perro ancestral, soy el cuidador de este lugar y sí, sé que estamos en el infierno de los humanos y otras especies, pero en este lugar nosotros los perros buenos también tenemos nuestro cielo y ayudamos a cruzar a las almas que quieren ir a otro lado y seguir avanzando y tú, perro, eres malo, por eso no estás aquí.
¿Qué quieres tú aquí?
REX: No te hagas ideas equivocadas; yo solo sigo a este humano, soy su amigo y lo quiero ayudar.
PERRO ANCESTRAL: Mira un perro asesino siendo amigo de un humano, qué ironía.
DANTE HERALDI: ¿Por qué siguen llamándolo así?
BELL también te llamó así, REX.
REX: Créeme DANTE, no es algo que quisiera contar.
¡Ey!, perro, déjanos pasar, por favor; seguiremos adelante, nos iremos de inmediato y no molestaremos.
PERRO ANCESTRAL: Bien, adelante, espero que crucen tranquilamente.
¿Conoces las reglas, humano?
DANTE HERALDI: Si tengo que buscar a mi perro que tenía de niño, ¿estará aquí?
DANTE se pone a buscar a su perro que tenía de niño, un perro color bermejo, y busca durante un buen tiempo y no lo encuentra.
Viendo cómo corren todos los perros por las hermosas flores del lugar, se pone triste porque su perro no se encuentra en este lugar y se dirige al perro ancestral.
DANTE HERALDI: Oye, perro ancestral, dime, tú sabes todo lo de aquí, ¿verdad?
PERRO ANCESTRAL: Sí, conozco a todos los perros de aquí.
DANTE HERALDI: Te puedo preguntar sobre mi perro.
¿Lo conoces?
PERRO ANCESTRAL: ¿Tu perro?
Él ya no está aquí con nosotros.
Es raro, pero el rey de esta isla vino principalmente por ese perro en específico; es muy raro.
DANTE HERALDI: No puede ser.
¿Ahora cómo cruzaremos?
Y ese rey, qué mierda, ¿qué quiso con mi perro?
Ni que lo vea a ese maldito rey.
PERRO ANCESTRAL: Cruzarás, quisiste decir; el perro que te acompaña no podrá ir contigo y no te recomiendo ir por el rey.
DANTE HERALDI: ¿De qué demonios estás hablando?
PERRO ANCESTRAL: Verás, él es de color negro; el río solo acepta perros de color bermejo para poder pasar, así que él no podrá pasar.
Es algo molesto, pero el guardián de este mundo así lo quiso.
DANTE se queda sorprendido, no sabe qué hacer; le prometió a REX que lo sacaría junto a él.
Sin darse cuenta, REX había escuchado todo y marcha poniéndose a la orilla del río; DANTE lo encuentra y le hace compañía.
DANTE HERALDI: REX, yo…
no sé cómo decirte esto.
REX: Descuida DANTE, sé lo que me vas a decir, pero no me daré por vencido.
Luego de un rato, los dos solo se quedan mirando el amplio río y se ponen un poco tristes.
DANTE HERALDI: Diablos, si solo Caronte existieran, esto sería más fácil.
REX: ¿Quién es él?
DANTE HERALDI: Es un barquero que llevaba las almas; al parecer, las leyendas aztecas tenían más razón que las griegas.
Por detrás de ellos aparece el perro ancestral.
PERRO ANCESTRAL: Él sí existe; está en otro infierno.
DANTE HERALDI: ¿Qué?, ¿en serio?
Bueno, no estamos ahí; dame una solución, maldito perro, o piérdete.
PERRO ANCESTRAL: Qué grosero (se retira); quizás correr por el agua se te haga más fácil (sarcasmo).
REX: Umm, sabes, el perrote tiene razón.
DANTE HERALDI: ¿Qué estás pensando, REX?
REX toma su forma verdadera y agarra a DANTE por su ropa y lo sube a su lomo y sale corriendo, tomando distancia del río para después correr a gran velocidad hacia el río.
DANTE HERALDI: ¡HEY!
ESPERA, NO LO VAS A LOGRAR, REX, DETENTE, EL RÍO ES DEMASIADO GRANDE.
REX: SOLO OBSERVA HAAAAAA.
REX sale corriendo a gran velocidad y pisa el río, empezando a sonar ruidos de almas en pena; el perro ancestral se sorprende porque tomaron su broma al pie de la letra.
PERRO ANCESTRAL: Estos idiotas son increíbles; ojalá que lo logren porque si no, morirán y el amo del río aparecerá.
REX ya ha recorrido una gran distancia del río y empieza a perder potencia y DANTE se desespera; un rato luego recuerda la poción de MORS y le hace tragar a REX, incrementando su velocidad.
No obstante, el río parece no tener fin; han corrido por 25 minutos y la poción empieza a perder el efecto, pero logran ver la orilla del río.
Cuando están a metros de la orilla, REX empieza a perder fuerzas y a hundirse.
DANTE HERALDI: REX, (nervioso) ¿Qué pasa, amigo?
Si se puede, vamos, tú puedes hacerlo.
Ánimo, solo faltan unos metros.
REX: (mientras corre) Sabes, DANTE, fue un placer estar a tu lado, amigo mío; los momentos que pasé a tu lado fueron los mejores y gracias a ti pude despejar un poco el peso inmenso que lleva mi alma.
Te deseo lo mejor en tus viajes.
DANTE HERALDI: ¿Qué diablos estás hablando, Rex?
(Se le sale una lágrima).
No te entiendo.
Tú te vendrás conmigo.
No te desanimes, nada si es posible.
REX: (empieza a hundirse) Ya es muy tarde para mí, amigo mío.
Adiós.
(Meneando la cola y con una sonrisa) REX agarra a DANTE con su hocico y, con todo su poder, lo tira al aire y le arroja una bola de fuego que empuja a DANTE hasta la otra orilla mientras REX se hunde en el río agarrado por las almas.
DANTE cae de golpe al suelo gracias a la bola de fuego de REX, se levanta de inmediato solo para ver a su amigo hundirse en el río siendo jalado por las almas del lugar; REX, poniendo una sonrisa, se despide.
DANTE HERALDI: (Se arrodilla) REEEEEEEX NOOOOOOOOOO REEEX (llorando) ¿Por qué?
Perro estúpido, te tuviste que sacrificar por mí, ¿por qué?
Maldición (apuñetea el suelo repetidas veces) NOOOOOOOOOOOOOO, justo cuando ya estaba confiando en ti.
No siento mucho dolor, pero esto me duele en el alma, maldito perro, ¿por qué me dejaste solo?
De repente el suelo empieza a temblar y DANTE se para rápidamente; el agua frente a él empieza a levantarse como si fuera un tsunami, cuando de repente emerge una enorme cabeza de reptil tan grande que su ojo es casi del tamaño de una casa de 3 pisos.
DANTE rápidamente evalúa a la iguana; como resultado, este monstruo tiene un nivel de 300.
DANTE se queda asustadísimo, empieza a sudar, pero se percata de algo raro en la cabeza de la iguana, siente un pequeño poder, dando un gran salto para ver por arriba de la cabeza del reptil, dándose cuenta de que ahí estaba REX.
Él se alegra mucho, pero no sabe cómo llegar a sacarlo de ahí.
La iguana se percata de DANTE y arremete contra él.
DANTE logra esquivar el ataque con su “velocidad lobo”.
Rápidamente sube a su cabeza y logra rescatar a REX y quiere alejarse lo más rápido posible, pero la iguana con su lengua lo golpea y lo tumba, lastimándolo muy seriamente.
DANTE piensa que es su fin, cuando la iguana viene a darle un cabezazo con toda su fuerza.
Él cierra los ojos esperando su final, pero escucha un gran estruendo y, al abrir sus ojos, ve una cosa humanoide muy grande de unos 3 metros aproximadamente, agarrando el hocico de la iguana.
DANTE se percata de que esa cosa lo estaba agarrando con una sola mano.
Después de unos segundos aguantando el hocico de la iguana, el monstruo ese salta y empuja un poco a la iguana y prepara un golpe dándole un puñetazo a la iguana gigante, haciéndola asustar, y regresa al río de donde salió.
La criatura mira a DANTE y cae frente a él.
DANTE no lo distinguía bien porque tenía la vista media borrosa, pero escucha una voz.
DEMONIO MISTERIOSO: Humano, ¿estás bien?
DANTE HERALDI: Disculpa, creo que te confundes, soy un demonio (en su mente de Dante).
Mejor finjo ser un demonio.
DEMONIO MISTERIOSO: No me puedes engañar, mortal, soy mucho más fuerte que todos aquí.
DANTE recupera la vista y evalúa al demonio frente a él y queda muy sorprendido y asustado, ya que este demonio era de nivel mil.
DANTE piensa que su suerte había terminado y cierra los ojos resignado, esperando su muerte.
DEMONIO MISTERIOSO: ¡Ey!, mocoso, ¿qué estás haciendo?
Hay que atender a tu perro; sígueme.
DANTE HERALDI: (tímidamente y desconfiando) Señor demonio, ¿usted no piensa matarme?
¿Quién es usted?
DEMONIO MISTERIOSO: Umm, jaja, es verdad, no me he presentado ante ti.
Bien, ante ti tienes al increíble y poderoso MELEKIN EL GRANDE, ALÁBAME, jajajajaja, y soy un demonio bueno, jajajajaja.
DANTE queda impactado por todo esto.
¿Qué sucederá de ahora en adelante?
Este tal MALEKIN, ¿será bueno?
En verdad, ¿qué aventuras esperarán aquí fuera de la isla?
Lo sabremos más adelante.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com